Publicado en: 23/08/2011

Juez de NY retira todos los cargos contra Strauss-Kahn

“Strauss-Kahn : ha sido una experiencia terrible”

Dominique Strauss-Kahn y Anne Sinclair

Dominique Strauss-Kahn, después de que los fiscales perdieran su confianza en la credibilidad de la demandante. Strauss-Kahn (dcha.) y su mujer Anne Sinclair al dejar el tribunal en Nueva York.

NUEVA YORK, EEUU (Reuters) – Un juez de Nueva York decidió el martes retirar todos los cargos penales por agresión sexual contra el ex director gerente del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Kahn, después de que los fiscales perdieran su confianza en la credibilidad de la demandante.

El final del caso tendrá que esperar a la resolución de una apelación de última hora.

El juez del Tribunal Superior del estado de Nueva York Michael Obus aceptó la petición de la fiscalía de retirar los cargos, lo que deja más cerca de la libertad al hombre que estuvo considerado como el principal candidato a ser el próximo presidente de Francia, y con la oportunidad de intentar recuperar su dañada carrera política.

El ex jefe del FMI compareció ante el tribunal junto a su mujer Anne Sinclair, y ambos dejaron la sala sonriendo, rodeados de periodistas.

“Ha sido una experiencia terrible”, dijo en un comunicado en el que agregó que espera volver a su vida normal, mientras que uno de sus abogados lamentó “la precipitación colectiva para llegar a una conclusión no solo por parte de las autoridades legales sino también por parte de los medios”.

Aún no puede regresar a Francia, ya que el juez Obus aceptó una apelación de urgencia. Un abogado de la demandante, la empleada de hotel Nafissatou Diallo, había pedido que un fiscal especial continuara con el caso penal, lo cual fue rechazado por el juez, pero esta decisión fue recurrida por la acusación. Obus señaló que el tribunal de apelaciones atenderá esta reclamación el mismo martes, lo que obliga a esperar a DSK.

Los fiscales de la oficina del Fiscal del Distrito de Manhattan contaron el lunes cómo perdieron la confianza en Diallo, una inmigrante de 32 años de Guinea que asegura que Strauss-Kahn la atacó en su habitación de un hotel de lujo el pasado 14 de mayo y la obligó a practicarle sexo oral.

Aunque su relato de la agresión permaneció inalterable, Diallo contó varias mentiras sobre su pasado y sobre lo que ocurrió inmediatamente después del incidente en la suite de 3.000 euros la noche en el Sofitel de Nueva York, lo que socavó su credibilidad, según los fiscales.

Las pruebas físicas no pudieron dejar clara la falta de consentimiento, lo que dejaba el caso dependiendo sólo de la credibilidad de la denunciante. Ante los cambios en su testimonio y al emerger más mentiras de su pasado, los fiscales concluyeron en un documento de 25 páginas que “si no la creemos más allá de la duda razonable, no podemos pedir a un jurado que lo haga”.

Strauss-Kahn dio las gracias a sus amigos en Francia y Estados Unidos “que han creído en mi inocencia”, y se mostró “profundamente agradecido a mi mujer y familia”.

El caso enfrentó a sus partidarios, que dijeron que era una víctima de un sistema judicial con exceso de celo y los que apoyaban a Diallo, que argumentaban que era un ejemplo de víctimas de agresiones sexuales a las que se no se les hace justicia.

Strauss-Kahn tiene que explicar “cómo en nueve minutos convenció a una mujer a la que nunca había visto para que estableciera una relación sexual en el suelo de la habitación de un hotel”, declaró uno de los abogados de la empleada, Douglas Wigdor.

Hace tres meses, Strauss-Kahn era el principal diplomático financiero y confidente de presidentes que tenían que rescatar naciones agobiadas por las deudas. Su caída causó conmoción en todo el mundo. Sacado por la policía de un asiento de primera clase en un avión que iba a Francia, fue encerrado en una celda en la prisión de la cárcel de la isla de Rikers, en Nueva York, acusado de intento de violación.

Queda pendiente una demanda civil presentada por Diallo, y además afronta otra investigación en Francia por una demanda de una escritora que le acusa de agresión durante una entrevista en París en 2003.

Los socialistas franceses, el partido al que pertenecía, saludaron la decisión y dijeron que esperan que vuelva a la vida pública. Aún no está claro si decidirá lanzarse a la campaña por las presidenciales de abril de 2012 y ser el posible rival de Nicolas Sarkozy.

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