Publicado en: 02/07/2011

La inquietud de la doble vuelta que viven los candidatos

LA VUELTA: El problema de los estrategas de campaña de Danilo Medina e Hipólito Mejía no es ganar, sino determinar desde ahora si ese triunfo se producirá en la primera o segunda vuelta.

Mejía sabe cómo ganarle a Medina, pues tiene en su alforja la victoria del año 2000, que fue hija de la circunstancia y no de la ley establecida. Los humores de Joaquín Balaguer no estarán de por medio, y los peledeístas quieren cuidarse desde ahora que los reformistas no jueguen la cabeza como lo hizo su líder, atraído o neutralizado por las zalamerías de Mejía.

De ahí los acercamientos, y de ser posible, la mediación del presidente Leonel Fernández, pues a los reformistas los seduce o el uno o el otro. No reverencian ni se someten tanto a la persona del candidato como al poder que encarne o potencialmente pueda encarnar.

Medina todavía no cuenta con esa confianza, y no tanto por su personalidad, en ocasiones distante, sino porque los reformistas intuyeron riesgoso servir a dos amos al mismo tiempo. La doble militancia era posible, y lo fue, pero no la doble lealtad…

LAS ISLAS
La inquietud de la doble vuelta la viven los dos candidatos y, si se quiere, los dos partidos.

Incluso, están recurriendo a modalidades nuevas de captación.

Nadie sabía que en pequeñas islas del Caribe que no hablan mayormente español (francés, holandés o dialectos) había votos en cantidades más que suficientes para irlos a buscar personalmente.

Sin embargo, Hipólito Mejía sorprendió yendo a San Martín, y lo hizo después de haber visitado a Puerto Rico, que sí es un enclave de la política dominicana. Y no fueron tours ni romerías, sino adelantos de una campaña que se sabe desde ya que será ardua. Por ejemplo, no bien había llegado de esos saltos a la cercanía cuando tomó vuelo hacia Norteamérica con el mismo propósito. Amarrar desde ahora apoyos que podrán ser decisivos en mayo de 2012.

Lleva recorrido varios estados y los resultados hasta ahora son alentadores. No solo se promueve el “Llegó Papá”, sino “Papá en Primera Vuelta”. Es decir, que en Estados Unidos se están manejando por el mismo librito de aquí…

LAS REDES
La consigna de “Papá en la Primera Vuelta” es parte de la campaña en la red, que es tan profusa y concentrada que parece un acoso. Los seguidores de Danilo Medina tampoco se quedan atrás. En principio fue una especie de exhortación, hecha a título personal por un fervoroso con iniciativa, pero ya es una acción concertada y colectiva.

Las seccionales del PLD están solicitando a los dominicanos que residen en el exterior que vayan a las oficinas de la Junta Central Electoral y se registren antes del 16 de diciembre de 2011, de manera que tengan sus documentos al día y puedan votar el año que viene.

La frecuencia y densidad de los mensajes demuestran que la competencia en Internet es más fuerte, por ahora, que la que se suscita por otros medios. Por facebook están que saturan y hasta sacan de quicio, pues hay núcleos dedicados a esa tarea, al parecer, más de veinticuatro horas al día. Llevados de la falsa creencia de que las “revoluciones” del Norte de África y de Europa se alientan por las redes, los seguidores de Mejía y Medina no cesan…

LAS CLAVES
Estos afanes tienen explicación o razón de ser en que nadie quiere confiarse. Como se presentan los acontecimientos entre Danilo Medina e Hipólito Mejía, cualquiera de los dos que pestañe, pierde.

Si Mejía va por donde va hasta ahora con una consigna propia de can, poco elaborada y vacía de contenido, obra más de circunstancia y suerte que de talento político, con dos o tres cosas más puede provocar un “comeback” milagroso.

El discurso de Medina, por formación, doctrina y tradición, se le hace difícil volar bajo. Es más racional que emotivo. Bueno para gobernar, pero complejo para ganarse la calle. Consciente de esa debilidad, hace el esfuerzo, y hay que reconocer que avanza en cuanto a esa comunicación directa con las masas. Lo que Mejía resuelve con un dicho, Medina necesita una reflexión.

La clave estará en los aliados, en cómo congenien. Mejía estaría dispuesto en la ocasión a dar la camisa, y si le piden los zapatos, también, y quedarse desnudo de la cintura para arriba y descalzo. ¿Sería Medina tan generoso como lo ha sido el presidente Leonel Fernández? Continuará….

Publicidad Pagada

anuncie