Publicado en: 26/09/2011

Esas lluvias descuidadas dejaron lodo

EL DESTINO.– Cuando Quirino Paulino Castillo fue detenido hace cosa de siete años, iba siguiendo de cerca un cargamento de cocaína que nunca llegó a su destino. Entonces se dijo que era a Santiago, sin precisar el lugar exacto. La perversidad se ocupó de contaminar, confundir y desviar una indagatoria que era necesaria y oportuna.

Se detuvo en la ocasión a un teniente coronel de la Policía Nacional que acompañaba al chofer, y que después se supo era el responsable de que “esa vuelta se coronara”. Ambos fueron extraditados hacia Estados Unidos, juzgados y condenados, e incluso ya cumplieron sus condenas.

Al principal, Paulino Castillo, dicen que le falta poco para salir en libertad y que ingresará, como ya su familia, a uno de esos programas de protección de testigos de la justicia norteamericana. Es decir, que a este sujeto nunca se le verá el pelo por estos lares, y sus revelaciones tampoco serán conocidas por las autoridades dominicanas. Aunque no hay dudas, y visto el hecho a distancia, que ninguna instancia nacional se interesó en saber hacia dónde se dirigía la droga…

SIN PENA.– Ese cargamento era muy importante para Quirino Paulino Castillo, pues de otro modo no se hubiera ocupado de monitorear su traslado. Los peones conocen la ruta y hacen el trabajo. Los riesgos, incluso, son parte de sus obligaciones. Ahora bien, el hecho de que Paulino Castillo escoltara personalmente esa “merca ” lleva a suponer muchas cosas.

Por ejemplo, que era una ruta nueva y que era necesaria una supervisión más directa. “El ojo del amo – según el refrán — engorda el caballo”. Era un detalle sencillo, un ejercicio de prudencia, pero como dice Joan Manuel Serrat “es caprichoso el azar”. Ese día “la suerte” le falló a quien devino en ese momento en el principal capo dominicano.

Era lógico que su proceso provocara un terremoto y que fueran muchas sus consecuencias. Sin embargo, como fue juzgado en Estados Unidos, aquí todo el mundo se quedó con las ganas. Excepto la intrumentalización política, que tampoco rindió los frutos que se esperaban, ese expediente pasó con pocas penas y ninguna gloria…

LOS LODOS.- Ahora se devela, se revela, se descubre un Cartel del Cibao y que este se aposenta en Santiago de los Caballeros, y es la razón del crecimiento desbordado de la delincuencia y la criminalidad en la otrora pacifica ciudad. Incluso, hay autoridades que se desgarran el uniforme e importantes segmentos sociales se escandalizan y no quieren aceptar una realidad que golpea cada vez con más fuerza.

La guerra entre narcotraficantes trastoca el orden establecido y supera los estamentos de poder. Ante la embestida ¿Qué se hace? Lo más rápido, pero no por ello más efectivo: Cambiar al jefe de policía de la zona. Un general por otro general, como si la fiebre estuviera en la sábana.

Nadie recuerda que el cargamento de cocaína de Quirino Paulino Castillo nunca llegó a su destino, y que ese destino pudo haber sido Santiago, por lo que el remedio pudo haber sido primero que la enfermedad si se hubieran atendido todas las coordenadas. En Santiago entonces no había tanta delincuencia ni la criminalidad estaba fuera de control. Aquellas lluvias descuidadas trajeron estos lodos imposibles…

LOS CARTELES.– ¿Por qué a las autoridades dominicanas no les interesó conocer el destino de la droga de Quirino Paulino Castillo, y tampoco a las norteamericanas ? Uno de los wikileaks publicados trata sobre el caso y en ninguna de sus partes hace referencia al lugar, como si el dato no fuera importante. La verdad que sí, y se comprueba ahora con pena, amargura, pero sobre con impotencia.

Lo malo es que como siempre, cuando las autoridades no dan pie con bola, exageran la nota. Si el problema es grande y viene de fuera, hay que aceptarlo como un fatalismo. O perdonar la ineptitud. Entonces hablan de Cartel, así en mayúscula, y les ponen nombres igual de grandes y sonoros: del Cibao, de Sinaloa y del Norte del Valle.

Retozan con las palabras e irrespetan las categorías. Si hay un Cartel del Cibao, deben dar los nombres de sus jefes o de sus integrantes, y no presentar a un grupo de sicarios. Cuando el Cartel del Norte del Valle existía en Colombia, se conocían sus miembros, aunque no estuvieran apresados. Igual se sabe quienes dirigen el Cartel de Sinaloa en Méjico. No conviene crear expectativas si no se tiene con que satisfacerlas…

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