Publicado en: 19/03/2014

Renovación de la gestión consular de la Rep. Dom.

edgar-marcano

Edgar Marcano

El cónsul y sus adjuntos han de ser verdaderos facultos capaces de ejecutar la política, cambiante, optimizando sus variables.

Los funcionarios consulares en la era TIC deben ser prosumidores profesionales que gestionen, analicen, canalicen, sinteticen, descarguen y sincericen el intercambio de las ventajas comparativas de nuestro país con sus relacionados.

Promotores del inminente gobierno y sus aliados, desean ocupar posiciones publicas, se hace necesario la designación de individuos con vocación capaces de dispensar servicios de optima calidad.

Necesitamos funcionarios moraleticos, para fortalecer y sostener nuestro estado social y democrático de derecho, que efectivamente hilvanen los objeticos del desarrollo con la estrategia nacional.

Requerimos de agentes, servidores públicos que vengan a obrar por y para el buen vivir, necesariamente, innovadores, nuevos servidores sin el estigma del desden y el hartazgo.

Sin recursos humanos de calidad, no hay estrategia que arranque y marche, necesitamos la renovación de la obsolescencia.

El buque insignia auge y apogeo de la gobernanza del PLD es su política exterior, catapultando al país al escenario global.

Las agencias consulares, precisamente, son las que gestionan las inversiones extranjeras en todos los sectores, energía, turismo, finanzas, comunicación, industria, comercio, infraestructura, vialidad y protegen los connacionales.

El inminente gobierno trae un cambio de paradigma, un orden constitucional renovado, un fiel cumplimiento a nuestras reformas, de toda índole. Que las cristalinas ideas del inmenso Boch, iluminen el sendero de los cónsules y todos sus subalternos, que suscriban sus principios en los valores éticos y morales, capaces de hacerlo todo por la patria.

Necesitamos funcionarios diplomáticos de cara al pueblo, por el pueblo y para el pueblo, catalizadores de nuestras aspiraciones. “Demandamos un genuino empeño diplomático en el bien común”.

Que los consulados dejen de ser trincheras, albergues y almacenes de becarios que interfieren la diplomacia y poco rinden.

Que aquellos redundantes enquistados y enclaustrados en las delegaciones consulares sean reubicados donde rindan y no interfieran.

Que los llamados a servirse de las actividades consulares dejen de ser victimas del desden, la apatía, la desprotección y el hartazgo.

Ciertamente, compatriotas, compañeros y camaradas, con 12 años apoltronados, han de ser renovados por innovadores, promotores y gestores del emprendimiento, la energía, el bienestar y las MYPYMES.

Por Edgar Marcano
Desde Montreal-Canadá