Publicado en: 19/07/2011

Lo de Venezuela es sorprendente, heróico, pero no es casualidad, (Video)

Venezuela-FestejosVenezuela quiere más. No se ha conformado con arribar insólitamente a semifinales de la Copa América, donde se medirá el miércoles a Paraguay. El devenir histórico de la Vinotinto es sinónimo de evolución. Representa una verdadera analogía del respeto a procesos de selecciones nacionales.

La historia de fracasos y descalabros estrepitosos habían marcado a la Vinotinto. Antes de Argentina 2011, su récord en Copas América era de un total de 33 goles a favor y ¡145 en contra!

Y, entre 1975 y 2004, de 12 selecciones en el torneo más antiguo del futbol en el mundo, navegó siempre entre el lugar antepenúltimo y último lugar.

Richard Alfred Mayela Páez Monzón o Richard Páez, -de exitoso paso en la actualidad como timonel de Millonarios de Bogotá- fue quien, tras el argentino José Omar Pastoriza- sentó las bases del éxito.

Los méritos de la gestión de Páez – entre enero de 2001 y noviembre de 2007- cuentan que por primera vez en su historia, Venezuela llegó a la penúltima fecha de la eliminatoria mundialista a Sudafrica-2010 con posibilidades matemáticas de clasificarse.

Con Páez, la Vinotinto alcanzó su mejor crecimiento internacional. Dejó de ser el peor equipo de Sudamérica.

De hecho, fue sexta en Copa América de 2007, de la cual fue sede. Dejó de ser el escalón que todos pisoteaban.

Un empate 2-2 ante Bolivia (goles de Giancarlo Maldonado y Ricardo Páez); victoria 2-0 sobre Perú (goles de Gabriel Cichero y Daniel Arismendi). El 2-0 a Perú le significo su primera victoria desde 1967.

Tras el 0-0 sin goles con Uruguay, en San Cristóbal, el seleccionado venezolano fue eliminado por los charrúas 4-1, en cuartos de final.

A pesar de sus logros, Páez fue “obligado” a renunciar cuando al presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, Rafael Esquivel, denunció haber sufrido sufrió amenazas de muerte si el técnico no se iba del timón.

Mas el sello y la semilla sembrada por Páez estaban sembradas: un futbol donde predominaba la posesión de la pelota, jugar con ella al pie, y aun en la derrota, defender con orden, y atacar de igual forma.

Con Páez, el auge y sentimiento Vinotinto trascendió más allá de la cancha. A un orgullo nacional, que se proyectó a todos los ámbitos deportivos, económicos y sociales. Venezuela creyó en sí misma.

CÉSAR FARÍAS: ¡ESO NO ES FUTBOL!

A su sucesor, César Farías le ha correspondido cosechar lo que su predecesor dejó sembrado.

El procedimiento de Farías, además ha inyectado deseos, ambición y lealtad a los principios impuestos por Páez, estratega del “Centenariazo” de 2004, cuando Venezuela goleó 3-0 a Uruguay en las eliminatorias al Mundial 2006 de Alemania, con dianas de Gabriel Urdaneta, Héctor González y su actual capitán, Juan Arango.

No obstante, a pesar del 0-0 ante Brasil – al que Venezuela ya había vencido 2-0, en 2008, en Boston-, la victoria 1-0 sobre Ecuador, el 3-3 ante Paraguay y el sorprendente 2-1 ante Chile, la Vinotinto no puede aspirar a una final si es maniatada desde el vamos.

Farías ha desplegado dos líneas de 4 elementos en defensa. Contra Chile dispuso hasta seis elementos. Solo le faltó poner el autobús para taponar al rival. ¡Eso no es futbol!

A pesar de seguir con vida en Argentina, Farías no le hace ningún bien al balompié. A lo Mourinho, se defiende con un futbol ratonero y a la suerte deja la posibilidad de una genialidad de sus mejores hombres, mientras le ametrallan la casa.

Farías ha tenido la fortuna en tener el talento de César “Maestrico” González -héroe del 1-0 a Ecuador y flamante contratación de Gimnasia y Esgrima de La Plata (Argentina).

El volante ofensivo y capitán criollo, Juan Arango, del Borussia Mönchengladbach/Alemania está inspirado.

Dos servicios de Arango fueron suficientes para ponerle la lápida encima de Chile: primero Oswaldo Vizcarrondo, con remate de cabeza.

Después, otro defensa – Gabriel Cichero- tras un rebote en el pecho del arquero Claudio Bravo, que hizo inútil el transitorio 1-1 del “Chupete” Suazo.

¡Pero cuidado! La bienandanza Vinotinto no ha sido resultado de un gran futbol.

Sí está de fiesta. Sí mantiene un romance de telenovela con el futbol.

Si ha tenido grandes actores. Sí ha roto mitos.

Y sí, su periplo en Argentina es una prosopopeya de la canción que interpreta –justamente la venezolana- María Conchita Alonso: “Una noche de copas, una noche loca”.

La Vinotinto se bebe y se embriaga con lágrimas de felicidad.

Ríe y llora jubilosa. Todas las emociones habidas y por haber son válidas para su inaudita clasificación a semifinales.

Su actuación es de telenovela.

Sólo falta que en su noche de copas, el desenlace sea feliz.

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