Publicado en: 21/06/2011

Morir o vivir dependerá del dedo del emperador

LA FALTA.- El acto llamado de motivación de la semana pasada permitió muchas lecturas. Una, por ejemplo,  que el actual problema de los peledeístas no es de falta de entusiasmo, sino de ascendiente y de competencia. Leonel Fernández movilizó sus partidarios, y les habló en su acostumbrado lenguaje de campaña, y todos entendieron, se contagiaron y respondieron a su grito de batalla.

Igual ocurre con Danilo Medina en sus recorridos por todo el país. Incluso, hay lugares en que el despliegue de gente es tan extraordinario que no parece lucha interna, sino un adelanto de  la próxima contienda electoral. Entonces, siendo sinceros, nada falta, todo sobra.

Los otros aspirantes no provocan fervor en las masas y ñ en cierto modo ñ Medina corre solo. La culpa, y siempre debe haber un culpable, fue del Comité Central que no hizo su trabajo. Si en vez de siete candidatos, hubiera bajado dos o tres, las adhesiones pudieron haberse concentrado y  nadie sabe  si, en una suerte de polarización,  surgido un verdadero rival de Medina…

EL ÁNIMO.- El llamado acto de motivación fue una buena muestra de lo que hay que hacer para que los peledeÏstas asuman el actual proceso con el ánimo que los ha llevado a ganar varias elecciones de corrido. No llenó la expectativa porque el presidente del partido se fue de viaje y dejó la tarea a medias, puesto que los demás miembros de la dirección no lograrían igual convocatoria.

Aunque debe reconocerse que la intervención de Francisco Javier García fue tal vez más apropiada que la del mandatario, ya que explicó convenientemente la razón  del plebiscito. El que se equivoca ahora, llamando al No, sabe a lo que se abstiene, puesto que si no hay disciplina arriba, tampoco puede haberla abajo. El Comité Político aprobó ñ a unanimidad ñ juntar las dos consultas, y lo hizo con el claro propósito de que se votara Si.

Lo afirmativo nunca se puso en duda, ya que era compromiso del liderazgo establecido y del emergente. De los seis aspirantes originarios, cuatro eran ( y son ) miembros del CP. Los otros dos sabían lo que se movía, y no podían hacerse los locos. Se trataba de escoger el candidato y no de hacer coro a las bases…

LA PELEA.- El llamado acto de motivación tiene una tercera lectura. El presidente Leonel Fernández tiene un tren de pelea muy diferente al de Danilo Medina. No da vuelta en la arena porque sabe que en la lucha de gladiadores lo importante es derribar al contrario. Morir o vivir dependerá del dedo del emperador y de las masas, pero se hace necesario tener al contrario a su merced.

Por eso le va a la yugular. El presidente Fernández asume la campaña como una confrontación personal, y por eso le fue arriba a Hipólito Mejía con la conocida connotación de burla. No lo aludió como Papá, sino como Ja Ja, sabiendo como sabe que eso origina una reacción que polariza. Por ejemplo, Hipólito Mejía no se aguantó. Disparó a la primera oportunidad, incluso lo hizo bien, sin esperar que los estrategas y los asesores dieran pautas.

Pero lo importante es que el presidente Fernández le buscó la boca al candidato Mejía, y ya se tiene el resultado. Los peledeístas necesitan que haya un oponente que los convoque a pelear, y si ñ como se tiene visto ñ no lo hay adentro, hay que encontrarlo afuera…

ORIENTACIÓN.- El presidente Leonel Fernández no hizo a plenitud la motivación que se había comprometido, pero si le dió a Danilo Medina una orientación, ilustrada y todo, de cómo puede levantar el ánimo de los núcleos del partido que no responden a su causa. Que es una franja pequeña, pero difícil.

Por ejemplo, cuando el Frente Patriótico hubo peledeístas que no entendieron  cómo era que de un momento a otro tenían que andar de manos con los reformistas. Igual que ahora hay peledeístas que no se siente representados por Medina, pero tampoco por los otros candidatos. A esos hay que adelantarles la pelea, hacer del 26 de junio del 2011 un  20 de mayo del 2012.

Ni más ni menos. Hasta ahora Medina se comporta como Clark Kent y se olvida que es Superman. Defiende la obra de gobierno de Fernández como legado del PLD, y descalifica al PRD, como si la lucha fuera entre esos dos partidos. No. La cosa es entre candidatos. Mejía no es ahora su amigo, ni el tiempo es de chercha. MejÏa es su contraparte y tiene someterlo con hacha o espada. Si no que vea las series Spartacus. Si quiere ser presidente, primero tiene que ser un Dios de la Arena…

Publicidad Pagada

anuncie