Publicado en: 01/03/2011

Un gobierno atrincherado

SANTO DOMINGO, RD.- El presidente Fernández, atrapado en su proyecto personal reeleccionista, repite el contenido de sus discursos de los últimos 6 años, pero esta vez tomando como punto de comparación los indicadores de la tiranía trujillista.

Con esto intentó mostrar unos adelantos sociales, políticos y económicos de dimensiones históricas durante los últimos 6 años de gestión peledeista.

Como quien en soledad se habla a sí mismo frente a un espejo, Leonel Fernández le ha dicho a la sociedad dominicana, que lo ha estado haciendo muy bien y que hoy la sociedad dominicana vive momentos históricos, con un PIB en continuo crecimiento, con más empleos, con mayor cobertura de seguridad social y con una mejor educación.

Pero como el Presidente no estaba sólo, seguramente la sociedad dominicana se estará preguntando ¿en manos de quien ha ido a parar toda la riqueza generada por el país en estos últimos 6 años?, ¿donde están los nuevos empleos y que pasa con los bajos salarios, que mantienen a empleados públicos como los policías en situación de indigencia?.

¿Se olvidó el presidente de que 60 de cada 100 dominicanos y dominicanas no tiene seguridad social y que los beneficiarios del régimen subsidiado de seguridad social sólo reciben servicios de la red pública de salud  en muy malas condiciones de calidad?

Los dominicanos y dominicanas se estarán preguntando ¿porque tenemos tan bajos indicadores de calidad en educación, si como dice el Presidente esto no es un asunto de recursos?.

Plantea el Ejecutivo, que lo importante es gastar mejor en educación, entonces ¿Quién ha sido el responsable en los últimos 6 años, de garantizar una inversión de calidad en  educación?.

Otro elemento notorio en el discurso presidencial fue la calificación a las críticas dirigidas a su gobierno como “siniestras” y sus autores y autoras como “detractores”, incorporando en su discurso la visión de amigo o enemigo.

Este último elemento resulta peligroso ante el incremento de la insatisfacción por parte de los diferentes sectores que conforman la vida nacional. Esto significa que las demandas, cada vez más numerosas, para solucionar problemas vitales serán tomadas como acciones “siniestras’, como diría el Presidente.

Las acciones de los enemigos se combaten y repelen, pero no se escuchan y mucho menos se negocian. El gobierno está cerrado.

Por: Olaya Dotel

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