Publicado en: 01/08/2012

Israel dice a EEUU se acaba el tiempo en disputa nuclear Irán

Ehud Barak-Leon Panetta

El ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, (i), junto al secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, en Tel Aviv, ago 1 2012.

JERUSALEN.- Israel dijo el miércoles al secretario de Defensa de Estados Unidos, de visita en el país, que se acaba el tiempo para una resolución pacífica de la disputa nuclear con Irán debido a que las sanciones y amenazas de acciones militares no están surtiendo efecto.

Crecen las especulaciones respecto a si Israel lanzará un ataque militar contra Irán para detener un programa nuclear que Occidente sospecha que apunta a construir una bomba atómica, pero que Teherán asegura que tiene fines pacíficos.

El jefe del Pentágono, Leon Panetta, aseguró a Israel que Estados Unidos no permitirá que Irán desarrolle una bomba nuclear. En un tono duro, sugirió que una acción militar era posible después que se agoten todas las otras opciones.

“Esto no se trata de contención. Se trata de dejar muy claro que ellos nunca van a ser capaces de obtener un arma atómica”, declaró Panetta en Jerusalén.

“Si ellos toman la decisión de proceder con un arma nuclear (…) tenemos opciones que estamos preparados para implementar para asegurar que eso no ocurra”, agregó Panetta, cuya visita al cercano aliado de Estados Unidos incluyó una inspección de la batería anticohetes conocida como “Cúpula de Hierro”.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, señaló que ese tipo de declaraciones son de poco consuelo.

“Pese a lo fuerte de nuestras declaraciones, no han convencido a Irán de que somos serios respecto a detenernos”, comentó Netanyahu, de pie junto a Panetta en la residencia del primer ministro en Jerusalén.

“Ahora mismo el régimen iraní cree que la comunidad internacional no tiene la voluntad para detener su programa nuclear. Esto debe cambiar y debe cambiar rápidamente porque se acaba el tiempo para resolver este tema en forma pacífica”, agregó.

Cualquier conflicto podría involucrar fácilmente a Estados Unidos, donde el debate sobre Israel e Irán figura en la campaña para la elección presidencial de noviembre.

El candidato republicano, Mitt Romney, visitó Israel esta semana.

El Estado judío -que no niega ni confirma tener lo que se sospecha que sería un arsenal nuclear- afirma que queda poco tiempo hasta que Irán logre una “zona de inmunidad” en que las bombas israelíes serían incapaces de penetrar las instalaciones de enriquecimiento de uranio, construidas en profundidades bajo la tierra.

FORTALECIMIENTO DE DEFENSAS

El ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, hablando en una conferencia de prensa con Panetta, dijo que las posibilidades de que las sanciones finalmente fuercen la mano de Teherán son extremadamente bajas.

“Claramente tenemos algo que perder por esta extensión de tiempo (durante la) cual tienen lugar las sanciones y la diplomacia porque los iraníes están avanzando, no sólo en enriquecimiento (de uranio)”, declaró Barak, refiriéndose posiblemente al desarrollo de misiles.

El viaje de Panetta a Israel remarcó los fuertes vínculos de seguridad entre ambos países. Barak aseguró que esas relaciones nunca han estado mejor, pese al recelo de Israel sobre la estrategia perseguida por Washington y otras potencias respecto a Irán.

En una visita a Israel que terminó el lunes, Romney dijo que deben usarse “cualquiera y todas las medidas” para impedir que Irán desarrolle armas nucleares.

Incluso mientras aumenta las sanciones, Washington está fortaleciendo las defensas israelíes.

Obama anunció la semana pasada que liberará 70 millones de dólares en financiamiento aprobado para la Cúpula de Hierro, una protección contra cohetes palestinos que es respaldado por el poderoso lobby pro israelí en Estados Unidos.

El martes, el mandatario estadounidense dio a conocer nuevas sanciones de su país contra bancos extranjeros que ayuden a Irán a vender su petróleo.

Obama recibió un 78 por ciento de los votos de judíos en las elecciones del 2008, pero un sondeo nacional efectuado por Gallup en junio mostró que ese respaldo ha bajado a un 64 por ciento, aunque sigue siendo mucho mayor al 29 por ciento de Romney.

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