Publicado en: 16/12/2011

Publican por primera vez los cuentos completos de Guy de Maupassant, genio del relato

Guy-de-Maupassant-cuentos-MADRID, (EFE).- El amor, el odio, el crimen, lo fantástico, el terror y la locura son temas que recorren obsesivamente los algo más de 300 cuentos que escribió el francés Guy de Maupassant, que por primera vez se publican completos en España en dos extensos volúmenes que suman tres mil páginas.

Esta edición, publicada por Páginas de Espuma y que a principios de 2012 llegará a América, es una excelente ocasión para adentrarse en el universo narrativo de quien, en sus inicios como escritor, tuvo a Flaubert como “mentor absoluto” y reflejó con maestría la sociedad de su época, desde los estratos más humildes hasta los salones de la alta sociedad, según afirma en una entrevista con Efe Mauro Armiño, editor y traductor de los cuentos.

En los años cuarenta, Aguilar publicó los cuentos completos de Maupassant (1850-1893), “pero faltaban algunos”. Además, la traducción, realizada entre otros por Ruiz Contreras, “tenía los problemas propios de las de aquella época, cuando el traductor se consideraba también escritor” y ampliaba ciertos fragmentos, explica Armiño, crítico literario y periodista.

La censura hacía también de las suyas y cortaba algunas expresiones “por inconvenientes”, comenta el traductor, que con anterioridad ha publicado en Valdemar cuentos del autor francés en diferentes antologías y hace unos meses sacó en Siruela los protagonizados por mujeres.

En la cuidada edición que ahora ve la luz, dos tomos en tapa dura con estuche, que contienen 301 cuentos y seis textos de Maupassant que son “a medias crónicas, a medias cuentos”, hay un relato inédito en España, “La tos”, que se dejó fuera “por escatológico”, señala Armiño, Premio Nacional de Traducción.

En los inicios literarios de Maupassant, Flaubert se convierte en “maestro, amigo, confidente y agente literario” del joven escritor, al que le refrenaba “su prisa por publicar” y no le permitió firmar con su nombre los primeros poemas y relatos, afirma Armiño en la amplia introducción.

Flaubert lo instaba a trabajar más y a pensar en “cosas serias”. “¡Demasiado remo! ¡Demasiadas putas! Usted ha nacido para hacer versos, siga su vocación”, le decía el autor de “Madame Bovary”. El artista debe “sacrificar todo al arte. La vida debe ser considerada por él como un medio nada más, y la primera persona de la que debe reírse es de sí mismo”, le aconsejaba.

A partir de 1880, cuando Maupassant publicó “Bola de sebo” -“una obra maestra de composición, de comicidad, de observación”, según Flaubert- el escritor se hizo famoso y muy rico. “Ganaba cantidades impensables hoy día; se compró yates, mansiones y se entregó de forma desaforada a la conquista de mujeres de todo tipo”, comenta Armiño.

De los 30 a los 40 años, Maupassant, “el mejor cuentista de la época moderna junto con Chéjov”, en opinión del traductor, trabajó “de manera encarnizada” y llegó a publicar unas 3.000 páginas de cuentos, otras tantas de crónicas y más de dos mil de novelas.

Tenía un contrato con dos periódicos que le obligaba a hacer dos cuentos y dos crónicas semanales. Eso le influyó en el lenguaje de los textos, que debía ser “directo” y lo llevaba a “acelerar la narración”.

La sífilis, que Maupassant padecía desde joven, acabó con su ritmo desenfrenado de vida y de escritura. “Fue lo que lo mató porque aunque por fuera se curaba con bromuro, la sangre no la curaba y eso terminaba llevándolos a todos a la locura”. Murió días antes de cumplir los 43 años.

En sus cuentos Maupassant refleja “un panorama completo de las distintas clases sociales y del comportamiento humano” y ofrece “una gran mirada compasiva sobre la condición humana”.

También, se adentra con maestría en el alma de la mujer y recrea su situación a finales del XIX. Por sus relatos pasan “desde la apasionadamente enamorada hasta la seducida, la engañada, la libertina y la cortesana”.

Edmond de Goncourt consideraba a Maupassant un “talento de segundo orden”, pero el tiempo no le dio la razón. Mientras que de Goncourt “lo único que ha quedado vivo son sus Diarios, el testimonio más sugerente y vivo, además de cotilla”, de la Belle Époque, 150 años después “casi toda la obra de Maupassant sigue teniendo lectores”, subraya el traductor.

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