Publicado en: 24/01/2012

Obama se lanzará de lleno en su reelección pronunciando un discurso en el Congreso centrado en la economía

barack-obama

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

WASHINGTON (AFP).- El presidente estadounidense, Barack Obama, se meterá de lleno este martes en la batalla por lograr su reelección en las elecciones de noviembre al pronunciar su discurso del Estado de la Unión, centrado en la economía y subrayando el abismo que lo separa de sus rivales republicanos.

Obama dará su discurso a las 21h00 locales (2h00 GMT del miércoles) en el Congreso, un mensaje que será clave para tratar de convencer a los estadounidenses de que pese al alto desempleo y la lenta recuperación económica tras la peor recesión en décadas, merece gobernar durante cuatro años más.

El mandatario demócrata aprovechará la ocasión para presentarse como un adalid de la clase media que persigue un país menos desigual, en contraposición con los republicanos, que a su juicio intentan beneficiar a unos pocos acomodados.

“El presidente trazará la ruta para construir una economía que sea sostenible, en este momento crítico para la clase media en Estados Unidos”, señaló este martes un asesor de Obama, David Plouffe, a la cadena NBC. “Hemos visto una economía construida sobre burbujas, fraude, instrumentos financieros. Necesitamos una economía basada en manufactura estadounidense, desarrollando las destrezas de los trabajadores estadounidenses y una renovación de los valores estadounidenses”, dijo Plouffe.

“Podemos ir en dos direcciones, una de ellas se inclina hacia menores oportunidades y menos equidad (…) O podemos luchar por lo que creo que debemos perseguir: la construcción de una economía que funcione para todos, no sólo para unos pocos ricos”, adelantó Obama el sábado.

La Casa Blanca indicó que el mandatario, de 50 años, que en 2009 se convirtió en el primer presidente negro estadounidense, anunciará nuevos programas para aliviar el agobio económico de los estadounidenses.

Obama intentará marcar diferencias con los precandidatos republicanos, quienes se encuentran inmersos en una encarnizada batalla por la nominación del partido para las elecciones del 6 de noviembre.

Los republicanos buscan hacer de esos comicios un referéndum sobre el estado de la economía, que aún lucha por recuperarse, en medio de un desempleo del 8,6%.

El expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, quien obtuvo una importante victoria en las primarias de Carolina del Sur el fin de semana pasado asestando un golpe a la imagen de favorito al exgobernador Mitt Romney, llamó a Obama “radical”.

Romney, por su parte, dice que Obama sueña con un estado socialista al estilo europeo.

El actual presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, ya afirmó que el discurso de Obama será “patético”: la lluvia de críticas republicanas al discurso no se hará esperar.

Los republicanos afirman que Obama ha aumentado los impuestos, aprobó mayores regulaciones a los empresarios, que son los que crean puestos de trabajo, ha amasado una gran cantidad de deuda pública y perdió por primera vez en la historia estadounidense la ‘triple A’ de su nota crediticia.

Por su parte, la Casa Blanca defiende que el presidente creó 3,2 millones de empleos en tres años, salvó el país de caer en una crisis económica aún más pronunciada, rescató la industria automotriz del país y logró aprobar una reforma sanitaria que pone coto a los abusos de las aseguradoras.

El discurso será seguido también por la creciente población hispana, que se ha convertido en la primera minoría del país, con más de 50 millones de personas y que ha sufrido desproporcionadamente con la crisis económica.

“Los inmigrantes en Estados Unidos, que se enfrentan a los números más altos de deportaciones en décadas, esperan ansiosamente escuchar lo que el presidente tiene que decir sobre la economía, la salud, la educación y la migración”, señaló el lunes un comunicado de una organización pro-migrantes, Chirla.

Obama no ha podido concretar su promesa electoral de lograr una reforma migratoria que abra una vía para regularizar la situación de unos once millones de indocumentados que viven en el país, la mayor parte de ellos latinos.

El presidente corteja a los votantes hispanos, quienes pueden resultar claves en su reelección. En 2008, salieron a votar en números inéditos y dos tercios de ellos le dieron su apoyo.

Publicidad Pagada

anuncie