Publicado en: 16/06/2011

Pablo Schoklender, de puño y letra: “Mama, nuncá llegué a quererte”

Portada del libro Yo, Pablo Schoklender

Portada del libro Yo, Pablo Schoklender

ARGENTINA.- Los dolorosos relatos del menor de los hermanos condenados por parricidio, publicados en el libro que inspiró la película “Pasajeros de una pesadilla”

Quiso contar su verdad. Y lo hizo durante su encierro en la cárcel de Devoto, a dónde fue enviado luego de que la Justicia lo condenara por el crimen de sus padres. Pablo, el hermano menor de Sergio Schoklender, plasmó en su libro “Yo, Pablo Schoklender”, detalles de la vida familiar previa al doble homicidio.

En este relato, Pablo habla del alcoholismo de su madre, de las charlas sobre sexo que mantenía con él, de la homosexualidad de su padre, de los conflictos del joven Sergio, de la debilidad de su hermana Valeria, cuyo paradero actual se desconoce.

No menciona textualmente el crimen, y de alguna manera enfatiza su inocencia y la de su hermano. Describe un ambiente familiar desprovisto de contención y propenso a la falta de límites morales.

La historia contada por Pablo sirvió de base para la realización de la película “Pasajeros de una pesadilla” (1984), protagonizada por Federico Luppi.

Las cartas. Al finalizar el relato de sus tormentos, Pablo escribe algunas cartas, entre ellas, a sus padres. “Mamá: nunca llegué a quererte”, empieza la misiva dedicada a Cristina Schoklender. Y en esos escritos se mueve entre el rencor y el cariño destinado a los distintos miembros de su familia.

El tema sexual. “Mi madre se paseaba en bombacha y corpiño por toda la casa, hablaba con libertad sobre temas sexuales y elogiaba a las estrellas que cambiaban de marido como de camisón”, cuenta Pablo en uno de los capítulos del libro.

También relata como la mujer iba a su habitación por la madrugada, pasada de copas porque necesitaba “un interlocutor”. Pablo, que ya era adolescente, debía pasarse horas escuchándola a su madre hablar de “su tema obsesivo: el sexual”. Durante esas charlas, “ella exponía nada académicamente sus experiencias”.

Si bien en ninguna parte de su relato Pablo explicita que haya sufrido algún tipo de abuso, ese tema siempre fue una hipótesis sobre el móvil del parricidio , aunque no se llegó a probar.

Reiteradamente Pablo se refiere en su libro a la tendencia de su madre hacia el alcohol y las pastillas, y el rechazo a sus propios hijos a quienes, según él, llegó a decirles que “se arrepentía de haberlos parido”.

Ana Valeria, la sensible. En el libro, Pablo describe a su hermana Ana Valeria como una joven introvertida y sensible, que nunca pudo entablar una buena relación con su madre. Menciona como Cristina Schoklender intentó acercarse a su hija contándole que había sido violada por su padrastro y luego por un empleador cuando era adolescente. Según Pablo, estas confesiones de su madre no hicieron más que alejar a su hermana.

También relata un episodio de violencia en el que Cristina toma de los pelos a Ana Valeria y le propina una serie de golpes, hasta que sus hermanos logran rescatarla.

Una desilusión. En uno de los fragmentos de su libro, Pablo revive una conversación que escuchó que mantenían sus padres. Fue tras esa charla que el menor de los hermanos Schoklender descubrió que su padre era homosexual. En sus propias palabras, Pablo se enteraba de que su padre “era un abominable degradado”.

Sergio, el héroe. Durante todo el libro, Pablo habla de su hermano Sergio como una especie de héroe. Siempre lo describe como su protector, el que intentaba cuidarlo de los avatares familiares. “Padre, hombre, niño, protector, hermano. Te necesito”, dice la carta que le dedica Pablo a Sergio al final del libro.

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