Publicado en: 25/07/2011

La salud entra al cuadrilatero de la política criolla

LA MECÁNICA
Hipólito Mejía acusó directamente al PLD de echar a correr rumores sobre su estado de salud. No dijo este dirigente o el otro, o uno de sus tantos aliados, sino el partido en su conjunto. Sin embargo, fue una forma de descargar el baño, de dar hacia abajo algo que le molestaba. Los miembros de su equipo de campaña no se pierden tan fácilmente y manejan otros datos, incluso con detalles de nombres y apellidos.

La familia no es ajena al PLD, pero no es el PLD. Claro que se entiende su gambito.

No va a pelear con un pequeño cuando tiene de frente a un grande, y mucho más cuando está obligado a dos cosas: o a provocarlo o a defenderse. La estrategia tampoco es cosa del otro mundo, y se sustenta en la vieja y equivocada noción de que quien da alante da dos veces. Esa mecánica, de ser posible, habrá que revisarla, como se hizo en el béisbol con los pitchers. Estos se cuidan ahora de no botar lanzamientos, pues les llevan un registro, y si se pasan de lo establecido, salen de juego antes de tiempo. De manera que ahora no es tirar por tirar…

LOS FILOS
La salud es un cuchillo con muchos filos y todos cortan. Los políticos debieran cuidarse del tema, pues como se decía en mis años de infancia, ante la burla de los compañeros de juego, “dónde yo compré, venden ”. Incluso, la de los políticos siempre es precaria, aunque no sean visibles sus males y estos mismos no sientan sus efectos. Las campañas de por sí socavan y matan, pues el estrés agrava cualquier dolencia.

La experiencia dominicana es prolija en lamentos y casos, y mucho más en los últimos años.

De manera que – como dice el pueblo – no se puede jugar con la verdad, aunque sea la verdad ajena. Todos los políticos tienen su nicho abierto y esperándolo, aun cuando no haya comprado tierra en un camposanto ni levantado panteón familiar.

Por decir, la semana pasada se rumoró que un grande de la política iba a chequearse en un conocido centro de salud.

La discreción ya no resuelve ni ampara, pues los primeros en hablar son los más cercanos colaboradores.

¿Cómo se supo que Hipólito Mejìa vio su médico en Miami, si no lo dijo al salir ? Los Judas abundan, y más después que el Iscariote fue reivindicado…

DOS COSAS
Dicen los conocedores de la intimidad de Hipólito Mejía que hay dos cosas con las que no transige, a pesar de las advertencias de sus asesores o los efectos contrarios a su causa política. La primera, dar a conocer el estado de su salud y alcance de sus padecimientos cuantas veces se someta a chequeo o intervención; y la segunda, denunciar y enfrentar la corrupción de propios y extraños.

De ahí su cuerda porque se le quisiera poner en situación de apuro por haber visitado su urólogo en Estados Unidos, que es dominicano y con quien se trata desde hace años. Igual no se contiene y se despacha con bravura cuando le hablan de corrupción, sin cuidarse de las posibles provocaciones.

Cuando distinguió entre Félix Bautista y Euclides Gutiérrez cayó en un gancho, y los responsables de su campaña quisieron controlarlo, en un ejercicio supremo de prudencia. Pero no pudieron. Incluso, el desenlace fue peor. La corrupción será por decisión suya un “ichu” (issue) de campaña, aun cuando no reditúe políticamente todo lo que suponen los profanos…

LAS SOSPECHAS
Dice el refrán que quien tiene hechas, tiene sospechas. Hipólito Mejìa advirtió que sus enemigos políticos podían usar sus problemas de próstata como talón de Aquiles y valerse de su salud como un arma efectiva de descalificación. No hizo como Joaquín Balaguer, que fue a Houston y consiguió con el doctor Michael DeBakey un testimonio políticamente oprobioso de que estaba “como un niño ”.

DeBakey fue un cardiólogo mundialmente famoso y trató a muchas figuras importantes, entre ellas candidatos y jefes de Estado, y se consentía ese tipo de libertades, amparado más en sus debilidades como humano que en los rigores de la ciencia.

Mejía quiso adelantarse y poner sobre el tapete su salud antes de que lo hicieran sus contrarios, pues consideró que su honestidad, el decirlo todo y primero, evitará que manipulen las informaciones. Ni más ni menos.

Actuó de acuerdo al librito.

Ahora bien, después que la salud está en el cuadrilátero ¿cómo evita que la golpeen sin piedad como si fuera el saco de arena que se utiliza en la práctica? Por ejemplo, están esperando que viaje a Europa para decir que fue a chequearse…

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