Publicado en: 19/06/2011

Militares y policías toman famosa favela de Mangueira sin enfrentamientos

Brasil, Militares toman el control de la favela de Mangueira en Rio de Janeiro

Militares toman el control de la favela de Mangueira en Rio de Janeiro

RIO DE JANEIRO, (AFP).- Cientos de policías y militares fuertemente armados, apoyados por helicópteros, tomaron este domingo el control de la favela de Mangueira en Rio de Janeiro, cerca del mítico estadio de Maracaná, donde tendrá lugar la final del Mundial de fútbol 2014, sin que se produjeran enfrentamientos.

Unos 750 efectivos, entre ellos más de un centenar de fusileros navales y 160 policías del temido Batallón de Operaciones Especiales (Bope) de la Policía Militar participaron de esta operación largamente anunciada y destinada a pacificar esta favela de la zona norte de Rio, informó a la AFP un vocero de la fuerza de choque policial.

Famosa por ser la cuna de la escola de Samba ‘Estaçao primeira de Mangueira’, la más popular del carnaval carioca, la favela, un barrio pobre enclavado en un cerro como tantos otros al norte de la ciudad, estaba bajo el control de traficantes.

La operación comenzó poco después de las 06h00 locales (09h00 GMT).

Al alba, los primeros vehículos blindados de transporte de tropas se lanzaron a las calles escarpadas de la favela, mientras helicópteros de la Fuerza Aérea sobrevolaban el lugar, para cubrir el ingreso de soldados y policías.

Una hora y media más tarde, y sin que se produjera un solo disparo, dos vehículos blindados de los fusileros navales habían alcanzado el punto más alto de la favela, ante la mirada de habitantes del lugar desde sus ventanas.

“¡Nos despertamos a las seis de la mañana por los helicópteros! Todo estaba tranquilo. Mejor podrían gastar el dinero en mejorar los hospitales”, protesta Bete, de 33 años, una habitante del lugar, ayudante de cocina y madre de cinco hijos.

Donatan, su sobrino de siete años, tuvo miedo: “Cuando escuché todo ese ruido, me temblaban las piernas. La casa también temblaba. Creí que la policía iba a disparar”, dijo el pequeño a la AFP.

La mayoría de los vecinos del lugar se niegan a hablar por temor a represalias en caso de que los traficantes vuelvan a hacerse del control del barrio.

“Todo esto es por el Mundial. Pero después, ¿quién nos garantiza que todo no volverá a ser como antes, que los policías no se irán?”, se interrogó Vera, de 54 años, “nacida y criada en esta favela”, según dice orgullosamente.

Vinicius, de 15 años, se queja de la presencia de la Policía: “Se terminaron las salidas de noche. Vamos a tener que quedarnos en casa”, estimó.

Los habitantes temen que la ocupación policial desate enfrentamientos con los narcotraficantes.

Al final de la mañana, una bandera brasileña y otra del estado de Rio fueron colocadas por la Policía sobre el techo de un depósito de agua, en la parte más alta de la favela. Estos emblemas son un símbolo que las autoridades utilizan en cada una de las favelas ocupadas para demostrar que el Estado retomó el control de esas zonas.

La toma de control o ‘pacificación’ de Mangueira cierra un perímetro de seguridad alrededor del área densamente poblada que rodea el estadio de Maracaná, que albergará la final del Mundial 2014 y varias competencias de los Juegos Olímpicos de 2016.

Más de un millón de personas viven en la zona.

‘Pacificación’ es un término acuñado por las autoridades de Rio de Janeiro y significa el retorno del Estado a zonas conflictivas de la ciudad hasta ahora controladas por bandas de traficantes de drogas o milicias armadas.

Estos operativos tuvieron su punto álgido en noviembre pasado, cuando fue tomado en una espectacular operación en la que participaron 2.200 efectivos de seguridad, el peligroso Complexo do Alemao -un conjunto de favelas también al norte de Rio-, luego de una ola de ataques de traficantes a puestos policiales y vehículos con un saldo de 37 muertos.

En el caso de Mangueira, como en otros anteriores después del Complexo do Alemao, las autoridades anunciaron con anticipación su llegada al lugar, de forma de evitar enfrentamientos armados que habrían puesto a la población en riesgo.

Al mismo tiempo, esa estrategia alertó a los traficantes y les permitió huir de esa zona en donde muchos se habían refugiado tras el operativo del ‘Alemao’.

Las autoridades del estado de Rio (sureste), uno de los más violentos del país por el número de asesinatos, iniciaron en 2008 una carrera contrarreloj para mejorar la seguridad en la ciudad antes de 2014. El objetivo se profundizó con la nominación de Rio para albergar los Juegos Olímpicos de 2016.

Hasta ahora, unas veinte favelas, algunas de ellas entre las más peligrosas de la ciudad, fueron pacificadas.

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