Publicado en: 21/12/2011

Los vínculos políticos en los casos de Toño Leña y Quirino

editorial-despertar-dominicanoALLÁ.– El caso de Toño Leña fue manejado por la prensa puertorriqueña como lo que en esencia es: un expediente criminal. Los reportes de su llegada y presentación ante una jueza no fueron más allá de la acusación y los reportajes posteriores recrean su salto de simple camionero a jefe del narcotráfico en la región Este.

Ninguno de los medios, hasta ahora, lo involucra en asuntos políticos, o con políticos, ni conjeturan sobre la posibilidad de que en las investigaciones salgan a relucir sus relaciones, o con figuras de oposición o personeros del gobierno, que es la principal inquietud o el mayor interés en los mentideros nacionales. Como se dice comúnmente, a la gente le gusta un can. Igual que sucedió con  Quirino Paulino Castillo, se espera que Ramón Antonio del Rosario haga grandes revelaciones y arrastre consigo a sus socios de la política. Incluso, se llega a nombrar por lo bajo, claro está —  a muchos de los santos que no se sentirían tranquilos en sus altares, sabiendo el riesgo que corren si habla…

LOS INGENUOS.- Los políticos dominicanos viven de ingenuos creyendo que las agencias norteamericanas harán el trabajo de descalificar a sus oponentes con expedientes de drogas. Si indagan esa parte, de seguro que no la revelarán, y en caso de archivarla, será para usarla como armas en circunstancias que les sean favorables. Las autoridades de Estados Unidos no atajan para que nadie enlace. Al contrario, ponen a los demás a atajar y ellas son las que enlazan. Lo sucedido con Quirino Paulino Castillo debió ser suficiente. ¿Por qué si no usaron a éste como testigo de cargo contra políticos del gobierno o de la oposición, lo harían ahora con Ramón Antonio del Rosario? El consulado norteamericano ha cancelado visas, y se sabe a quienes, y por igual ha reconsiderado la medida, y también se conocen los beneficiarios. De ahí que difícilmente haga más. Tienen su propia agenda y la manejan de acuerdo a sus intereses. Si están en drogas, en drogas; y si en política, en política. No siempre hacen arroz con mango, que lo harían si fuera menester y los favoreciera…

LA NEGOCIACIÓN.- Estas expectativas se originan en el hecho conocido de que las autoridades norteamericanas plantean primero la negociación y valoran mucho la colaboración del sospechoso. Que si éste es inteligente lo dice todo y se gana el favor de policías, fiscales y jueces y tiene mayores posibilidades de salir mejor librado que si se cierra a cal y canto y no coopera. Bien. No obstante, hay que recordar que las pautas las dan los encargados del caso y no el sospechoso. Que ellos harán las preguntas que sean pertinentes, y que no van a permitir que el sujeto diga lo que le venga en gana o considere puede salvarlo de condena. Toño Leña, como cualquier otro, va a responder lo que le pregunten. Si lo que interesa es conocer la cantidad de kilos o las rutas o sus socios en el negocio, el expediente no pasará de lo criminal. A menos que otra agencia quiera “sacudirlo” y sacar otras verdades, como sería su vinculación con la política o con políticos. Que no parece sea el caso, pues ya se hubiera filtrado. Los investigadores nacionales generalmente faltan a su entereza y dejan caer versiones parciales o parcializadas…

SIN ILUSIONES.- De manera que no hay que hacerse muchas ilusiones con el caso de Ramón Antonio del Rosario o Toño Leña respecto a revelaciones que afecten a políticos dominicanos, pues parece que se seguirá el viejo patrón de no salirse del expediente originario. Que lo criminal, se quede criminal. Además, esas averiguaciones o esas relaciones debieron haberse hecho o determinado aquí. Por ejemplo, era elemental que no operaba solo. ¿Dónde, pues, la banda? Desde los inicios se hizo evidente que su persecución era para facilitar o dar pie a la extradición. Que era más del interés de las autoridades  norteamericanas que las dominicanas. El proceso ante la Suprema Corte de Justicia se hizo sospechoso, pues sus jueces nunca se tardaban tanto. Como sí con él. Sin embargo, nadie dio razones, y mucho menos hubo consecuencia. Es decir, que si la parte política no interesó aquí ¿Por qué se cree que sí en Puerto Rico? Habrá que esperar, pero no confiarse mucho, pues en la circunstancia hay más morbo de los dominicanos que interés de los carceleros norteamericanos…

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