Publicado en: 16/06/2011

Fosa común y manifestación, Siria lanza una ofensiva mediática

Siria, manifestacionJISR AL SHOGUR, Siria (AFP).- Las autoridades sirias lanzaron el miércoles una ofensiva mediática con la presentación a la prensa de una “segunda fosa común” en la ciudad de Jisr al Shughur (noroeste) y la organización de una gran manifestación pro-régimen en Damasco.

Tres meses después del inicio de la contestación y cuando la presión aumenta contra Bashar al Asad, “centenares de miles” de manifestantes se reunieron el miércoles en la autopista que une el barrio de Mazzeh, suburbio residencial del oeste de la capital, con en el centro de Damasco, alrededor de la “más grande bandera siria”, de 2.300 metros de longitud.

Muchos manifestantes agitaban banderas sirias y esgrimían retratos del presidente, en un ambiente de fiesta con fondo de cánticos patrióticos, según las imágenes de la televisión.

Al mismo tiempo, Siria organizó un viaje de prensa muy controlado a la ciudad de Jisr al Shughur, desertada por sus 50.000 habitantes y recuperada el domingo por el ejército luego de una ofensiva iniciada tres días antes.

Las autoridades presentaron a los periodistas, entre ellos la AFP, cinco cadáveres tirados al lado de lo que se presentó como la “segunda fosa común” descubierta desde el domingo.

“Algunos están desfigurados, los cuerpos con miembros cortados, el cráneo roto”, declaró a los periodistas el médico legista Zaher Hajo.

“Es claro que fueron torturados antes de matarlos”, afirmó al considerar que murieron hace unos diez días.

Un individuo, hecho prisionero por el ejército, fue presentado como “un hombre armado que participó en la masacre del cuartel general de la Seguridad”, el 6 de junio. Ante la prensa dijo que esos hombres fueron ejecutados “por hombres armados durante una matanza” que, según las autoridades, causó 120 muertos en las filas de la policía.

Esta versión de los hechos fue cuestionada por opositores, desertores y refugiados, que hablaron de un amotinamiento.

El régimen sirio continúa negando la entrada a su territorio de equipos humanitarios, como lo reclaman los occidentales.

Ante esta situación, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU reiteró el miércoles su llamado al gobierno sirio para que autorice una misión de la ONU para investigar las violaciones de derechos humanos.

“Reiteramos nuestro llamado a Siria para que autorice de inmediato el acceso a la misión de la Alta Comisionada” para realizar “una investigación sin trabas y poder establecer las circunstancias en torno a violaciones y abusos del derecho internacional en materia de derechos humanos”, declaró el representante de Canadá en nombre de 54 países.

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha pedido en varias ocasiones, en vano, poder acceder a Siria.

Frente al rechazo del régimen de Bashar al Asad a dejar entrar equipos humanitarios y grupos de derechos humanos, expertos del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos llegaron el martes a la provincia turca de Hatay (sur), adonde afluyen miles de refugiados sirios que huyen de la represión.

Más de 8.500 sirios lograron asilo en Turquía, a lo que se agregan otros 5.000 refugiados en el Líbano.

Turquía sigue estando en primera línea en el campo diplomático: un emisario del presidente Bashar al Asad será recibido el miércoles por el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan.

Este ya se entrevistó por teléfono el martes con Asad y lo exhortó a establecer con urgencia una agenda de reformas y poner fin a la represión que costó la vida a 1.200 personas y llevó a la detención de unos 10.000, según las ONG y la ONU.

China y Rusia siguen oponiéndose a la iniciativa francesa en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU de aprobar una resolución de condena de la represión.

Según los medios de prensa oficiales, el ejército persigue a los “grupos armados” alrededor de Jisr al Shughur y el gobierno “pide a los habitantes regresar a los pueblos que se vieron obligados a dejar”.

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