Publicado en: 30/11/2011

Gran Bretaña evacua a todo el personal de su embajada en Teherán

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Unos manifestantes queman una bandera británica fuera de la embajada de ese país en Teherán

TEHERÁN (AFP) – Gran Bretaña anunció este miércoles la evacuación del personal de su embajada en Teherán, atacada y saqueada la víspera por unos militantes islamistas cercanos a la línea dura del régimen iraní.

Un primer grupo de diplomáticos era trasladado por la mañana hacia Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos, y el resto del personal viajará más tarde este mismo día, indicaron a la AFP fuentes diplomáticas occidentales.

“Tras los acontecimientos de ayer y para garantizar su seguridad, miembros del personal están saliendo de Teherán”, confirmó en Londres un portavoz del ministerio británico de Relaciones Exteriores.

La operación se desarrolla con la colaboración del ministerio de Relaciones Exteriores iraní y de varias embajadas europeas, precisaron las fuentes.

Varias decenas de manifestantes islamistas radicales atacaron, ocuparon y saquearon el martes la embajada de Gran Bretaña en Teherán para protestar contra las sanciones aplicadas a Irán por la controversia nuclear.

El personal diplomático de la embajada -una veintena de personas- permaneció seguro dentro de los locales de la legación y nadie resultó herido. Los diplomáticos británicos lograron abandonar el edificio tras la partida de los manifestantes y fueron alojados por la noche en varias embajadas europeas, precisaron las fuentes.

El presidente del Parlamento iraní, Ali Larijani, dio un apoyo implícito al ataque al afirmar este miércoles que la ira de los manifestantes en protesta por el refuerzo de las sanciones occidentales contra la República Islámica por su programa nuclear “se debe a varias décadas de política de dominación de Gran Bretaña en Irán”.

“La acción precipitada del Consejo de Seguridad (de la ONU) para condenar a los estudiantes apunta a cubrir crímenes pasados de Gran Bretaña y Estados Unidos, cuando en realidad la policía (iraní) intentó restablecer la calma”, agregó Larijani, uno de los partidarios de la línea dura dentro del régimen.

Las fuerzas de seguridad lograron evacuar a los manifestantes de ambos locales en la noche del martes y procedieron a numerosas detenciones, según los medios de comunicación.

Presentados por los medios oficiales iraníes como “estudiantes basijs” (milicia islamista), los manifestantes entraron dos veces en la embajada y ocuparon durante varias horas el local de la ex residencia británica, en otra zona de la capital.

Contrariamente a la primera ocupación de la embajada, en la que las unidades antidisturbios no intervinieron, la segunda vez la policía lanzó gases lacrimógenos dentro del recinto y varios manifestantes resultaron heridos.

En su primera incursión, los manifestantes cambiaron la bandera británica por la iraní, rompieron las ventanas con piedras y quemaron banderas británicas, pudo verse en las imágenes televisivas, que luego mostraron también a unos manifestantes escalando la entrada principal de la embajada en la segunda incursión. Varios testigos indicaron que los manifestantes quemaron documentos en el interior de la legación.

Simultáneamente, alrededor de 200 basijs irrumpieron en el recinto de la antigua residencia diplomática del Reino Unido, donde afirmaban “proteger a ciudadanos extranjeros”.

El ministerio de Relaciones Exteriores iraní “lamentó” lo ocurrido e indicó que los autores de los saqueos serán llevados ante la justicia.

Pero el ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague, advirtió de que “aunque haya dicho que siente lo ocurrido y que tomará medidas, no quita que este asunto constituye un gravísimo error del gobierno iraní” y habrá “otras consecuencias, y graves”.

El presidente estadounidense, Barack Obama, calificó de “inaceptable” lo ocurrido, al igual que Francia, mientras que Italia lo tildó de “intolerable” y Rusia de “invasión ilegal”. Para la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, se trata de una “incursión totalmente inaceptable”.

El Consejo de Seguridad de la ONU también condenó “en los términos más fuertes los ataques”, según la declaración acordada por los 15 países miembros.

La tensión entre Irán y el Reino Unido iba en aumento desde hace días. El domingo pasado, el Parlamento iraní votó una ley que reduce las relaciones diplomáticas al nivel de encargado de negocios y prevé la expulsión del embajador británico en un plazo de dos semanas.

Esta decisión fue adoptada en represalia por las nuevas sanciones económicas contra Irán decididas por Gran Bretaña, de forma conjunta con Estados Unidos y Canadá, después de la publicación de un informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) poniendo en evidencia las sospechas de los occidentales de que Irán estaba trabajando en la fabricación de un arma nuclear a pesar de sus desmentidos.

El asalto a la embajada británica recuerda el de la legación estadounidense en noviembre de 1980, seguido del secuestro de 52 diplomáticos retenidos durante 444 días que provocó la ruptura de relaciones entre Teherán y Washington.

Por su parte, Noruega cerró su embajada en Teherán después del ataque y saqueo de la legación británica, anunció el gobierno noruego este miércoles. El personal diplomático noruego se encuentra aún en Teherán y noha sido adoptada ninguna decisión de evacuación, declaró a la AFP Hilde Steinfeld, una portavoz del ministerio noruego de Relaciones Exteriores.

“La embajada fue cerrada ayer (martes) después del ataque contra la embajada británica”, dijo la portavoz. “Estamos permanentemente evaluando la situación”, agregó al ser interrogada sobre la duración prevista para esta medida.

El personal diplomático, constituido por un grupo de ciudadanos noruegos, permanece en Teherán, indicó.

Interrogada sobre una eventual evacuación, respondió que “se está evaluando, pero por el momento ninguna medida en este sentido ha sido adoptada”.

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