Publicado en: 07/07/2011

ONU preocupada por “atroces atropellos” a los DDHH en lucha anti-drogas en México

Navi Pillay

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, expresó el miércoles su preocupación por los DDHH en México

MÉXICO (AFP) – La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, expresó el miércoles su preocupación por la violencia del crimen organizado en México y habló ante el presidente Felipe Calderón de los “atroces atropellos” cometidos en el marco del combate al narcotráfico.

“Estamos muy preocupados por el impacto que ha producido el crimen organizado en el derecho a vivir la vida plenamente. La violencia y el crimen violan los derechos fundamentales que estamos protegiendo arduamente”, dijo Pillay en la residencia oficial mexicana Los Pinos.

Pillay se reunió con familiares de víctimas mortales de los choques entre narcotraficantes y los operativos que se registran en una gran parte de México, y le compartió a Calderón testimonios que escuchó.

“Me hablan sobre los atroces atropellos a sus derechos humanos, especialmente, en manos de las pandillas del crimen organizado. Estoy consciente del reto al que se enfrentan para detener la violencia desatada por el crimen organizado”, afirmó en la ceremonia en la que entregó a Calderón su balance y recomendaciones sobre las garantías individuales 2002-2012.

Pillay reconoció que “la enormidad del reto es abrumadora”, pero de forma indirecta pidió a Calderón acotar las medidas de excepción tomadas para enfrentar al crimen organizado, entre ellas la de sacar de sus cuarteles a unos 50.000 militares por tiempo indefinido.

“Entiendo que bajo circunstancias especiales, medidas especiales deberán de tomarse (…) pero dichas medidas excepcionales deben de permanecer lo que son, excepcionales y acotadas en el tiempo”, afirmó según la traducción oficial.

Calderón reconoció que “en efecto, el crimen organizado se ha convertido en la principal amenaza de los derechos humanos”, en México.

Igualmente aceptó que utiliza “todas las herramientas del Estado para impedir que los delincuentes sigan atentando contra las libertades y los derechos de los mexicanos”.

“Lo estamos haciendo con firmeza, sí, porque no hay otra manera de hacerlo eficazmente”, destacó.

Unas 37.000 personas han sido asesinadas desde 2006, cuando Calderón desplegó una estrategia antidrogas en la que participan unos 50.000 militares. El gobierno atribuye la mayoría de esos crímenes a los choques entre narcotraficantes, pero organizaciones de derechos humanos sostienen que también han muerto y desaparecido miles de inocentes.

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