Publicado en: 11/03/2013

Excomunión de Juan Pablo Duarte sigue dando de qué hablar

juan-pablo-duarteSANTO DOMINGO, RD.- Guido Riggio Pou, del movimiento por un Estado Laico, respondió al presidente de la Comisión de Efemérides Patrias, historiador Juan Daniel Balcácer, sobre los errores que se han cometido en relación al supuesto proceso de excomulgación contra Juan Pablo Duarte, anunciado por el Arzobispo Portes mediante una carta pastoral del siglo antepasado.

Según Riggio Pou la Iglesia católica fue la gran conspiradora contra la dominicanidad y contra la lucha que encabezó Juan pablo Duarte y sus compañeros de La Trinitaria.

“Con toda franqueza, nos ha lucido muy extraño que sea ahora, cuando la noticia de la excomunión de Duarte se ha hecho pública después de permanecer escondida por más de 160 años, y para beneficio de la Iglesia, usted haya salido al frente, presto, sable en mano, como buen soldado de su Iglesia, a negar que Duarte fuera excomulgado, asumiendo una postura propia de un prelado, eminentemente apologética y clerical, hasta la cepa”, dice Guido Riggio Pou en su carta.

Lea la corta completa:

Carta abierta a Juan Daniel Balcácer

Estimado Juan Daniel Balcácer, jamás le he escuchado confirmar la verdad histórica que todos los historiadores dominicanos conocen, la que muchos temen decir:

Que la Iglesia católica fue la gran conspiradora contra la dominicanidad y la independencia, la gran persecutora de Duarte y de los trinitarios.

Hasta ahora, tampoco lo había escuchado hablar sobre la Excomunión de Duarte, ni enróstrale la verdad a la Iglesia, con Carta Pastoral en mano, denunciar la actitud impía que mantuvo contra nuestros héroes de la Independencia, lo que ha confirmado la Excomunión Mayor del Arzobispo Portes, la que ahora usted pretende invalidar y minimizar, huyendo por la tangente.

Por lo contrario, y para vergüenza de todos, la mayoría de los historiadores delinquen al reforzar la falsa idea de que la Iglesia fue la gran auspiciadora de nuestra Independencia, de nuestra dominicanidad. ¡Qué horror!

Con toda franqueza, nos ha lucido muy extraño que sea ahora, cuando la noticia de la excomunión de Duarte se ha hecho pública después de permanecer escondida por más de 160 años, y para beneficio de la Iglesia, usted haya salido al frente, presto, sable en mano, como buen soldado de su Iglesia, a negar que Duarte fuera excomulgado, asumiendo una postura propia de un prelado, eminentemente apologética y clerical, hasta la cepa.

Como leímos en su misiva a El Nacional, usted alega que en la Carta Pastoral emitida por el arzobispo Portes, el 24 de julio de 1844  “no figuran ni el nombre de Duarte ni el de ninguno de sus compañeros de lucha”, y que “Al parecer, los abanderados de que Duarte fue excomulgado no están familiarizados con el procedimiento establecido por la Iglesia Católica para excomulgar a una persona” porque, “De acuerdo con un entendido en la materia, lo primero es que la excomunión no se hace mediante una Carta Pastoral, sino que es menester un documento o carta dirigido específicamente a la persona que será objeto de la excomunión”. Y por lo dicho, es me he sentido aludido y le escribo, pero no cómo abanderado, no se trata de tomar partido, se trata de la verdad histórica, lo objetivo.

Ciertamente, estamos totalmente convencidos de que vuestra declaración tiene la frontal intención de encubrir una verdad histórica: Que la Iglesia anexionista emitió esa Carta Pastoral de forma desesperada para provocar el desasosiego social y desacreditar y perseguir a Duarte y a los Trinitarios y defender sus intereses materiales.

Pero le tenemos muy malas noticias amigo Balcácer, debemos informarle que usted ha sido engañado por sus fieles asesores clericales. Ha sido interesadamente asesorado y ha caído en un “gancho clerical”, pues vuestro clero le ha ocultado con sagacidad la otra mitad de la verdad canónica que le debió revelar sin estafarlo. Pues resulta que no le han dicho que existen dos modalidades de excomunión y no una sola, solo le han explicado la que les conviene, la media verdad. Pero no se preocupe,  porque ahora le explicaré lo ocultado.

