Publicado en: 24/01/2012

Sangrientos choques entre etnias en Sudán del Sur (Video)

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Miembros del grupo étnico Murle esperan recibir ayuda alimentaria.

PIBOR, Sudán del Sur, (IPS).- En la sala de una clínica parcialmente destruida, Mangiro acompaña a su hija de nueve años, Ngathin, quien está herida. La niña tuvo suerte: sobrevivió a los enfrentamientos entre etnias en este condado de Sudán del Sur, en los que murieron su madre y sus hermanas.

Todavía no hay datos oficiales del número total de muertos, pero la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señaló que por lo menos 120.000 personas habían sido desplazadas por la violencia étnica.

Hace tres semanas, al menos 6.000 miembros armados de la tribu lou nuer atacaron el condado de Pibor, hogar de los murle, que a su vez lanzaron represalias. Varios hogares y edificios fueron destruidos, como esta clínica administrada por la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF).

Varios aldeanos fueron masacrados, incluyendo a la esposa y a las hijas de Mangiro. “Atacaron a toda la familia. La madre y las otras hermanas de la niña están muertas”, dijo este hombre, que no quiso dar su apellido.

Mangiro levantó una sábana para mostrar un vendaje sobre una pierna de Ngathin, quien recibió un disparo mientras huía de los miembros de un grupo étnico rival.

La ONU lanzó un gran operativo de emergencia para llevar alimentos a los afectados, muchos de los cuales viven en la selva desde hace semanas, sobreviviendo con frutas silvestres. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) utiliza helicópteros para transportar comida a comunidades inaccesibles por carretera.

En principio, el foro mundial estimó el número de afectados en 60.000. El viernes 20, Lise Grande, coordinadora humanitaria de la ONU para Sudán del Sur, dijo a periodistas en Juba que la cantidad de personas necesitadas de ayuda se había duplicado.

La ONU contaba con un plan de contingencia para atender a 180.000 personas, indicó Grande.

La cantidad de muertos sigue siendo un misterio. Inmediatamente después de los ataques, el comisionado del condado estimó en 3.000 los fallecimientos, pero el gobierno central rápidamente rechazó la cifra. El jefe médico de Pibor, James Chacha, dijo a la prensa que habían perecido unas 2.000 personas.

A pesar de los repetidos pedidos de periodistas, ni el gobierno ni la ONU divulgaron hasta ahora el número de cadáveres contados por los investigadores forenses.

“También estamos haciendo vuelos de reconocimiento sobre las áreas para ver el número de tukuls (hogares) incendiados, pero no hay credibilidad en la cifra total aquí”, dijo la semana pasada la representante del secretario general de la ONU para Sudán del Sur, Hilde Johnson. “Es demasiado pronto para decir”.

El número total de heridos también es desconocido, según MSF. “Estamos muy preocupados por las necesidades médicas de la gente que todavía está en la selva”, dijo el portavoz de esa organización, Karel Janssens.

“Escuchamos de nuestros pacientes y de nuestro personal que todavía había muchos heridos en la selva, pero como no vemos sus necesidades médicas directas es difícil responder a eso”, añadió.

Judith McCallum, exdirectora para Sudán del Sur de una organización no gubernamental y quien prepara una tesis sobre la etnia murle, dijo que, cuanto más tiempo tomara la investigación forense, menos probabilidades habría de que se supiera el número real de muertos.

Los animales salvajes ya se han comido muchos cadáveres, dijo en una entrevista.

La ONU señaló que, el año pasado, 1.100 personas murieron en combates entre los murle y los lou nuer.

Luego de que un ataque en agosto matara a 600 miembros de la etnia lou nuer, el Consejo Sudanés de Iglesias lanzó una iniciativa de paz que procuraba reunir a los líderes tribales en diciembre para firmar un acuerdo de no agresión.

Pero el proceso se descarriló y, para mediados de diciembre, patrullas aéreas de la ONU informaron que al menos 6.000 jóvenes lou nuer marchaban hacia Pibor.

El movimiento armado lou nuer se hace llamar “Ejército Blanco”, en alusión a las cenizas que los combatientes untan en sus cuerpos. El grupo anunció que planeaba atacar Pibor y prometió “erradicar a toda la tribu murle de la faz de la tierra”.

Johnson alertó que ese discurso “violaba tanto el derecho internacional como las leyes internas de Sudán del Sur”.

“Nos han informado que el discurso de odio sigue siendo usado, convocando a la violencia étnica e incitando a las comunidades a perpetrar acciones agresivas”, indicó.

El gobierno prometió investigar y hacer responsables a los perpetradores. Ante los ataques, envió un continente de 3.000 soldados para crear una “zona de amortiguación” entre las dos tribus.

Johnson dijo que la ONU había desplegado cerca 1.000 soldados de paz en el estado de Jonglei, donde habitan ambas tribus.

Pero las fuerzas de seguridad no han podido impedir contraataques a pequeña escala por parte de jóvenes murle. El 16 de este mes, al menos 47 personas murieron en una ofensiva contra el condado de Duk Padiet, según el parlamentario Philip Thon Leek Deng.

Frente a miles de personas que se reunieron en Pibor para recibir ayuda alimentaria, el director de PMA para Sudán del Sur, Chris Nikoi, pidió más financiamiento para sostener la operación.

“Estas personas han perdido todo”, señaló. “La comunidad internacional debe dar un paso y proveerles a las organizaciones humanitarias los recursos que necesitamos para ayudar a la gente.

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