Publicado en: 21/12/2010

Lula : No puedo decir que no volveré a ser candidato en 2014. Soy un político Nato

Brasil entero lleva meses preguntándose las intenciones de Luiz Inácio Lula da Silva. ¿Pretende regresar algún día al poder? ¿Será en 2014, sin dejar que Dilma Rousseff intente la reelección para un segundo mandato? El presidente nunca responde.

 

Entrenado en mil batallas con la prensa, Lula se niega a zanjar el debate en uno u otro sentido aunque al mismo tiempo va sembrando el camino de su retirada con un reguero de frases que insinúan su deseo de volver.

 

La última de esas pistas sobre su futuro la apuntó en la entrevista emitida por RedeTV! en la madrugada del lunes.

Preguntado por el periodista Kennedy Alencar sobre la hipótesis de su retorno, el jefe de Estado saliente rehuyó cualquier compromiso: “Nunca se puede decir que no. Me da miedo, porque mañana alguien va a ver la entrevista y va a decir que Lula dice que puede ser candidato.

No puedo decir ‘no’ porque estoy vivo, soy presidente de honor de un partido, soy un político nato y construí una relación política extraordinaria”.

 

Impedido de participar en las elecciones del pasado octubre debido a la prohibición de gobernar más de dos mandatos consecutivos, Lula pasará el testigo a Dilma el día de Año Nuevo con una popularidad récord del 83%, según el instituto Datafolha.

 

En contraste, apenas un 7% considera su gestión “regular” o “pésima”. Un balance que firmaría cualquier mandatario después de ocho años de desgaste y tras haberse involucrado en seis campañas presidenciales, la última sin ser candidato pero con un papel al menos tan activo como el de su heredera.

 

Dilma y los demás

 

¿Habrá una séptima? Sólo Lula puede saberlo y quizá ni siquiera se ha parado aún a pensarlo.

 

En la entrevista concedida a RedeTV!, el antiguo líder sindical se esforzó por apartarse de las quinielas inmediatas al señalar los nombres de otros “líderes extraordinarios” capaces de disputar los próximos comicios.

 

Comenzando por la propia Dilma, que a su juicio “puede ser reelegida tranquilamente” dentro de cuatro años.

 

Se refirió también Lula a tres gobernadores aliados de su Ejecutivo que culminaron con éxito sus respectivas campañas de reelección el pasado octubre: Eduardo Campos (Pernambuco), Jacques Wagner (Bahía) y Sérgio Cabral (Río de Janeiro). E incluso mencionó a dos ‘pesos pesados’ de la oposición: Aécio Neves, ex gobernador de Minas Gerais y futuro senador en Brasilia, y José Serra, ex gobernador de São Paulo y aspirante presidencial derrotado tanto en 2002 como en 2010.

 

Sea o no una maniobra de despiste, parece improbable que Lula vaya a anunciar sus planes sin ver antes cómo se maneja su sucesora en el Palacio de Planalto.

 

“Es muy difícil dar cualquier opinión ahora”, aseguró. “Vamos a trabajar para que Dilma haga un buen Gobierno y, cuando llegue el momento oportuno, veremos lo que va a ocurrir”.

 

“Cuestión abierta”

 

Las declaraciones del aún presidente conectan con las de uno de sus asesores más próximos, Gilberto Carvalho, quien el domingo admitió en el diario ‘O Globo’ que un eventual regreso para 2014 sigue siendo por ahora “una cuestión muy abierta”.

 

“Mi opinión es que [Lula] va a quedarse mirando la coyuntura. En un escenario en el que Dilma haga un buen Gobierno, es evidente que irá hacia la reelección.

 

Si hubiera dificultades y él fuera la solución para que obtuviéramos la victoria, podría volver”, aseguró Carvalho, antes de matizar que esa hipotética candidatura podría hacerse realidad tanto en una situación “muy favorable” como en una “muy necesaria”.

 

Es decir, con altos niveles de popularidad o bien con la oposición pisándole los talones al Partido de los Trabajadores (PT).

 

Hasta entonces falta una eternidad política. Mientras tanto, lo único que confirma Lula son sus ganas de olvidarse de todo por un tiempo.

 

“Voy a descansar”, contestó al entrevistador respecto a sus proyectos a partir del 2 de enero. “Quiero cogerme unas vacaciones que no me cojo desde hace 30 años.

 

Unas vacaciones merecidas, sin compromisos. Quiero quedarme por lo menos dos meses sin hacer absolutamente nada”.

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