Publicado en: 25/03/2011

Libia y las huellas del conflicto en Kosovo

Muchos de quienes defienden la operación “Odisea al amanecer” en Libia toman como inspiración los ataques de la OTAN a Serbia en 1999, vista como una ofensiva con fines humanitarios exitosa que protegió a los kosovares de la agresión serbia.

Pero al cumplirse esta semana el décimo segundo aniversario del inicio de los ataques de la OTAN a Serbia, hay quienes advierten que Kosovo ofrece pocas bases para el optimismo en Libia.

Según dijo a BBC Mundo Gustavo Morales, analista de temas internacionales, la operación de la OTAN en 1999 tenía objetivos parecidos a los de Libia e inició de forma similar, con la expectativa de que los ataques aéreos duraran apenas días.

 

“Los altos mandos militares de la OTAN deben tener en su mente la experiencia de Kosovo, porque lo que está ocurriendo en Libia es muy similar, bombardeos contra objetivos estratégicos, primero la defensa antiaérea, segundo los centros de comunicación y tercero los puntos estratégicos de tomas de decisiones”, explicó el analista.

 

Pero los dilemas que enfrenta la operación “Odisea al amanecer” en Libia reflejan, según muchos analistas, los que confrontaron las fuerzas de occidente tanto en Bosnia como durante el conflicto kosovar.

Las lecciones

Félix Arteaga, investigador principal de Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano de Madrid, dijo a BBC Mundo que tanto Bosnia como Kosovo dejaron lecciones importantes que están en la mente de los involucrados en la ofensiva a Libia.

 

“En Libia hay una situación complicada, porque hay una coalición armada, pero no hay una dirección política que decida cuáles son los blancos militares y uno de los dilemas cruciales en este tipo de operaciones es quién decide cuáles son los blancos”, señaló Arteaga.

 

“En Bosnia teníamos una coalición armada que apoyó una resolución de la ONU y los bombardeos se decidían conjuntamente por civiles -la ONU- y militares- la OTAN. Esa experiencia enseña que es muy difícil que los civiles y los militares se pongan de acuerdo”.

 

El analista señala que en Kosovo, la OTAN como no estaba atada a un mandato de la ONU, podía decidir cuándo y qué bombardea, pero en el caso libio no hay una dirección y cada ejército, ya sea el francés o el británico, decide cuáles son los blancos.

 

El objetivo de lograr un consenso mayor, involucrando en la coalición a los países árabes también complica aún más ponerse de acuerdo.

 

“Mientras mayor sea el número de países que se involucre en esta coalición, más difícil será ponerse de acuerdo en torno a los blancos. Pasó en Bosnia y está pasando ahora nuevamente”, destacó Arteaga.

Protección civil

Tanto en Libia como en Kosovo y en Bosnia, el objetivo era la protección de la población civil, pero el conflicto kosovar tenía características muy diferentes y esto implica que era mucho más claro a quién había que proteger.

 

“Kosovo era un territorio, habitado por un pueblo que iba a ser defendido frente a Serbia, que es otro pueblo y otro territorio. En Libia hay una guerra civil y se está bombardeando a la población en Trípoli para defender a otra parte de la población, la de Bengasi”, expresó Gustavo Morales.

 

Félix Arteaga traza un paralelo con la situación de Bosnia: “Allí se trataba de garantizar la seguridad de la población en unas zonas de refugio y la zona de exclusión aérea estaba dirigida a proteger estas zonas y a hacer posible la entrega de ayuda humanitaria”.

 

En Libia, “no se quiere reconocer que hay un conflicto armado, la resolución habla de civiles desarmados, no se especifica qué ciudades hay que proteger y en mi interpretación, Reino Unido y Francia entienden que hay que atacar a cualquier fuerza leal a Gadafi”.

 

En Kosovo, además, habían fuerzas en el terreno con una dirección más clara, entre ellas el Ejército de Liberación de Kosovo y otros partidos nacionalistas; en Libia las fuerzas rebeldes están muy lejos de tener una cohesión y capacidad de respuesta similares.

Los limites del ataque aéreo

Una de las preocupaciones que han resaltado algunos analistas es la limitación de un bombardeo aéreo.

 

El general Wesley Clark, quien comandaba la OTAN al momento de los ataques a Serbia, confiesa en sus memorias que al principio pensaba que durarían días.

 

En la práctica, los ataques aéreos se prolongaron desde el 24 de marzo hasta el 10 de junio, y el operativo llevó eventualmente al despliegue de tropas de la OTAN en la provincia de Kosovo, que aún permanecen ahí, aunque en número limitado.

 

Clark destaca en sus memorias que “no había forma de detener la masacre de civiles por parte de las fuerzas paramilitares serbias” sólo con el uso de la supremacía aérea.

 

Algunos analistas ya comienzan a hablar de un posible empantanamiento del conflicto en Libia.

 

“El tiempo juega a favor del régimen libio, porque una zona de exclusión aérea cuesta y ya no tiene ninguna justificación porque no parece haber aviones que operen y luego si se quiere usar esa fuerza para atacar otros objetivos como tanques, vehículos y personas entramos en una escalada militar”, explicó Félix Arteaga.

Por : María Esperanza Sánchez / BBC

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