La batalla dominicana hoy no es solo contra el COVID-19

Con escasos “especialistas”, desvencijadas instalaciones, equipos obsoletos, sin materiales críticos, el manejo del COVID-19 en RD es muy precario, solo el show mediático con libreto articulado a mano confronta el bicho, las redadas, los garrotazos y las detenciones masivas complementan la lucha además de las multas sumarias, el bien común es letra muerta en RD, la mala práctica se evidencia en todos los sectores, mientras el virus coronado nos confina a todos en el arca de la globalidad,

RD presenta los peores resultados de la región, ignoramos la magnitud de la recesión en ciernes, confiamos en que desde ya contamos con estrategias fiscales, monetarias y sociales como arsenal contra las secuelas del virus, preocuparnos no es suficiente, hay que actuar desde ya, felizmente Danilo lo hace y el penco garantiza la continuidad.

La indisciplina comunitaria y el desafío al toque de queda propicia el aumento de los afectados, los apresados y su letalidad, ladiáspora dominicana parece correr la misma suerte que los isleños, pues son obreros y esa es su ventura, los planes, programas y proyectos nacionales han de ser replanteados, es hora de cambiar de actitud ante un país destrozándose.

Hay que reducir los contagios, hay que apuntalar a las pequeñas empresas, hay que asegurarle mercado a la producción agropecuaria, de tal suerte que los sectores internos sirvan para mantener la seguridad, hay que mitigar la pobreza extrema y eso no es tarea fácil, hay que resolver el aislamiento

Con o sin Covid gran parte de la población padece hambre, 8 de nuestras 32 provincias registran extrema pobreza, mucho más ahora en el limbo sumidos en la miseria, el funcionariado se aloca, pierde la ecuanimidad en las compras y contrataciones públicas, los economistas se despistan con sugerencias aéreas, pululan las noticias falsas, el pánico colectivo crece, la jornada que hoy libramos es contra la carencia de todo

La injusticia social, la denegación o precariedad de los servicios sociales básicos, la misma falta de competitividad no es compatibles con nuestro denominado “Estado social democrático de derecho”, ni mucho menos nuestros niveles salariales hilvanan con nuestro calado de “desarrollo y crecimiento”, para RD los artículos críticos para combatir el Covid solamente aparecen en los catálogos de los medios

La red de laboratorios necesarios para su analítica es mera  sugerencia mediática, carecemos de respuestas de calidad para los pacientes en los hospitales, ¿Covid es hasta cuándo, mutará, mata mucho más de lo esperado, se pueden proyectar  sus efectos?, los testes solo sirven para informar, a mayor hacinamiento mayor contagio y letalidad, Covid es muy oportunista y peor para los enfermos, el drama aflige a los  de más  edad, a mayor disciplina social y respeto a las autoridades mejor manejo, nuestro sistema de salud y capacidad de asistencia social ha empeorado con el virus.

En RD no hay recursos para tantos paisanos ni para los sacro santos e intocables invasores, la información es escasa, la data es dudosa, los testes kits no aparecen, el escenario es cada día más incierto, no sabemos cuántos se contagiarán ni si hay recurrencia, la sorpresa es grande, la respuesta es magra, los brotes localizados no han sido controlados aún, ahora del comportamiento comunitario depende nuestra supervivencia, en lo que aparece la vacuna, mientras tanto la guerra que hoy libramos es contra la pobreza y la desigualdad enorme, incompatible con nuestro estado democrático de derecho social. 

Por Edgar Marcano
Desde Montreal-Canadá

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