Publicado en: 24/05/2011

Las malas jubilaciones en Canadá

MONTREAL, Qc.- En mi calidad de presidente de la Asociación Quebequense de Jubilados (AQDR), sección Ahuntsic – St-Laurent, que reagrupa a más de 1.500 miembros del norte y del oeste de Montreal, soy testigo de las bajas pensiones que reciben miles de personas, a menudo después de 40 o 50 años de trabajo.

En general, los empleados del Estado gozan de mejores ingresos una vez que se han acogido a jubilación. Sin embargo, la mayoría de los obreros y empleados que se han desempeñado en las empresas, en las fábricas, en el campo y en otros sectores de la economía debe vivir sus últimos años sólo con la pensión de Canadá o de Québec, la pensión de la vejez y el Suplemento de ingreso garantizado.

Los dos primeros regímenes están destinados al conjunto de la población pensionada, mientras que el Suplemento está previsto únicamente para los adultos mayores más pobres. Increíble que parezca, pero hay que decir que sólo en la provincia de Québec alrededor de 40 mil personas no reciben este beneficio.

Muchos no lo solicitan por falta de información. Nosotros estamos pidiendo que le sea concedido automáticamente a todos los mayores de 65 años que se califiquen según sus declaraciones de impuesto y que sea aumentado en $100 por mes.

Felizmente, un cierto número de trabajadores con mejores salarios, que han podido, durante años, economizar  dinero a través de los regímenes de ahorro para la vejez, gracias a las rebajas de impuestos,(RSSP), pueden vivir un poco mejor.

Hay que mejorar las pensiones

Canadá es uno de los países menos generosos para con los adultos mayores dentro de los países desarrollados.

Los jubilados en Europa gozan de mejores pensiones de vejez que en Canadá. Por eso, el movimiento sindical y algunos partidos políticos se están movilizando para que los jubilados tengan ingresos decentes y así puedan vivir una vida digna durante su vejez.

Por el contrario, la derecha y los empresarios quieren imponer como edad mínina para jubilar los 67 años, en vez de los 65, lo que es inaceptable en una sociedad que tiene los medios para pagar jubilaciones decentes.

La pobreza durante la vejez afecta particularmente a los inmigrantes. Muchos de ellos, incluyendo a un gran número de latinoamericanos,  prefieren pasar sus últimos años en sus países de origen donde pueden vivir mejor que aquí con sus bajos ingresos canadienses. Lástima que durante la reciente campaña electoral federal este tema no constituyó una prioridad.

* Chileno-canadiense, ex-diputado federal residente en Montreal

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