Publicado en: 18/08/2012

¿Tendrá ahora más poder como Vice de Danilo?

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César Medina

Desde que salía del Palacio Nacional acompañando a su marido que entregaría la Presidencia y ella asumiría la Vicepresidencia, Margarita Cedeño de Fernández se veía contrariada este jueves 16, como si no se encontrara cómoda con el cambio de roles que le correspondería a partir de ese momento.

Pasaría en unos minutos de Primera Dama a Vicepresidenta de la República, y hoy mismo está en discusión, en su caso, si en términos prácticos tiene más poder ahora como Vicepresidenta que el que tenía como esposa del Presidente, a cuyo lado duerme todas las noches, lo influencia con sus encantos de dama cariñosa y talvez hasta lo ayuda a tomar decisiones de Estado que no están al alcance de la Vicepresidencia.

En diversos círculos ya comenzaron las especulaciones y conjeturas: Que estaba triste por la salida de Leonel del Palacio; que no pudo coordinar con Danilo Medina sus nuevas asignaciones de funciones; que no la complacieron con algunas posiciones para sus allegados y gente que la ayudaron en la campaña. Y en cambio destituyeron a sus dos hombres de mayor confianza, su compadre Daniel Toribio, como ministro de Hacienda, y David Pérez Taveras, de Indotel, un organismo al que ella está vinculada desde su creación.

A Margarita sólo se le vio sonreír cuando abrazó cariñosamente a su marido después de ser juramentada como Vicepresidenta, lo mismo que hizo con Danilo después de ser investido Presidente. Pero a partir de ese momento la Vicepresidenta cumplió el resto del protocolo sumida en un mutismo casi absoluto.

Dicen que ella quería que Leonel la acompañara como su esposo así lo establece el protocolo en los honores militares que recibieron los nuevos gobernantes al salir del Palacio del Congreso. Pero el Presidente saliente abandonó el lugar por la puerta del estacionamiento y se marchó directamente a casa de su madre Yolanda Reyna.

Margarita, en cambio, continuó con el agotador programa que la mantuvo en todas las actividades restantes. Del Congreso partieron al Palacio Nacional a juramentar a los miembros del gabinete y a los jefes militares. De allí a la Catedral, al tedeum oficiado por el cardenal López Rodríguez, luego una ofrenda floral ante los Padres de la Patria y después una parada militar en la avenida George Washington que terminó agotando las energías de la Vicepresidenta.

Noche de Palacio
Después de un largo día y sin un sólo momento de descanso, el presidente Medina y la vicepresidenta Margarita Cedeño recibieron a miles de sus invitados en una concurrida recepción para la cual hubo que habilitar cuatro salones de la mansión presidencial para acoger a todos los asistentes.

Ya en esta actividad Doña Margarita se veía muy afectada, y como a los 10 minutos de llegar comenzó a sentir mareos y fue llevada a otro salón del Palacio donde fue atendida por sus médicos. Más adelante se sabría que la Vicepresidenta sufrió un severo agotamiento complicado con el estrés generado por la tensión de todo el día. Quienes observaban detenidamente a la vicepresidenta Cedeño podían apreciar que en casi todos los actos se mantuvo ceñuda y con la cara contraída. Muy pocas veces a lo largo de todo el día disimuló alguna sonrisa. Ella, que porta siempre una sonrisa a flor de labios.

Estuvo en Global
Leonel, una vez que logró escabullirse del Congreso mientras se le hacían los honores de rigor a Danilo y a su esposa Margarita, se dirigió con un reducido grupo de amigos a su casa materna, algo que forma parte de su rutina desde 1996, cuando llegó por primera vez al poder.

Un par de horas después salió con su madre doña Yolanda y con su hijo Omar, su hermano Dalcio y amigos muy cercanos, a un almuerzo que le ofreció una familia de su intimidad, y allí estuvo hasta avanzada la tarde. De ahí se fue a la Fundación Global donde trabajó en asuntos pendientes hasta casi la medianoche cuando volvió a su casa.

Siempre se ha dicho que las primeras horas de un gobernante después que abandona el poder pueden ser traumáticas. Al bajar del solio presidencial baja también el ritmo de trabajo, la agenda queda libre y de pronto no aparece nada que hacer. A tal punto que muchos ex presidentes jamás pueden volver a habituarse a un estilo de vida normal.

Sin el poder y con mucho ocio, algunos expresidentes en diversas partes del mundo han caído casi en la locura. Otros se dedican a jugar dominó. Es el “síndrome de la abstinencia del poder”, que recoge con maestría el periodista y escritor mexicano Luis Spota en su celebrada obra “El Primer Día”.

Ese, evidentemente, no es el caso de Leonel Fernández, que el mismo día de entregar el poder ya tenía una complicada agenda de dos años que lo obligará a recorrer medio mundo en tareas académicas y políticas. Tiene por delante, además, aplicar una rigurosa reingeniería en el PLD que le tomará otros dos años, además de todo lo relativo a la Fundación Global. Y en eso pasan los 48 meses de gobierno de Danilo, llega el 2016… ¡Y quién sabe…!

Autor: César Medina

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