Publicado en: 03/02/2018

[VIDEO] En Cuba, no solo el hijo de Fidel Castro se suicida

Paris Hilton se toma un selfie con Fidel Castro Díaz-Balart durante la fiesta de clausura del XVII Festival Internacional del Habano en La Habana, en febrero del 2015.

CUBA.- La muerte este jueves del hijo mayor de Fidel Castro se suma a una larga lista de personajes públicos que se han quitado la vida en un país con una de las tasas más altas de suicidio.

En un infrecuente ejercicio de transparencia, la prensa oficial cubana reportó que Fidel Castro Díaz-Balart, de 68 años, se suicidó tras sufrir una depresión profunda durante meses. Según versiones que el Nuevo Herald no ha podido confirmar, su muerte habría ocurrido en circunstancias difíciles de ocultar, lo que explicaría por qué la prensa oficial reaccionó rápidamente.

Varios vecinos dijeron que hubo mucha actividad alrededor de la Clínica de Seguridad Personal, un hospital militar en el vecindario de Kohly en la capital, el jueves y el viernes por la mañana. El viernes en la noche, el barrio donde viven muchas familias de militares y está resguardado con policías en las esquinas, estaba en silencio.

Un vecino dijo que Castro Díaz-Balart se encerró en una habitación del cuarto piso de la clínica y no permitió que los médicos entraran, antes de arrojarse por una ventana y aterrizar frente al edificio, no lejos de la bandera cubana, que ondeaba a toda asta el viernes.

Contactado por por teléfono en La Habana, Fidel Antonio Castro Smirnov, el hijo de Castro Díaz-Balart con Olga Smirnova, dijo que no haría declaraciones a la prensa y pidió “respeto a la privacidad de la familia en este momento”.

En Miami, Juanita Castro, hermana del actual gobernante Raúl Castro y del fallecido Fidel Castro, dijo que desconocía los detalles de la muerte de su sobrino. La madre y primera esposa de Fidel Castro, Mirta Díaz-Balart vive en España pero viaja a la isla frecuentemente y estaba “en camino hacia Cuba y probablemente ya está allá”, dijo Castro el viernes. Ella lamentó la muerte de su sobrino pero dijo que no asistirá al funeral. Según la nota oficial y una declaración de la cancillería cubana, el funeral será una ceremonia estrictamente familiar y no de Estado.

En la isla, la noticia no causó mayor revuelo.

Anuncio oficial del suicidio del hijo de Fidel Castro

Los medios oficiales de Cuba anunciaron el jueves, 1 de febrero la muerte por suicidio del hijo mayor del fallecido gobernante cubano Fidel Castro, Fidel Ángel Castro Díaz-Balart. Tenía 68 años.

Cuba tiene una de las tasas más altas de suicidio en América Latina con 17 muertes por cada 100 mil habitantes, según la Organización Mundial de la Salud. Según las estadísticas oficiales cubanas más recientes, en el 2015 ocurrieron 2,535 muertes “por lesiones autoinfligidas”, la octava causa de muerte ese año, por encima de la diabetes y de la cirrosis hepática.

“El fenómeno del suicidio es parte de la cultura de Cuba y de su cultura política”, comentó Lou Pérez Jr., autor del libro “Morir en Cuba. Suicidio y sociedad” y profesor en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

No son pocas las figuras públicas que se han suicidado en las últimas décadas en la isla. En 1951, los radioescuchas cubanos quedaron consternados cuando el influyente político Eduardo Chibás se disparó mientras estaba al aire —Chibás murió de las heridas días después. Osvaldo Dorticós, el segundo presidente tras la toma del poder por Castro en 1959, se disparó en 1983 también sumido en una depresión profunda. Tres años antes, en 1980, Haydeé Santamaría, una figura central para la cultura en el periodo revolucionario, se suicidó supuestamente con un disparo.

“El fenómeno del suicidio de las figuras publicas es una ilustración de lo que sucede entre la población en general. El cubano tiene esa historia del suicidio, que viene de la época de los indios, de los esclavos”, dijo Pérez . En la cultura cubana, añadió el historiador, existe “el fenómeno del suicidio patriótico” ejemplificado en frases del himno nacional como “morir por la patria es vivir” y posteriormente en el slogan socialista “patria o muerte”.

“El fenómeno del suicidio de las figuras publicas es una ilustración de lo que sucede entre la población en general. El cubano tiene esa historia del suicidio, que viene de la época de los indios, de los esclavos”, dijo Pérez . En la cultura cubana, añadió el historiador, existe “el fenómeno del suicidio patriótico” ejemplificado en frases del himno nacional como “morir por la patria es vivir” y posteriormente en el slogan socialista “patria o muerte”.

