Publicado en: 01/08/2012

El rumor no se concilia con nociones tan exquisitas

Orlando-Gil

Orlando Gil

LAS CASTAÑAS
Alejandrina Germán intenta sacar las castañas del fuego a Danilo Medina cuando afirma que los peledeístas no votaron por un cargo. Se entendía que sí, pero ella dice que no, y sus palabras tienen mucha significación.

Política y estratégica. No debe olvidarse que la llaman Dama de Hierro y que tiene atribuciones únicas como encargada de la Secretaría de Formación Política. Ella sabe más que nadie el concepto que guía a los peledeístas cuando se involucran en una campaña electoral o dan su apoyo a un candidato. Si el criterio es utilitario, de cada cual exigir su parte, o, al contrario, actúan inspirados por principios de  bienestar y  progreso para todos. Nunca fue más clara, y a distancia, más equivocada. El murmullo, el rumor, el chisme, el escarceo, o como quiere llamársele, no se concilia con nociones tan exquisitas. A menos que Germán ya no conozca a sus compañeros y crea que ñen verdadñ fueron persuadidos por sus lecciones de ética política. La maestra desbordada por el aula…

LAS PALABRAS
Alejandrina Germán dijo como si sus palabras fueran a tallarse en piedra: “Nosotros no votamos por un cargo en el gobierno. Es un error creer que todo el que participa en política es para un cargo, porque indiscutiblemente uno trabaja para que el país siga avanzando”.  Ahora, si eso es así, si  fue lo que se enseñó en los cursos de formación política que ella dirigió, si es la prédica constante en el PLD ¿por qué no se actuó en consecuencia? Ella habló esta semana, pero pudo haberlo hecho antes, pues desde el mismo 20 de mayo se está hablando de quienes ocuparán altas posiciones en la nueva administración. Incluso, llegó a usarse un término grosero: acoso, para explicar el fenómeno y la magnitud. Acoso no ha habido, pero no porque lo haya negado el presidente electo, sino por su carácter huidizo. Hasta ahora no ha dado lugar a que se altere el ánimo de los interesados, y atrapados en las redes del misterio, esperan, aunque con los corazones en la boca, como si fueran bestias de películas. La paciencia en política nunca es infinita…

LA CALMA
La aclaración de Alejandrina Germán debió haberse producido antes, pues no es lo mismo la calma chicha que la calma tensa. La presión de adentro no hace ruido, y es lo malo, ya que como  caldera podría volverse alevosa y explotar por sorpresa. Con una oposición revuelta con sus propios vientos, las mayores amenazas se suponen adentro, aun cuando hay signos alentadores. Cuando Radhamés Jiménez puso su renuncia sin que nadie se la pidiera, y con fecha de 16 de agosto, el gobierno no supo reaccionar en conjunto, y parece que ese gesto no fue del agrado del presidente Leonel Fernández. Que, o no lo entendió, o lo interpretó  poco noble. La verdad que no podía ser de otro modo. La falta de costumbre movió a intriga, mucho más que se temía que la iniciativa contagiara y que al jefe de Estado lo dejaran solo en el tramo final de su mandato. Muchas intimidades se pierden en los pasillos del Palacio Nacional, pero parece que alguien se dio cuenta del desafuero y  evitó a tiempo que la  espontaneidad se hiciera ley…

LA DESPEDIDA
En las últimas dos semanas se conoce de una experiencia que por sutil no deja de ser alentadora. Los ministros que no siguieron el ejemplo de Radhamés Jiménez han estado dando señales de resignación del cargo. No renuncian ante el Presidente de la República, pero están mandando cartas a los medios de prensa agradeciendo la cobertura que dieron a su gestión. Es una despedida, evidentemente, pero que tiene implicaciones, o permite inferencias. Los suscribientes saben  que se van, que no se quedan, y hacen bien en darlo a conocer aunque sea de manera indirecta. Si Danilo Medina o sus más cercanos colaboradores advierten el hecho, tienen que reconocer con agrado de que cada día son menos las expectativas en los actuales funcionarios. Si faltando tan poco para la juramentación y toma de posesión, ni picada de ojos, hay que recoger. Incluso, no hay que creerse como algo absoluto lo que a la mayoría fastidia. No es verdad que nadie sabe para dónde va. Ese es uno de los tantos cuentos de que hablara León Felipe…

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