Un vistazo a las elecciones municipales extraordinarias

La oposición aliada gana abrumadoramente las elecciones municipales, principio de placer para los agraciados, felizmente todos los dominicanos hemos ganado, las votaciones discurrieron a la intemperie, sin esquema de seguridad contra el coronavirus, compra y venta de votos y cédulas, incidentes aislados, desafiante proselitismo, escasa asistencia, la abstención ha sido alta, intimidaciones, pocos detenidos, algunos heridos, uno que otro escáneres abanicaron, tremendo ejemplo cívico ha sido la jornada.

Se recaucha la democracia dominicana, se restablece la paz, felizmente superamos por ahora la crisis política, el pleno de la junta tuvo poco protagonismo y los técnicos y comisiones dirigieron la orquesta, la voluntad popular ha sido reivindicada, la gran batalla empieza hoy, la división ha despertado a un leviatán, al último caudillo viviente, Leonel.

El aborto electoral pasado parece haber virado la tortilla de la preferencia, el escenario de las movilizaciones callejeras se ha impuesto, mientras tanto se sugiere retomar la parafernalia de los protocolos del control del coronavirus, hay que adecuar nuestro esquema de manejo epidemiológico, las encuestas han sido las protagonistas de este evento, la percepción es más que los hechos, e indujo al mercado electoral a inclinarse a los indicadores de los sondeos.

Ha ganado la bulla, el gallo favorito, el que da la gabela, nada nuevo, lo de inducir al electorado a la efectiva preferencia es una estrategia que data de hace décadas, a Danilo y su gobierno les sobra calidad, les sobran testimonios de honestidad, pero la marca impresa por las marchas, concentraciones, movilizaciones callejeras, los cacerolazos y los conciertos inducidos ha enmascarado la realidad, del pensamiento y la concepción “Dani lista”.

Parece que el azar ha querido desviar el luminoso ciclo de la era de Danilo, hora de elevar plegarias al Señor y pedirle que ilumine a nuestros nuevos alcaldes y concejales para que se enfoquen en ciudades posibles, dado que nuestras ciudades tienen un crecimiento promedio anual del orden del 5%, esto exige innovaciones urbanas, aprovechando capacidades, realizando innovaciones, manejando los picos, evitando los tapones, dispensando con calidad los servicios demandados, erigiendo estructuras a pequeña escala y sobre todo enfocándose en las personas, incluyendo los minusválidos, la alcaldía moderna ha de ser para una ciudad sin barreras, es hora de superar los cuellos de botella.

Por Edgar Marcano
Desde Montreal-Canadá

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