Publicado en: 13/10/2011

La insidia contra Hipólito Mejía y la Ley del Talión en el caso PRD

editorial-despertar-dominicano¿DONDE ESTÁN? .- Las encuestas que se han estado publicando, las de verdad y las de mentira, colocan a Hipólito Mejía por encima de Danilo Medina, pero también del PRD, su propio partido. ¿Dónde están los seguidores de Miguel Vargas que están de brazos cruzados o a quiénes no se les permite integrarse a la campaña?

Si esas mediciones valen para algo, debe ser para desmontar la estratagema, que no estrategia, de que sin esa parte del partido blanco su candidato no alcanzaría el poder. Si la no integración del grupo de fieles de Vargas no hace daño ¿A qué tanto insistir en una reunión que ninguno quiere, ni Vargas ni Mejía? Si Mejía considerara que los miguelistas de aposento son imprescindibles y que la única forma de atraerlos es juntándose con su jefe, hace mucho que hubiera ido al apartamento de Vargas, sabiendo que ni Angelita García, su mujer, ni el propio presidente del PRD, iban a atreverse a darle con la puerta en las narices. La educación doméstica corrige los mayores ímpetus. Si no ha llevado su audacia a ese extremo es porque hasta ahora no ha habido necesidad…

LOS MEDIOS.- El interés de que Mejía y Vargas se reúnan la tienen los periódicos que quieren publicar la foto del abrazo o del levantamiento de manos o la reseña de cuanto digan de los dientes hacia fuera. Si después de seis meses de la convención que eligió a Mejía, Vargas y sus más cercanos seguidores mantienen sus rencores, eso significa que no se van a curar nunca. La furia de los “dioses” no se detiene hasta que destruyen toda naturaleza contraria a sus designios. Las rabias del Olimpo no tienen compasión de nadie ni nada. Ahora, Mejía tiene un problema que no es la falta de integración de los más irreductibles de sus oponentes internos, sino que esa causa la hayan asumido algunos medios o periodistas que no cesan en referirse al impasse o que lo persiguen, o casi lo acosan, con la pregunta de cuándo se hará el encuentro. Saben que no depende de él, ni de diligencias propias o ajenas. ¿A qué se debe la tanta insistencia que a veces parece una provocación? Eso es lo que deben averiguar los responsables de los medios en la campaña, pues lo que parece un peso muerto puede convertirse en elemento clave.

LA INSIDIA.- Pudiera tratarse de una estrategia perversa de prensa de mantenerlo a expensas con un pie en el cuello o con una espada filosa pendiendo sobre su cabeza, como una forma de resaltar sus debilidades y convencer de lo inútil de su lucha mientras tenga ese tendón de Aquiles. Muchos pensaban que su principal problema sería su temperamento, esa manera atípica de actuar en lo personal y en lo político que le ganaba desafectos de ocasión. Sin embargo, aunque sus ocurrencias son menos frecuentes, no han desaparecido. Y van desde el populismo de anunciar condonación de deudas a productores del campo, hasta dimensionar al bachiller Ambiorix Rosario, de la FED, después de conocerse el expediente de su retraso en los estudios. Mejía está que se revuelca en lodo y el sucio no se le pega. De ahí que se le cerque, acose y acorrale con la ausencia de Vargas y su gente en la campaña, a pesar de que las encuestas no registran ni cuantifican ese daño. La campaña de Mejía no ha advertido la insidia y ese descuido podría tener consecuencias…

TALION.- Otra posibilidad es que conociendo al sujeto, se le provoque, de manera que salga con una de las suyas y ahonde el problema. Hasta ahora ha sido claro. Miguel Vargas se ocupa del partido y él, Hipólito Mejía, de su campaña. Si Vargas no se entromete en la campaña, y se mantiene como dice “institucional”, no habrá razones para nuevas desavenencias o para que se profundicen las heridas del pasado reciente. Incluso, eso es lo mejor para todos. Pero si un día los periodistas lo toman desprevenido o mal confesado, y no controla la ira que se sabe lleva adentro, la guerra chechena quedará corta a las embestidas de lado y lado. Pues si bien la gente de Vargas sabe lo que hizo la de Mejía, ésta, la de Mejía, no se queda atrás. Conoce los pasos extraviados de los pocos seguidores de Vargas que entienden que la mejor respuesta a la integración es la venganza. El PRD debiera ser una fraternidad, y mucho más ahora que está en campaña y que los números de su candidato son tan auspiciosos. Los rencores, sin embargo, imponen la Ley del Talión…

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