Publicado en: 31/08/2012

Están asesinando la base de nuestra economía: El turismo

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César Medina

El turismo es uno de los ejes fundamentales de la economía que Danilo Medina se propone impulsar en los próximos cuatro años de gobierno.

Parece ambicioso el propósito de duplicar en este período la visita de turistas a nuestro país, es decir, pasar de cinco a 10 millones por año.

Pero es posible lograrlo porque contamos con el principal activo: las bellezas naturales de sol y playa, montañas y valles y la más atractiva e histórica zona colonial, porque aquí se inició la conquista del Nuevo Mundo.

Las principales bellezas naturales de nuestro país permanecen vírgenes. En las profundidades del Sur se encuentran las playas más grandes y bonitas de isla, desde Los Corbanitos, en Baní, hasta Bahía de las Águilas, desde Azua hasta Pedernales.

En ese mismo sur profundo y abandonado están algunas de las estribaciones en Bahoruco, con microclimas donde la temperatura en los meses de invierno puede descender a cero grados, y en ninguna época del año pasa de los 15 grados.

Tiene un aeropuerto internacional, el María Montez, en Barahona, con una pista de más de tres mil metros y al que sólo falta equipar y acondicionar para recibir aviones de cabina ancha, y para el turismo ecológico cuenta con el más grande lago de agua salada del Caribe, el Enriquillo, donde habitan especie exóticas únicas en el mundo.

A la zona Sur sólo le falta la voluntad política para autorizar las inversiones que aguardan ansiosas la eliminación de las trabas y restricciones para iniciar de inmediato la construcción de la infraestructura hotelera, mientras el gobierno concluya algunos acueductos ya en construcción y se abra la carretera Cibao Sur conjuntamente con otras vías menores de penetración.

Pero falta lo esencial
A las bellezas naturales, la infraestructura, los hoteles, las playas, el sol, la gente… le falta algo fundamental para lograr la meta que se propone Danilo Medina en el sector turístico: garantizar los capitales de los inversionistas.

Ahora mismo varios de los principales inversionistas españoles del sector turístico están siendo asediados por una horda de abogados y buscapleitos que no les dejan tranquilidad, y se han convertido en verdaderas amenazas para sus inversiones.

La mayoría de los casos se registran en la zona de Higüey, pero también los hay en Puerto Plata y otras zonas de la República.

Al mayor inversionista individual español, don Pepe Hidalgo, quien además es el dueño de Air Europa y uno de los empresarios más prestigiosos de España y otros países de la zona Euro, lo han colocado aquí en una situación desesperante, haciéndolo viajar dos y tres veces al mes a tribunales judiciales donde al llegar muchas veces se encuentra con que las sentencias que lo condenan por cualquier chicana jurídica ya están redactadas.

El Hidalgo Caballero
Don Pepe Hidalgo ha tenido que gastar millones de pesos para articular defensas que en la mayoría de los casos se trata de expedientes fabricados con el deliberado propósito de extorsionarlo. Y lo peor es que algunas veces aparecen unos jueces sustitutos en esos tribunales de Higüey que emiten sentencias condenatorias sin llegar siquiera a conocer los temas que están “juzgando”.

El caso más patético acaba de ocurrir en uno de esos tribunales. Al concluir una audiencia ñaplazada por enésima vez, siempre por motivos baladíesñ, don Pepe caminaba por uno de los pasillos del tribunal junto a sus asistentes, y uno de los abogados contrarios lo acusó de “mirarlo mal” y de proferir palabras “obscenas” que lo agraviaron, por lo cual interpuso una demanda en su contra por amenaza de muerte y difamación e injuria. Por tan bellaca acusación don Pepe ha tenido que venir al país infinidad de veces para asistir al tribunal.

Un conocido empresario artístico le vendió en asociación unos terrenos en una playa del Este por 24 millones de dólares que don Pepe le pagó en efectivo. Al intentar iniciar la construcción del proyecto, el ministerio de Recursos Naturales lo prohibió porque los terrenos estaban en zona protegida por ser humedales vivos. Cuando le devolvió el terreno al vendedor y reclamó su dinero, le sobrevino una demanda y un juez interino de Higüey no sólo decomisó el dinero a favor del vendedor sino que también ordenó que le entregara en dación de pago 84 apartamentos que había construido en Boca Chica dizque en reparación de daños y perjuicios.

En Puerto Plata le compró al Estado en una subasta pública estableciéndose en el acta de venta que el inmueble estaba libre de compromisos laborales. Invirtió cerca de 200 millones de dólares para rehabilitarlo, y el mismo día que lo abrió llegaron cinco abogados y un alguacil reclamándole el pago de cientos de millones de pesos por prestaciones laborales y moras a viejos trabajadores del lugar a quienes el Estado cesanteó antes de vender. Y otro juez también lo condenó por semejante barbaridad. Don Pepe se encuentra en unas condiciones que dice está ya desesperado, dispuesto a abandonarlo todo aunque pierda los casi mil millones de dólares que tiene invertidos en el sector turístico dominicano.

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