Publicado en: 16/06/2011

El efecto Fukushima ; Comenzó el fin de la era nuclear alemana

El gobierno de Angela Merkel promueve un paquete de proyectos de ley para apagar las centrales nucleares en el término de una década.

“Es la primera vez que un Gobierno federal presenta un proyecto energético tan amplio”, expresó el ministro alemán de Medio Ambiente, Norbert Röttgen. Lo hizo tras la aprobación de un conjunto de leyes referidas al resguardo medioambiental, el 6 de junio último. Las medidas apuntan a la sustitución de la energía nuclear por fuentes de energía renovables. “Se trata de un hito para el desarrollo económico y social de Alemania” y “un proyecto social pionero”, agregó.

La iniciativa, propiciada a partir del desastre nuclear en Japón, será remitida a ambas cámaras del parlamento y deberán someterse a votación en un mes aproximadamente. El programa apunta principalmente al cierre de los 17 reactores atómicos del país y a la duplicación de la generación de energías renovables, principalmente eólica. El objetivo es llegar al 35 por ciento del total para 2022.

“El fin de la energía nuclear no es posible sin acelerar la construcción de nuevas redes de suministro y plantas ecológicas”, explicó Röttgen. El nuevo plan legislativo, que pretende llevarse a cabo en cuatro años, tiene como principales criterios “la compatibilidad medioambiental, verdaderas posibilidades de financiación y la seguridad del suministro de energía”, aseguró el ministro.

La ley contempla un cronograma para el cierre definitivo de las centrales nucleares. Los ocho reactores que ya fueron desactivados post-Fukushima cerrarán definitivamente en el transcurso de este año. De los nueve restantes se apagarán cinco en 2015 y los últimos tres en 2022.

Se prevé luego la construcción de un depósito permanente de residuos nucleares y el pago de subvenciones anuales para la renovación de energía en los edificios y automóviles, ya que estos consumen el “70 por ciento de la energía primaria”, según indicó el ministro federal de Transportes e infraestructura, Peter Ramsauer.

También está prevista la construcción de parques de energía eólica y la renovación de los ya existentes con nuevos equipamientos y generadores.
La decisión del gabinete de Merkel se concretó tras varias semanas de debate con la oposición y con los gobiernos de los 16 estados alemanes. El proyecto será evaluado ahora por el Bundestag (parlamento federal) para luego ser revisado por el Bundesrat ( cámara alta o de los Länder).

“Una cosa sí puedo asegurar: antes de la pausa estival habrán concluido los procedimientos parlamentarios legales para un cambio rápido a las energías renovables”, confirmó Angela Merkel.

Giro radical

“Siempre fui una defensora de la energía atómica. Pero mi opinión ha cambiado mucho tras ver que los planes de seguridad de una central nuclear en un país muy desarrollado no han sido suficientes”, dijo Angela Merkel en declaraciones durante el mes de abril con respecto a la catástrofe en Fukushima.

Esto explica la marcha atrás respecto al plan de energía nuclear que la misma Angela Merkel había renovado hasta 2030, con el objetivo de prolongar la vida de las 17 centrales nucleares del país, durante el otoño del año pasado.

Por otra parte, la iniciativa actual para el apagón nuclear se asemeja a la ley aprobada en el año 2000 por el Gobierno de coalición socialdemócrata-verde de Gerhard Schröder que estableció el fin de la energía nuclear en Alemania en 2021 y que había sido anulada por el actual Gobierno germano.

Sin dudas, la catástrofe de Fukushima despertó en el pueblo alemán el repudio hacia la energía nuclear. Dicha cuestión fue muy bien receptada por la oposición (los Verdes) quienes ya hicieron público repudio a la era nuclear, con el cual resultaron victoriosos frente al partido encabezado por Merkel en los pasados comicios regionales.

Es así como la furia antinuclear de Merkel no tuvo aceptación entre sus socios europeos. Portavoces del gobierno de Francia, el principal usuario de energía nuclear en Europa, aseguraron que el anuncio de Merkel no hará cambiar sus decisiones políticas. Por su parte, Anne Lauvergeon, presidenta de la nuclear francesa Areva, calificó la decisión de “totalmente política”.

 

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