Publicado en: 11/01/2012

Ortega asume con poderes hegemónicos su tercera presidencia de Nicaragua

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Daniel Ortega asumió su 3ª presidencia de Nicaragua ante sus pares de Irán, Mahmud Ahmadinejad, y Venezuela, Hugo Chávez

MANAGUA (AFP) – El ex guerrillero Daniel Ortega inicia este martes su tercer mandato en uno de los países más pobres del mundo, con una hegemonía parlamentaria que hace temer tendencias autoritarias, y en presencia de su aliado iraní Mahmud Ahmadinejad, en plena crisis con Estados Unidos.

Ortega, que en los últimos años trocó su uniforme guerrillero por las camisas blancas y los mensajes cristianos de paz, fue reelecto con más del 62% de votos que le permitieron copar más de dos tercios del congreso, suficiente para encarar sin necesidad de alianzas cualquier reforma constitucional.

Pero el Frente Sandinista de Liberación Nacional descartó, de momento, cualquier reforma para perpetuar al “Comandante Daniel” y encara este nuevo período enfocado en atacar la pobreza en que vive el 45% de los casi 6 millones de nicaragüenses, pese a años de crecimiento económico moderado.

Pieza clave de los planes de Ortega para atacar la pobreza es su aliado venezolano Hugo Chávez, quien llegó esta tarde a Managua, y quien en los últimos años aportó a Nicaragua 500 millones de dólares anuales, equivalentes casi a un salario minimo mensual por cada habitante.

Hoy “comienza un nuevo periodo muy importante, no sólo para Nicaragua, también para el ALBA, para Centroamerica·, dijo Chávez en el aeropuerto, antes de emprender el camino hacia el centro de Managua por la Carretera del Norte a cuya vera se habian agolpado miles de nicaragüenses para saludarlo.

Más temprano había llegado el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, quien permanecerá apenas 18 horas, antes de seguir viaje a Cuba, siguiente etapa de su gira.

“Estoy muy contento de estar en la tierra de la Revolución (…) estos dos pueblos (el nicaragüense y el iraní), en puntos diferentes de la Tierra, están en lucha por establecer la solidaridad y la justicia”, dijo el iraní quien llegó en el marco de una crisis con Occidente a raíz de su programa nuclear.

El iraní fue precedido esta mañana por el Príncipe heredero de España, Felipe de Borbón –quien se reunió luego con Ortega– y el vicepresidente cubano, Ramiro Valdez.

La ceremonia de reasunción del sandinista Ortega se realizará en la Plaza de la Revolución, emplazada en lo que fue el centro de Managua hasta el terremoto que hace 40 años destruyó la ciudad.

Un arco del triunfo, en el extremo norte de la plaza, remozada para la ocasión, es el escenario preparado los 8.000 invitados especiales.

Entre los asistentes se contaban, además de Chávez, Ahmadinejad y Felipe de Borbón, los presidentes Porfirio Lobo (Honduras), Mauricio Funes (El Salvador), Álvaro Colom (Guatemala), Desi Bouterse (Surinam) y Michel Martelly (Haití).

Cerca de 7.000 policías y unidades de élite habían montado el gigantesco dispositivo de seguridad que incluyó el cierre a la circulación vehicular de un área de más de 3 kilómetros cuadrados a orillas del lago que marca el límite norte de Managua.

Ortega, de 66 años, es el primer presidente reelecto desde el triunfo de la Revolución Sandinista que en 1979 derrocó a la dictadura de más de 40 años de los Somoza.

“El presidente tiene todo el poder que nadie en la historia de Nicaragua ha tenido nunca en su mano (…) Con esa fuerza arrolladora (del FSLN) no puede haber ninguna clase de equilibrio”, dijo al diario La Prensa el escritor Sergio Ramírez, vicepresidente de Ortega en su primer mandato, en la década de los 80.

Ortega “tiene todo el poder que antes no tenía y si entonces irrespetó las leyes, se puede esperar que ahora haga lo mismo, pero también es su gran oportunidad para decidir ser un dictador o un estadista”, dijo a AFP el ex viceministro de Finanzas, René Vallecillo.

El regreso del sandinista al poder en 2007 había despertado el temor empresario de que se descarrilara la economía, pero Ortega se comprometió a mantener la estabilidad económica, lo que al final de su mandato ha sido reconocido por organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

De forma paralela Ortega impulsó planes sociales como el emblemático “Hambre Cero” en zonas rurales. Ante las críticas de adversarios por la persistencia de la pobreza, el presidente respondió simplemente que la mejoría no se nota debido a lo gigantesco del rezago social.

Para combatir la pobreza de modo efectivo Nicaragua necesitaría crecer al 6 o 7% durante 20 años, afirma la privada Fundación para el Desarrollo Económico y Social, es decir el doble de lo registrado en el gobierno de Ortega.

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