Señor Balcácer, se trata de que la “Excomunión Mayor” que dictó Portes contra Duarte es una “Excomunión latae sententiae ipso facto incurrenda”, es decir, es la excomunión que no necesita de juicio ni de trámite alguno para que surta efecto sobre lo advertido y sobre el infractor anónimo, pues con ella no se necesita nombrar ni notificar al propuesto inculpado, en este caso, a Duarte y los Trinitarios.

Recuerde que la Ley 1398 del Código Canónico contra el aborto solo dice: “Toda persona que procure el aborto y lo consiga incurre en excomunión automática”. Como usted ve, aquí no “es menester un documento o carta dirigido específicamente a la persona que será objeto de la excomunión”. Aquí no se menciona nombre alguno, ni se cita a nadie. Es el caso de Portes contra Duarte: “Excomunión latae sententiae ipso facto incurrenda”.

Como ve, sus prelados amigos lo estafaron, lo utilizaron, solo le mencionaron aquella excomunión que aparece en el  código canónico como “Ab homine” (por el hombre), la denominada como “ferendæ sententiæ”, aquella donde el infractor primero debe ser informado de su estado y luego juzgado y sentenciado por la acción humana y directa de un juez; esta sentencia, a diferencia de la “latae sententiae ipso facto incurrenda” que le ocultaron, supone que el sujeto imputado no ha ocurrido en el delito hasta que no sea celebrado un juicio y se emitida una sentencia. Muy diferente a la “latae sententiae”, la “ipso facto incurrenda” que le destinaron a Duarte y a sus Trinitarios sin necesidad de emplazamiento ni juicio. ¡Qué lástima! Todo nos indica que usted ha sido timado.

Aclarado el error por el engaño, le pido que no tome represalias, recuerde que el amor y el perdón nos llevarán a los pies de Cristo.

Mejor hablemos ahora de lo más trascendente, de la verdad, de la intención de la Iglesia, de sus propósitos malsanos, hablemos de los medios que usó para alcanzarlos. En resumen, y creo que coincidimos en el juicio, podemos concluir sin temor a equivocarnos que:

La Iglesia anexionista emitió esa Carta Pastoral para provocar el desasosiego social y defender sus intereses, para desacreditar y perseguir a Duarte y sus Trinitarios, para favorecer a Santana y atemorizar a sus supersticiosas gentes. Sabemos que muy poco le importaba su validez canónica

Ambos sabemos que, el solo anuncio o amenaza de excomunión precipitó la derrota de Duarte. La sola lectura de la Carta en las parroquias mencionando la palabra excomunión en el momento preciso, ocasionó devastadores efectos en la imagen pública de Duarte, en su fama, en su crédito político, pues aquello lo marcó por siempre como enemigo de Dios y de su Iglesia, como un despreciable hereje. Con la lectura de la Pastoral la Iglesia logró su propósito político, independientemente del asunto canónico. Esto es lo importante señor Balcácer

De manera que: Las razones que llevaron a la Iglesia a tomar la decisión política extrema de excomulgar a Duarte obedeció a una acción desesperada y maestra que debieron hacer los anexionista ante el auge que venía tomando la candidatura de Duarte y por ende, la independencia de la República, pues la Iglesia se sentía amenazada por la eminente instalación del liberalismo en dominicana, al estilo la Revolución Francesa, ideología que representaban y asumían los Masones Trinitarios, el mismo pensamiento político de Duarte.

Mientras tanto, si estos argumentos no le satisfacen, podemos aceptar su propuesta de reunión cuando sugirió “ invitar a quienes propalan la tesis de la supuesta excomunión de Duarte en 1844 que demuestren públicamente en qué documento eclesiástico se encuentra tan severo dictamen, porque si es fundamentándose en la Carta Pastoral del 24 de julio de 1844, firmada por el Vicario General Tomás de Portes e Infante, ya sabemos que en dicho texto ni tácita ni expresamente aparecen mencionados los nombres de Juan Pablo Duarte ni de ninguno de los gloriosos trinitarios”. Asunto que, supongo, ha sido suficientemente aclarado.

Pero creo que, a pesar de todo, sería bueno tener una reunión, quizás en la televisión, pues quizás algún productor o productora de medios nos invite a debatir el tema que a todos interesa. Estaremos muy atentos a su invitación pues así podremos darle más detalles de la “jugada clerical” que le jugaron.

Queda de usted su amigo y servidor,

Guido Riggio Pou

Santiago RD

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