Publicado en: 15/12/2011

En esta tregua Hipólito y Danilo dejarán la puerta entrejunta

editorial-despertar-dominicanoLA PUERTA
El cierre de campaña del 2011 de los dos principales candidatos a la presidencia de la República no lo será de manera total, como era propio y justo que hicieran. La puerta la dejarán entrejunta, que es mitad abierta y mitad cerrada, como la gente en los campos donde el robo no es práctica cotidiana.

Hipólito Mejía y Danilo Medina tienen pequeñas actividades pendientes, incluso algunas sin ruido, por lo que no desaparecerán del todo del escenario político. Exponerse mucho en estos días es provocar que en cualquier calle o esquina alguien les demande “¿y mi canasta?”, que la insolencia con cara de necesidad anda por doquier y no respeta ni guarda la forma. Aunque cualquiera de los dos que saque la cartera, se queda en inopia. Este tiempo es mejor dejárselo al gobierno, que saldrá a remediar aunque sea por una noche. La llamada Noche Buena. La tradición se mantiene, y por muy mala que sea la situación, un pedazo de pan y de puerco asado aparece, pues la mesa del pobre, siempre precaria, se sacia con poco…

LA ASISTENCIA
Los políticos quieren medirlo todo, sin darse cuenta de que en ciertas actividades la asistencia es lo que menos importa. Nadie podía esperar que la presentación del sector externo no fuera concurrida, pues lo que no se llena con los de afuera, se completa con los de adentro. Y no debe olvidarse que el fenómeno Papá se originó en la calle y que fue esa fuerza primaria la que le allanó el camino y lo impuso en el partido. Sergio Grullón está haciendo ahora lo que hizo en la ocasión anterior, aun cuando entre perredeístas no se le reconozcan ni concedan cualidades como organizador o dirigente de masas. Incluso, se señala como una debilidad la ausencia de figuras prestantes o notables, y no se conocen las razones de que éstos hayan decidido formar sus propias tiendas o unirse de manera oficiosa al partido blanco y no integrarse a ese colectivo, que debiera agrupar todo lo que no sea PRD. Insisto en que son fallas de campaña que nadie advierte y mucho menos corrige, pero afectan los mandos y sobre todo los desempeños. Intriga, por ejemplo, que al PRD no se le mencionara en ningún momento…

LA UNIDAD.- Igual la marcha- caravana del PLD, que fue nacional por imperativo de la circunstancia. Era actividad de campaña, y no podía dejar de serlo si era encabezada por los candidatos. Pero tuvo un sentido más trascendente por dos razones. La primera, que conmemoraba un aniversario más de la fundación del partido, y la segunda, que celebraba la unidad de los peledeístas, de quienes no se duda de que andan juntos y reburujados, pues los de Danilo Medina van de la mano de los de Leonel Fernández. Y si se quiere, también los de Margarita Cedeño. Era justo que el partido morado mostrara su fortaleza en las calles en momentos en que regatea su predominio y en muchas encuestas figure por debajo del PRD. La contundencia de dicha movilización fue indiscutible. Incluso, su carácter nacional no le quita mérito, sino que por el contrario la hace más significativa. La mucha gente y su procedencia revelan un ánimo del que sus oponentes debieran tomar las debidas notas. Quiere decir que a todos los peledeístas les regocija la integración de sus dirigentes y que haya una sola causa y una sola lucha…

LO OTRO
Las dos demostraciones fueron para dejar conformes a los candidatos y a las propias campañas, mucho más si se considera que la lucha política por el poder debe llevarse a cabo por trechos y no en una sola jornada. Aunque fuera bueno que antes de finalizar el año 2011 e iniciar el 2012 dieran muestras de madurez. Pero no para sí mismos, sino para el país. Que los pequeños ruidos fueran acallados mediante el diálogo que ya está en proceso. El que media monseñor Agripino Núñez Collado, y que aunque procura resolver el impasse del Centro de Cómputos, podría dejar sentadas las bases para asuntos de mayor alcance. El PLD tiene mucho que conceder al PRD, y este podría lograr algunas metas que no puede alcanzar por si solo, controlando los ímpetus de algunos dirigentes y evitando esos raptos de locura que –en ocasiones– le nubla la razón. ¿Cómo puede avanzarse teniendo tres mandos diferenciados: Lo institucional, que es el partido, lo coyuntural, que es la campaña, y lo circunstancial, que es la intimación del Consejo de Asesores?…

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