Espectro político de espanto y brinco lidera la República Dominicana

Cunde el pánico en RD ante la importación de coronavirus, el turismo se lamenta y todo el país en ascuas vive terribles horas de angustias, pues esos rigurosos esquemas de seguridad preventivos no son compatibles con nuestro estado de arte peculiar de una república bananera donde ciencia, tecnología y sociedad viven divorciados.

Carecemos de agua, luz, drenaje, saneamiento, infraestructura adecuada, de nada tenemos, cada dominicano vive más y más hacinado, la principal actividad es la política, vienen las elecciones y a escasas horas del vencimiento de los plazos aún no se han conformado del todo las “formulas electorales”, mientras se disuelven dialogando sobre la estructuración de las juntas y la selección del fiscal electoral.

Su GADEJO es enorme, la desconfianza es frenética, mientras redunda la duda, cada ciudadano luce más chivo que una guinea tuerta, transfuguismo, los sicarios y los tablajeros de la democracia son el pan nuestro de cada día, la aristocracia no arriesga su estatus y todas las candidaturas ganables son “reservadas”.

Pueblos intranquilos, desorganizados, inseguros, violentos, derechos humanos es letra muerta, nuestros retorcidos dirigentes se hartan desde las rocas, pasando por la leche del tísico, hasta los ingresos del oro, los periodistas que osan denunciarlos son martirizados, mismo ahora los médicos se tiran a las calles en jornadas de luchas reivindicativas, no importa el momento político, mientras los depredadores extranjeros superan con creces a los daños surtidos por los agentes meteóricos.

Tras 5 lustros de “liberación” el pueblo en las marchas reclama facturas a las cuentas de ineficiencia, corrupción, derroche, impunidad, endeudamiento, carencias, las masas no tienen la linterna de Diógenes, pero claman y anhelan líderes honestos, es una utopía, pues en ninguna de las esquinas el gladiador es puro, las trabas en pugna son carteles consumados y ya dieron lo que iban a dar.

Nuestras frescas y verdes esperanzas hace ratos que los burros se las comieron, suenan los clarines, retumban los tambores, pero ninguna partitura exalta el contenido, ni el sentido social ni humanos de sus “proyectos políticos”, ese arco iris opositor aglutina desde los eternos rivales hasta la disidencia, es un engendro de sapos y arañas, el grito es de cambio.

Los partidos tradicionales y en general la partidocracia es la principal responsable de nuestros males, sus dirigentes adictos a la corrupción, una vez en el poder hieren a la sociedad en el cuerpo y en el alma, sus actuaciones son contra el pueblo indefenso, su Dios es don dinero y sus intenciones perpetuarse en el poder, nunca expresan arrepentimiento, carecen de remordimiento, para nada creen ni reverencian lo divino.

Nuestra partidocracia es un espectro perverso, liderado por bandidos y rufianes, ahora casi todos son dizque “socialdemócratas” y se turnan en el poder para sus acciones abominables, cada periodo trae mayores desastres, inducen a incontables catástrofes, libran permanentemente una guerra sin cuartel contra nuestro atribulado pueblo, salvo a la brillante gestión de Danilo, Pericles del caribe y la esperanza feliz de su continuación Gonzalo.

Por Edgar Marcano
Desde Montreal-Canadá

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