Publicado en: 14/01/2012

Un ex militar asume la presidencia de Guatemala con mano dura contra la violencia

otto-perez-molina

El presidente electo de Guatemala, Otto Pérez Molina

GUATEMALA (AFP) – El general de derecha Otto Pérez Molina asume este sábado la presidencia de Guatemala con el desafío de afrontar la imparable violencia del crimen organizado y los poderosos cárteles del narcotráfico, la miseria y la impunidad.

Pérez, de 61 años, sustituye al socialdemócrata Álvaro Colom y tomará posesión del cargo para un periodo de cuatro años, durante un acto solemne que se celebrará a partir de las 14h30 locales (20h30 GMT) en un polideportivo en el sur de la capital, tras el juramento de los miembros del nuevo Congreso.

Los presidentes Felipe Calderón (México), Juan Manuel Santos (Colombia), Mauricio Funes (El Salvador), Porfirio Lobo (Honduras), Laura Chinchilla (Costa Rica) y Daniel Ortega (Nicaragua), así como el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, figuran entre la decena de dignatarios esperados para la investidura.

Unos 2.000 efectivos de la Policía, apoyados por el Ejército, están desplegados por puntos estratégicos de la capital, con unidades antiexplosivos y de élite en la sede de la ceremonia, a la que acudirán invitados de unos 85 países.

El acto de investidura se vio conmocionado por el asesinato a tiros el viernes del diputado Valentín Leal y su hermano, en vísperas de asumir un escaño en el Congreso para el que fue reelecto en representación de Alta Verapaz, una región controlada por el narcotráfico, en el norte, próxima a México.

“Es triste que sigan sucediendo este tipo de situaciones a diario”, dijo Pérez, al lamentar la muerte de Leal, quien pertenecía al partido opositor de derecha Líder pero se iba a integrar el sábado al también derechista Partido Patriota (PP), que asume este sábado el gobierno.

Los cárteles de la droga, en especial Los Zetas de México, se extendieron en los últimos años por vastas áreas del territorio -como en Alta Verapaz- y son responsables del 40% de las muertes, según estimaciones oficiales.

Pérez, un general retirado experto en lucha contrainsurgente, que en la época de la guerra civil (1960-1996) fue jefe militar de El Quiché -donde ocurrieron graves violaciones de los derechos humanos-, fue electo en noviembre en segunda vuelta con la promesa de ser firme contra el crimen.

Su discurso halló tierra fértil en un país más preocupado por la inseguridad, con una tasa de 38 asesinatos por cada 100.000 habitantes -una de las más altas del mundo-, que por la pobreza que agobia a la mitad de los 14,3 millones de guatemaltecos.

“Vamos a utilizar las unidades de élite del Ejército para que estén presentes y nos ayuden a los guatemaltecos a alcanzar la seguridad que nos merecemos, haciendo una lucha frontal contra los cárteles del narcotráfico”, afirmó Pérez.

Antes de tomar posesión se reunirá con los mandatarios de México y Colombia, dos naciones azotadas por la violencia de los cárteles de la droga. “Me alegra mucho la presencia de ellos porque los dos países han sido insignias en la lucha contra el narcotráfico”, dijo Pérez.

Pérez promete los primeros resultados en seis meses y terminar su gestión con la mitad de la tasa de homicidios y diez puntos menos en el alarmante índice del 49% de niños menores de cinco años con desnutrición crónica, el más alto de Latinoamérica y quinto en el mundo.

Uno de los principales reclamos que le harán los grupos de derechos humanos será el fortalecimiento de la justicia para bajar los alarmantes niveles de impunidad, que según la ONU alcanza a un 98% de los casos que llegan a los tribunales.

Tras la juramentación, el nuevo presidente celebrará un acto público en las afueras del centro polideportivo, ante miles de seguidores, y luego asistirá a una misa en la Catedral. El domingo cumplirá actividades protocolarias y recibirá el saludo de las Fuerzas Armadas en su calidad de comandante general en la base militar Mariscal Zavala, en la periferia norte de la capital.

Publicidad Pagada

anuncie