Publicado en: 07/07/2011

Las fechas del PRD las salva el fraile de Las Mercedes

LA FECHA: Las fechas del PRD las salva el fraile que esté al frente de la iglesia de Las Mercedes. A fray Máximo algún dignatario católico lo desgració, y la última vez que se supo de él andaba por los lados de Licey, con su misma voz de Montesinos, pero hablando desde un púlpito de aldea, sin acceso a los medios de comunicación.

Su situación es lamentable, pero parece que no afecta a nadie, incluyendo al Partido Revolucionario Dominicano, del cual hacía profesión de fe pastoral. Fray Santiago lo sustituyó, y dicen los fieles perredeístas que políticamente llena el cometido.

Como escobita nueva barre a la perfección. El martes lo demostró. En ningún pasaje de la Biblia se habla del Fondo Monetario Internacional, y mucho menos de Vicente Bengoa.

Sin embargo, en su homilía hizo una paráfrasis de declaraciones del ex ministro de Hacienda: “… lo que tiene de rodillas al país no es el Fondo, sino la corrupción…”. Es decir, que habló con la verdad en las manos, y con una actualidad que ya hubieran querido para sí los profetas antiguos…

LAS RELACIONES
Los frailes son una de las tantas herencias de José Francisco Peña Gómez al PRD, aunque no se conozca el origen y profundidad de las relaciones del extinto líder con los capuchinos de la orden de San Francisco.

Contrario a lo que pudiera pensarse, Peña Gómez era un hombre de fe, y conocía con fervor la Palabra. Como era aficionado a los idiomas, uno de sus métodos de estudio era practicar con textos de la Biblia en diferentes lenguas.

Incluso, era muy dedicado a las ideas de Tomás de Aquino, considerado santo y uno de los más lúcidos doctores de la Iglesia. Dicen quienes conocieron esa faceta que era especialista en Suma Teológica, la obra cumbre de Aquino, y que asombraba a muchos sacerdotes con quienes cultivaba amistad. No obstante, cayó en un error.

Debió saber que Aquino decía que temía al hombre de un solo libro, como una forma de renegar del sectarismo. Él –Peña Gómez– fue un hombre de una sola orden, pues la Iglesia era y es más que Las Mercedes. Tan cerca de la Catedral y tan lejos del Cardenal, aunque Orlando Jorge descubrió –más recientemente– a monseñor Arnaiz…

ORDINARIA
Estas apreciaciones vienen del tintero porque el 5 de julio de este año no pudo ser una fecha ordinaria; y su conmemoración tampoco la que impone la costumbre y la tradición. Incluso, en la ocasión no podía recordársela como la llegada de la primera delegación del PRD al país, sino como algo más trascendente, profundo y establecido: el arribo de la democracia. El 5 de julio no debiera ser un fasto del partido blanco, sino de la República.

La democracia no es un bien perredeísta, pertenece a toda la nación. Ya lo había advertido. La dictadura de Trujillo tiene más prensa que el advenimiento a la democracia. Pero si a la ocasión le da de lado el PRD ¿qué puede esperarse del resto? Cincuenta años de una gesta que vale por sí misma, sin importar la trayectoria de quienes la llevaron a cabo.

No es el momento de entrar en esas consideraciones. Fueron encargados de una tarea, y aunque hubo de por medio garantías, tocar tierra dominicana en aquellas circunstancias era jugarse el pellejo. Y se lo jugaron. Esa gloria primera fue suficiente y perdona lo demás…

MENOS
El PRD hizo su misa con fray Santiago, después fue al cementerio a recordar sus grandes muertos, tiene programada una serie de charlas sobre su fundación y –según se me dijo– honraría a los hombres y a las mujeres de las primeras jornadas.

Los que levantaron la bandera y la mantuvieron en las peores circunstancias. Sin embargo, hay la impresión de que las actividades no fueron suficientes para conmemorar cincuenta años. Si se observa lo que fue el antes y el después del 30 de mayo, en que se cumplían igualmente cincuenta años, pero de la decapitación de la dictadura, lo del PRD es tan pálido que no se ve.

Las ausencias del presidente del partido y del candidato lo comprueba. No hay conciencia real, verdadera, profunda y sentida de la importancia del 5 de julio. Pero no de parte de Miguel Vargas o de Hipólito Mejía, en lo personal, sino del partido en su conjunto. Si el PRD hubiera estado más atento a sus asuntos, los preparativos se hubieran iniciado con tiempo, y enterados Vargas y Mejía, no hubieran hecho sus viajes. El 5 de julio valía más que una misa, incluso bien aprovechado, servía mejor a la campaña que Grecia y Estados Unidos.

Publicidad Pagada

anuncie