El suicidio se convirtió en tema tabú durante las primeras décadas de la revolución liderada por Fidel Castro, por no encajar en la narrativa feliz del socialismo. Y aunque la prensa oficial reportó las muertes de Dorticós y Santamaría, los episodios quedaron rodeados de misterio y apenas son mencionados en los libros de historia oficiales.

Otros observadores de la realidad cubana han apuntado al simbolismo del suicidio del primogénito de Fidel Castro, casi un año después de la muerte de su padre.

“El suicidio de Fidel Castro Díaz-Balart es una metáfora de una revolución que no se traga a sus hijos, pero de alguna manera los invita a quitarse la vida”, escribió el escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner en Twitter. “Le ocurrió a Osvaldo Dorticós, expresidente, y a Nilsa Espín, cuñada de Raúl Castro”.

La noticia de la muerte de Castro Díaz-Balart también ha generado especulaciones sobre una supuesta lucha de poder entre las familias de Raúl y Fidel Castro tras la muerte de este.

“Ha habido algunas especulaciones sobre la ira y la decepción de la familia de Fidel después de que el general Raúl Castro se convirtiera en presidente y sus hijos acapararan la atención pública”, comentó Frank Calzon, activista y director del Centro para una Cuba Libre.

“No hay forma de saber si las tensas relaciones entre los Castro en Cuba, o la reciente muerte de Fidel, o la dramática crisis económica y social en la isla tuvieron algo que ver con la muerte de Castro Díaz-Balart”, añadió.

“Conocí a Fidelito, el hijo mayor de Fidel, [y lo vi] en varias ocasiones; era muy querido, excepcionalmente inteligente y hablaba con fluidez un puñado de idiomas”, comentó Ann Louise Bardach, quien entrevistó en varias ocasiones a Fidel Castro. “Físico formado en Rusia, compartió la curiosidad intelectual y la pasión de su padre por las ciencias. Lo que hace que esto sea especialmente trágico es que él era el único hijo de Mirta Diaz-Balart, 90”—Díaz-Balart tuvo otras dos hijas en España.

Castro Díaz-Balart, conocido como “Fidelito” en la isla, tuvo una infancia difícil en medio de una feroz batalla por su custodia. Según reportó Bardach para el Washington Post, en 1954 y mientras estaba en prisión por asaltar el cuartel Moncada, Castro supo que su esposa quería el divorcio y que se llevó con ella al niño a Estados Unidos. La familia de su esposa estaba conectada con el mismo gobierno que Castro quería derribar. Después de perder la custodia de su hijo, Castro escribió a una de sus hermanas que “un día saldré de aquí y voy a recuperar mi honor y mi hijo —aunque tenga que destruir la Tierra en el proceso”.

Al salir de la cárcel y exiliarse en México, Castro le rogó a Díaz-Balart que enviara al niño a México antes de embarcarse en la expedición de regreso a Cuba que estaba preparando. Le dio su palabra de “caballero” de que lo devolvería al cabo de dos semanas. No lo hizo. Y la familia de la madre, usó su influencia para contratar a tres hombres que secuestraron de vuelta al niño cuando este paseaba con dos hermanas de Castro. Juanita Castro confirmó este detalle a el Nuevo Herald.

El niño regresó a Nueva York con su madre pero esta volvió a escuchar la petición de Castro de que enviara el niño a La Habana en 1959, donde finalmente permaneció.

Ya adolescente, la conducta de Fidelito en el extranjero avergonzó a Castro, según reportó el Miami Herald en 1967. El gobernante envió a su hijo a un tour por varios países socialistas. Fidelito se escapó de un hospital donde recibía atención por una neumonía y cogió un avión directo a La Habana. Cuando regresó, Castro lo castigó no dejándolo salir de una mansión en la zona del antiguo Country Club en la capital.

Este no sería el único episodio en el que Castro Díaz-Balart fuera humillado por su padre. En 1992 lo sustituyó por “ineficiencia” al frente del proyecto de construcción de una central nuclear en Cienfuegos.

Luego de varios años de ostracismo, Díaz-Balart volvió a la vida pública pero con un bajo perfil. Más recientemente se le había visto posando en fotos con Paris Hilton en La Habana.

“En Castro Díaz Balart deben haberse juntado todos los síntomas de la orfandad del heredero. En muy poco tiempo, su entorno cambió dramáticamente”, comentó el escritor e historiador cubano Rafael Rojas. “El gobierno de su tío alteró no pocas reglas del juego dentro de la clase política cubana y puso a circular las élites. El suicidio de Castro Díaz Balart es otra evidencia de esa metamorfosis del socialismo cubano”.

Por: Mimi Whietefield/Miami Herald

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