Publicado en: 06/02/2012

Nuevo asalto militar contra el bastión opositor sirio de Homs (Video imagen fuerte)

militares-sirios-bombardeo-hospitalDAMASCO (AFP).- Al menos 34 civiles y tres soldados murieron el lunes en Siria, 24 de ellos en la ciudad rebelde de Homs, donde el ejército lanzó un nuevo asalto, en un conflicto que crea tensión internacional tras el veto de Rusia y China en la ONU a un proyecto de condena de la represión.

Esta nueva ofensiva, denunciada por los opositores al régimen, se lleva a cabo al día siguiente de un veto sino-ruso contra una resolución de la ONU de condena de la represión en Siria y en víspera de una visita a Damasco del Ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov.

En total, la violencia en el país dejó al menos 37 muertos el lunes, incluidos 24 civiles en Homs (centro), según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en el Reino Unido.

Otros dos civiles murieron tras ser tiroteados en su coche por las fuerzas de seguridad en Sarghaya, cerca de Damasco. En Alepo, en el norte, un pasajero de un autobús recibió un tiro y murió, añadió.

El ejército también lanzó un ataque contra la ciudad de Zabadani (noreste de la capital), dijo el Observatorio, y señaló que tres civiles murieron en la ciudad vecina de Madaya. En Idlib, murieron otros cuatro civiles.

Tres soldados murieron en un ataque de las “bandas terroristas” en la misma provincia de Idlib, según las autoridades.

El Consejo Nacional Sirio (CNS), principal coalición de la oposición, exhortó a la comunidad internacional a actuar rápidamente para “impedir una nueva masacre”, tras el bombardeo que dejó más de 120 muertos en Homs, según los militantes, el sábado de madrugada.

El régimen negó haber bombardeado Homs y culpó de la violencia a “grupos armados”, como lo hace desde el inicio de la revuelta hace cerca de 11 meses.

Al menos 6.000 personas han muerto en los episodios de violencia desde entonces, según los activistas.

El lunes por la mañana, las tropas que cercan y atacan periódicamente Homs desde hace meses empezaron a bombardear con cohetes y obuses de mortero varios barrios de esta ciudad, apodada “la capital de la revolución”, principalmente Baba Amro, Inshaat y Jaldiye.

“Es la primera vez que sufrimos un ataque así” en Baba Amro, declaró Omar Shajer, militante de ese barrio contactado por teléfono la AFP en Beirut, quien habló de “un gran número de mártires”.

Añadió que los tanques del ejército tomaron posiciones en la Universidad de Homs. El sábado, el bombardeo se centró principalmente en el barrio de Jaldiye.

“Varias casas se han transformado en hospitales improvisados en los que los heridos reciben los primeros auxilios, pero las heridas son graves y no estamos bien equipados”, añadió.

No fue posible verificar estas informaciones con fuentes independientes debido a las fuertes restricciones impuestas a los periodistas extranjeros en Siria.

Uno de los hospitales de campaña fue alcanzado por los bombardeos, según la oposición. Vídeos difundidos en internet muestran cuerpos que yacen en la calle en medio de gritos y de lloros.

“Es una verdadera masacre (…). El régimen está histérico, quiere imponer un castigo colectivo al pueblo”, declaró Omar Edelbi, miembro del Consejo Nacional Sirio (CNS), en el canal de televisión Al Jazeera.

Rusia y China opusieron el sábado en la ONU su veto a un proyecto de resolución presentado por Occidente y los Árabes de condena a la represión en Siria.

El veto provocó indignación en el mundo árabe, en Occidente y en el seno de la oposición siria.

Lavrov denunció el lunes la reacción “indecente e histérica” de Occidente.

“China no acepta las acusaciones” de Estados Unidos, que acusó a los que usaron el veto de proteger al régimen sirio, dijo por su parte el portavoz de la cancillería, Liu Weimin.

Al anunciar el envío de Lavrov, Moscú, aliada de Damasco, aseguró tener “la intención de hacer todo lo posible por estabilizar rápidamente” a Siria y favorecer la puesta en marcha de las “reformas democráticas indispensables”, aunque la oposición se niega a negociar hasta que no abandone el poder el presidente Bashar al Asad.

Tras el fracaso de sus esfuerzos diplomáticos en la ONU, Estados Unidos y la Unión Europea anunciaron su voluntad de reforzar las sanciones contra Damasco.

Washington cerró su embajada en Damasco, Londres dice estar contemplando “otros medios de presionar” y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, prometió que Alemania y Francia no “abandonarían al pueblo sirio”.

Arabia Saudita llamó por su parte a tomar “medidas decisivas” para detener el “derramamiento de sangre en Siria”.

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