Publicado en: 05/01/2012

Hipólito, ¡cuídese de la tarjetita!

carta-abierta-despertar-dominicanoLas mañanas frías de diciembre evocan glaciares y deshielos y los diarios traen señales de vorágine y zozobras; dan cuentas del intento de asesinar a la señora Democracia en las ínsulas.

Sus páginas dicen que la candidatura oficialista recurre a lo factual para revelar sus intenciones. Necesita y pretende ufanarse en la fortaleza incierta de sus pies de barro. Con el cinismo propio de diablillos risueños exhibe sus tácticas. Quiere hacer marchar esa estrategia, ese objetivo obsesivo casi de impedir el cambio que los dominicanos ansían.

Con ese mundo de ensoñaciones, construyen una coyuntura que desean vigente hasta mayo: gobierno y candidatura insisten en presentarse diferentes; contribuyendo a lo mismo y en lo mismo pernoctando, sin embargo. Juntos y alrededor de canonjías y corruptelas. Las señala Taína Gautreaux al renunciar del antro de “las barbaridades” y demuestra que los ángeles pueden titilar brevemente sobre la tierra.

El BC navega sobre la tranquilidad de las aguas del mercado cambiario producida por su aviso de recomposición de las reservas monetarias internacionales. También de la consciencia de la insondable capacidad de revanchismo del oficialismo. A la par, las huestes PLDistas en el Congreso hojean los nuevos empréstitos. El gobierno los “necesita” para reponer los cofres de las divisas y financiar déficit y ansias continuistas. Llega un momento en que hasta para los gobernantes continuistas lo económico está por encima de la política. Cuando ocurre, no enmudecen a la hora de decir al pueblo, claramente y con hechos: “Recibiste canasta y canonjías; ahora recibirás la contraparte”. Y desatan el tablazo, con maderos y mazos.

Incluyendo una nueva reforma fiscal. La número 18 desde 1991. Cuando blande sus hierros sobre la cabeza mancillada de la República preguntamos: “la dominicanidad, ¿aún nos pertenece?

Avanzando en el mismo carro, el artilugio: una mano muestra cómo se harán las cosas: usando abiertamente los recursos públicos. Se reitera. Y se advierte: “No lo duden, ya lo hemos hecho”. Sorprende que un Presidente esté siendo presidencializado.

Efectivamente. El país fue avisado por el Ejecutivo: dedicaría 40 mil millones de pesos para que su partido se mantenga en el poder, declaró en NY a finales de septiembre del 2011.

Fue un mensaje polisémico, abiertamente y ex profeso. Dirigido a varios oídos a la vez: a) al FMI: o aprueba las revisiones que facultan a coger más préstamos o el gobierno queda libre de normasÖ; b) a la bancada danilista en el Congreso: si se aprueba el presupuesto, se destinará el 10% a la campaña política PLDista. En la pieza, el Ejecutivo se auto asignó algo más del 10%: RD$45,011.56 millones de pesos. El presupuesto aprobado fue de 430 mil millones. c) Al PRD, donde se esperaba obtener dos efectos: 1) presentar las armas al adversario político ante el duelo electoral (los seguidores de la candidatura de Hipólito Mejía) para que no adujeran ignorancia; y 2) señalar la fuente áureas de las canonjías económicas a los amantes del tintineo de Don Dinero, en compensación por servicios a favor de una “alianza” que les urge que prevalezca porque mantiene abierta la vía que les lleva al logro de sus objetivos: la división.

A mediados de Septiembre, 2011, la Comisión Económica del PRD denunció que el Acuerdo con el FMI se había roto. A finales de septiembre, el mandatario soltó en NY el fárrago de que comprobaba lo que es vox populi: “el liderazgo” PLDísta se funda en la corruptela.

Así dispuso las madejas del drama nacional: siguiendo al pie de la letra el consejo del 2008. Con las leyes del mercado se construye el poder en el capitalismo subdesarrollado, se le recomendó. Parece el método de un neo Hittler economicista. A falta de otros entornos, se mata a la señora Democracia con las leyes del mercado que rigen en los países que ellos zambullen en la peor de las pobrezas.

Es su “genialidad”, su “alta política”, su “conceptualización”. La de una abierta corruptela disfrazada de solidaridad pública. Un engendro. Y no se cansan de reiterarlo, señalarlo, advertirlo. Ni de exhibirlo.

¡Pena de quien no lo esté viendo!

Aunque el viento trae el frío del Norte haciendo languidecer los soles del Caribe, ellos insisten en lo mismo. En eso tienen bastante experiencia: son 850 mil votos comprados con el Erario. Y ríen. Confían en que el tintineo arrodillará la pobreza que cultivan cual hiedra a los pies de sus arrogancias e injusticias.

¿Alguien o algo, la ciudadanía o los votos, por ejemplo, podrá contra el dueño del Poder y de nuestra nueva “Justicia”? ¡Ay, “El Ciudadano Kane”!

Ante las evidencias tan auto incriminatorias, la Junta Central Electoral cerró los ojos, perdió palabras y oídos, temprano. Se lo dijeron en NY; ahora por boca de un funcionario de cuarta categoría. Lo repiten desde septiembre. Con su silencio y desinterés, ¿la JCE deja claro que con ella no se cuente para contener fraudes electorales originados en compra de votos con el dinero público?

En sólo el 2011 se pagó $9,143.8 millones de pesos a 850 mil beneficiarios. En cambio esperan 850 mil votos. Si es así, nos cuestan a RD$896.45/mes. Por eso no hacen algo contra la pobreza.

De septiembre a hoy incrementaron en 46 mil las tarjetas Solidaridad y casi duplican los fondos destinados a ella, mediante puntuales transferencias (en millones de pesos): el 12 de octubre, 350; el 12 de noviembre, 609; el 9 de diciembre, 624. Un incremento de 78.29%. Pero, ¡ojo!: ni así se reponen en las mediciones de intención de voto. El pueblo aprende que no pueden comprarlo con su propio dinero.

Según publicó ayer este diario, en el 2011 el oficialismo erogó 9 mil millones de pesos (RD$9,143,797,845) en su “Solidaridad”.

Para el PLDísmo, la calidad de ciudadanos de los dominicanos sólo vale $896.45 pesos o $23.13 dólares mensuales. Es la política social más vulgar que hayamos sufrido.

El próximo 20 de mayo el pueblo recuperará su dignidad, calidad de hombres y mujeres libres ante el Estado. El pueblo no tolerará que su Democracia sea reducida a un mero mercado por los PLDístas.

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