Publicado en: 16/03/2011

GOLF: Tiger Woods siempre logra derrotar a Phil Mickelson

BUENOS AIRES (ESPN).- Luciendo una remera roja, su color favorito, Tiger Woods jugó una última vuelta como en sus mejores tiempos. Fue después de un teórico mano a mano con Phil Mickelson. Esta es mi versión del segundo torneo de la World Golf Championship 2011.

El Cadillac Championship brindó la posibilidad de ver jugar juntos a los seis primeros del ranking mundial, divididos en dos grupos, al confeccionar las dos vueltas iniciales.

El alemán Martín Kaymer (primero), los ingleses Lee Westwood (segundo) y Donald Lucas (tercero), por un lado. El norirlandés Graeme McDowell (cuarto), los estadounidenses Tiger Woods (quinto) y Phil Mickelson (sexto), por el otro.

Un acierto como atracción. A mi me atrapó la idea de ver un mano a mano entre Tiger y Phil, porque Mickelson tenía la oportunidad de quedar por primera vez delante de su compatriota en el ranking mundial, desde que son adversarios. Una meta arañada por Phil después de su triunfo en Augusta 2010, la que dejó escapar en varias oportunidades de convertirse en el “number one” del mundo.

Transformé al TPC Blue Monster del Doral en un inmenso ring, escenario de un combate entre ambos y así seguí los hoyos como si fuesen rounds.

El jueves (jornada inicial), tras una tormenta, que dejó el campo en condiciones excelentes, donde brillaba el juego de los demás, en tanto el de ellos era una continuidad de más errores respecto de los aciertos.

La puntuación determinó 70 para Tiger, 73 para Phil. Era apenas un detalle. Se asemejaban a dos extraviados en un laberinto. Yo estaba desilusionado. Aguardaba que al verse frente a frente surgiese a pleno el potencial de quienes habían sido el 1 el 2 durante tantos años.

No varió el panorama el viernes. Muchos más errores que aciertos. Cómo en el día anterior, Woods resolviendo los problemas, pero sin lograr la solución total, al fallar putts que en su etapa de esplendor eran parte de su repertorio, mientras que Mickelson era la contrapartida en ese sentido.

Puntuación, 71 para Phil, 74 para Tiger. Sumaron los dos 144 (el par) a nueve golpes del líder Hunter Mahan. Y esa paridad en el score determinó que el mano a mano se extendiese a la tercera vuelta del sábado, diagramada en parejas en vez de tercetos. Sólo ellos, con los guantes calzados para dejar fuera de combate al otro.

En realidad no hubo knock out. Tiger bajó el promedio de putts de la tercera vuelta de 1,917 a 1,769. Logró cuatro birdies y cometió dos bogeys. Phil bajó de 57% a 29%, el porcentaje del rendimiento de colocar la pelota en los fairways y se defendió con 1,625 en los greens. Bajó cinco hoyos, hizo tres bogeys y un doble bogey cerca del final.

Puntuación, 70 para Tiger, 72 para Phil. Con 214, Woods se ubicó en la 30ª ubicación. Con 216, Mickelson en la 42ª. Se separaron para el último recorrido y si tomo como base mi pensamiento inicial o sea ese mano a mano imaginario, en el hoyo 54 el árbitro levantó la mano de Tiger proclamándolo vencedor por puntos.

TIGER EN UN FINAL A TODA ORQUESTA
Como si se hubiese liberado de haber tenido a Mickelson a su lado, el gran vencedor general de la última jornada fue el ex número uno del mundo. Tiger Woods, en esa vuelta hizo recordar al jugador que dominó con mano de hierro el golf mundial hasta que comenzaron sus problemas conyugales.

Woods no terminaba de encontrar su juego en este certamen, pero el domingo 13 de marzo se despertó como si un click se hubiese producido en su mente y volvió a disfrutar de sus mejores golpes, a tal punto que el aproach del hoyo 17 fue elegido como el mejor golpe de la semana por la PGA Tour.

Siete birdies y un único bogey lo depositaron en el décimo puesto. Con 280 (ocho bajo el par) sólo fue superado por Luke Donald (277) entre el sexteto que compusieron los primeros del ranking mundial. Detrás suyo concluyeron Westwood (282), Kaymer (284), McDowell (289) y Mickelson (292).

Mientras Tiger acaparaba aplausos, Phil no disfrutó nada. Sería injusto retornar a dar un resultado final del supuesto enfrentamiento entre ambos en el monstruo del Doral. Dejó ese pensamiento en manos de cada uno de ustedes.

Para mi, Tiger se retiró pleno de optimismo pensando en Augusta. Phil regresó a su casa llevando una mochila cargada de problemas, cuando el momento del defender el título del Masters está muy cerca.

Por otro lado, creo que el Augusta Nacional Golf Club, en Georgia, puede empezar a dilucidar nombres en el crucigrama que provocó en el golf mundial la infinidad de Woods. Será cuestión de esperar para ilusionarse o mantenerse en la nebulosa, a no ser que usted piense distinto. Que se sepa.

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