Publicado en: 01/08/2011

Wikileaks: Un cable disimulado

Vinicio-A-Castillo-Semán

Marino Vinicio Castillo

Eran casi las 12 de la noche del viernes 22 de julio. Extrañamente, y contrario al Wikileaks anterior contentivo de un “chisme”, sin sustento alguno, lanzado con bombos y platillos en contra del Dr. Jorge Subero Isa, Dr. Rafael Luciano Pichardo y el Dr. Marino Vinicio Castillo, se dio a conocer (para los que estaban casi trasnochados) un cable de Wikileaks que daba cuenta de acción oficial de los Estados Unidos cancelándoles la visa a cuatro funcionarios muy cercanos al entonces presidente Hipólito Mejía, que son hoy cuadros fundamentales de su campaña como candidato del PRD.

Lanzado en medio de un fi n de semana, con un discurso del presidente Leonel Fernández anunciado para el domingo, es claro que el interés fue que la “bomba” de corrupción y narcotráfi co sobre el pepehachismo no causara mayores daños mediáticos ni lo “estremeciera”, como se dijo pasó con el “chisme de la Suprema”, que no fue más que un comentario del boricua Hans Hertell, al frente de la legación diplomática norteamericana.

No hubo el sábado y el domingo Gobierno de la Mañana, ni noticiarios de radio y televisión que salieran a buscar la reacción natural del Ingeniero Hipólito Mejía, a quien ese cable, indica la Embajada Norteamericana, le pedía la destitución de esos cuatro altos funcionarios de su entorno. Al ser fi n de semana, quien esto escribe, como los ciudadanos que tuvimos noticias de ese importante Wikileaks, entendimos que el lunes se produciría la reacción del candidato que ha llevado la voz cantante planteando la corrupción como un tema esencial del debate electoral.

Esperamos toda la semana y no vimos ninguna reacción de Hipólito Mejía ni del grupo PPH sobre el Wikileaks del viernes a media noche. Entendía que los medios que le dan seguimiento a los Wikileaks iban a destacar en sus noticiarios de televisión cómo el candidato presidencial del PRD había rehuido dar una explicación sobre un tema tan crucial, que le concernía directamente.

No ocurrió nada. Igualmente, esperé la reacción de la siempre activa Participación Ciudadana, en la voz de su coordinador, mi amigo Samir Chami Isa.

Quería escuchar de Tejada Holguín, otro de los jefes de la sociedad civil, su reacción sobre estas cancelaciones de visa y la posición de Hipólito Mejía.

Nada de esto ocurrió. El Wikileaks sobre el PPH fue enterrado vivo en la opinión pública y sacado del debate.

Para tal objetivo se lanzó otro sobre el Caso Quirino, en el que se señalaban ofi ciales de las Fuerzas Armadas con supuestos vínculos y conversaciones del señor Hertell con el presidente Leonel Fernández. No se dijo, ni aún como background, que fue en la administración del Presidente Fernández, con apenas tres meses de nacida, diciembre del 2004, en que se desmanteló la poderosa banda de Quirino Ernesto Paulino Castillo, ascendido a Capitán del Ejército por Hipólito Mejía el 16 de agosto de ese año, y quien ha confesado ya en cortes norteamericanas haber introducido 30 toneladas de cocaína a la ciudad de Nueva York. Contrario al del PPH, sí vimos un titular de Diario Libre del miércoles 27 que rezaba “Palacio Nacional, mudo ante revelaciones de Wikileaks” , con el que se quiso inútilmente acorralar al Presidente Fernández.

Sobre el Caso Quirino, me quedé esperando el relativo a la juramentación como jefe de campaña de la reelección de Hipólito Mejía de Quirino Paulino Castillo, por su cuñado Secretario de la Presidencia, Sergio Grullón, según consta en foto publicada por diarios nacionales.

Estoy todavía aguardando, igual que la ciudadanía, para enterarme cómo el señor Hertell reportó al Departamento de Estado, el informe que a los norteamericanos les pasó el entonces Secretario de las Fuerzas Armadas, José Miguel Soto Jiménez, en el sentido de que la cancelación del Tte. Quirino Paulino Castillo fue dejada sin efecto por Hipólito Mejía, Presidente de la República, quien le ordenó apartarse de cualquier investigación sobre éste y no meterse en nada relativo a dicho ofi cial, porque “él personalmente” se encargaría de hacerlo.

El otro cable de Wikileaks que está en poder de los “selectivos divulgadores” y que al parecer ha tenido la suerte del disimulo del Wikileaks del viernes a la medianoche, es el que se refi ere a cómo reportó la Embajada Norteamericana que la Fuerza Aérea Dominicana le construyera al Tte. Paulino Castillo una pista de aterrizaje muy próxima a su fi nca de Elías Piña, y cómo altos ofi – ciales de esa institución le piloteaban su helicóptero personal, que tenía además matrícula norteamericana.

Los Wikileaks y su divulgación selectiva, al parecer, se han convertido en un arma política para asesinar o proteger moralmente a personas y estamentos políticos, conforme al humor y simpatía de los que han conseguido los más de 2,000 cables referentes a la República Dominicana.

Estos “manejadores de opinión pública” creen, sin embargo, que este país es tonto y se les olvida, como decía el Presidente Leonel Fernández en su discurso del domingo antes pasado, que el dominicano ha aprendido a conocer “al cojo sentado” y “al tuerto durmiendo”.

El malsano manejo de estas informaciones y la selectividad en el manejo de estas ha desacreditado lo que pudo haber sido una interesante experiencia de que el pueblo dominicano conociera íntegramente y de forma conjunta y total toda la información transmitida desde la Embajada de los Estados Unidos al Departamento de Estado. Toda, sin manipulación y selectividad, como ha ocurrido, con fi nes puramente politiqueros y de raiting comercial, para alimentar un enfermizo morbo populachero.

viniciocastilloseman@gmail.com

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