Publicado en: 26/12/2011

Una reflexión sobre la campaña electoral: La sociedad de la información y el conocimiento

Hoy día, las campañas electorales son verdaderas disputas entre grupos, candidatos, partidos y proyectos políticos alternativos por ocupar los espacios de representación pública. De ritos protocolarios, se han transformado en mecanismos legítimos para ocupar posiciones de poder.

A mi entender las características distintivas de las campañas en la nueva sociedad de la información y el conocimiento son las siguientes:

Disposición de mayor información. Tanto los candidatos como sus partidos disponen de una mayor cantidad y calidad de la información sobre los electores, sobre la elección y sobre los adversarios. De igual forma, los votantes disponen de una mayor cantidad de información, antecedentes y datos sobre los candidatos y partidos, ya sea información proporcionada por los medios de comunicación, los mismos candidatos y partidos o por medio de terceros.

Uso de nuevas tecnologías. En el proceso de proselitismo, comunicación, organización y movilización electoral tanto los partidos como los candidatos utilizan más y mejor tecnología. Los dispositivos tecnológicos que están disponibles en el mercado incluyen distintos programas de cómputo como el Campaing Management Software diseñado por Apple Consultants para Manejo de Procesos Electorales, diseño e imagen, modulo para levantar encuestas, bases de datos; también existen otros mecanismos electrónicos como los web-blogs, face-book, páginas de Internet, videos interactivos, cámaras, imágenes digitales, redes satelitales y telefonía móvil, entre otros. Además del desarrollo tecnológico, se ha observado una más alta velocidad e inmediatez de las comunicaciones lo que impacta el timing de los procesos políticos.

Nuevas formas de hacer proselitismo. Una mayor información y las nuevas tecnologías han generado también una forma diferente de hacer proselitismo, con mayor precisión y conocimiento situacional de los votantes. Ahora, se conoce con precisión donde vive el elector, cual es su filiación política, sus hábitos de votación, a que sector social pertenece, donde trabaja, cuanto gana, quienes son sus patrones o ascendientes y qué beneficios ha obtenido de programas gubernamentales, entre otras cosas.

La disposición o construcción de bases de datos para hacer proselitismo telefónico, por Internet o por contacto directo se está generalizando, ya sea para promover el voto a favor de un determinado candidato o partido o para tratar de retirarle los votos a la competencia. De esta forma, el conocimiento profundo de los ciudadanos, por parte de los partidos y candidatos, se convierte en una ventaja competitiva en la disputa por el poder.

Mayor predicción de resultados. Con el frecuente levantamiento y uso de encuestas sobre preferencias electorales durante las campañas y la realización de distintos estudios cualitativos para medir la intención del voto y su difusión amplia ante la sociedad, los resultados de las campañas resultan muy predecibles.

En este sentido, los escenarios y resultados posibles son dibujados con cierta precisión desde mucho antes de la gesta electoral, lo cual induce, de cierta manera, la conducta del elector. Es decir, las encuestas sobre preferencias electorales no sólo señalan posibles resultados, sino además “orientan” a muchos votantes para emitir su sufragio hacia candidatos o partidos que, generalmente, llevan la delantera.

Predominio de campañas mediáticas. Como parte de la nueva sociedad de la información y el conocimiento, los medios de comunicación se han convertido en el espacio de interacción social por excelencia y en conductos privilegiados para persuadir a los electores.

De hecho, los votantes se enteran de política y discuten sobre los temas de la agenda pública y electoral, principalmente, motivados por lo que ven, escuchan o leen en los medios de comunicación, especialmente a través de la televisión y la Internet. Estos medios han cambiado la forma de hacer política y la manera de impulsar campañas, privilegiándose las campañas mediáticas y las ciber-campañas sobre las de contacto directo con el elector.

Existencia de un nuevo elector. La nueva sociedad de la información y el conocimiento está generando también cambios en el mercado electoral. Hoy día, tenemos un elector más informado, con mayores niveles educativos y conocimientos que los que existían en el pasado. En consecuencia, motivar al elector y obtener su voto implica para los partidos y candidatos no sólo realizar un mayor esfuerzo, sino también emplear una mayor creatividad e inteligencia.

Articulación de nuevas estrategias. Las ciber estrategias y las campañas mediáticas altamente sofisticadas, con targets específicos e infotácticas probadas se convierten en prácticas comunes de partidos y candidatos en la nueva sociedad de la información y el conocimiento. Estas estrategias de campaña toman en cuenta la interactividad y heterogeneidad de los mercados electorales y la existencia de una sociedad red, altamente vinculada entre si.

De hecho, las nuevas campañas, se han convertido en confrontaciones de estrategias entre actores e instituciones políticas dotados con mayores conocimientos, tecnologías y nuevas competencias en la búsqueda del poder público. Hoy día, estas campañas se han convertido en ejercicios proselitistas mucho más sofisticados y creativos, usando nuevas estrategias y tácticas para ganar el voto mayoritario de los electores.

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