Publicado en: 19/06/2011

El conflicto del Ártico, se está derritiendo

calentamiento globalTORONTO, Ont.- El cambio climático que ha pasado de ser una especulación a una terrible realidad, ha prendido las alarmas sobre el futuro del Océano Glaciar Ártico que se  disputan entre otros, Rusia, Canadá, Estados Unidos, Noruega y Dinamarca, justo ahora que el deshielo durante el invierno que acaba de pasar, ha sido el peor en los últimos 32 años.

Los estudios del nuevo centro de investigación de cambio climático del Norte – FRAM –, situado en la capital de Ártico, Tromso, indican que la disminución en la capa de hielo en el Ártico, ha sido de más de 12 millones de kilómetros cuadrados, lo que equivale a 200 mil kilómetros menos de lo medido hace siete años cuando se consideró el peor período.

Pero la noticia, de por sí ya preocupante, parece importarle poco a quienes se disputan las riquezas naturales que allí se encuentran. Noruega, una de las naciones que pelea el derecho sobre el Ártico, está buscando la solución a su evidente disminución de petróleo y gas.

Ellos han dejado en claro que en la zona gélida, podrían explotar unos 360 mil kilómetros cuadrados, muy lejos de las aspiraciones de Rusia, que reclamó hace cuatro años un millón 200 mil kilómetros cuadrados. Y como para que no haya duda de sus pretensiones, los rusos han sido los únicos que a 4 kilómetros de profundidad, han puesto una bandera que marca, según ellos, su zona fronteriza.

Además, están construyendo ocho plantas de energía en el Ártico y el Polo Norte que estarían listas el año próximo.

Por su parte Canadá, el segundo país en extensión territorial después de Rusia, anunció hace varios meses la construcción de bases militares en el Ártico, pero hasta ahora el proyecto no ha empezado. Esta nación, solo ha izado su bandera en el gélido territorio, donde unos pocos soldados “cuidan” la frontera canadiense en el Ártico.

Pero los cinco países que se disputan estas riquezas en el Océano Glaciar Ártico y que se comprometieron hace tres años a respetar la Convención sobre el Derecho del Mar de Naciones Unidas, que en el 2014, resolverá esos reclamos territoriales, no tienen claros sus conflictos.

Desde hace mucho tiempo, se ha dicho que una extensión de un millón 200 mil kilómetros, no hace parte de la soberanía de ningún país. Además, Rusia y Noruega, tienen un pleito por la frontera de las islas de Svalbard, mientras Canadá y Dinamarca, pelean la soberanía de la isla Hans, que en el estrecho de Nares, controlaría el tránsito del Noroeste.

A pesar de que importantes organizaciones ambientales en el mundo están preocupadas por lo que a mediano plazo significaría el daño al ecosistema si comienzan a explotar recursos naturales allí, los países que se disputan las fronteras del Ártico creen otra cosa.

Ellos piensan más en lo que representa el 30 por ciento de las reservas mundiales de gas y el 13 por ciento de las de petróleo, que los ubicaría económicamente, al nivel de Arabia Saudita. Pero todavía hay más.

El área que disputan, Rusia, Canadá, Estados Unidos, Noruega y Dinamarca, es rica en zinc, oro, carbón, plata y rubíes, recursos que en pleno siglo XXI, representan la antesala a un enfrentamiento que lejos del término de “guerra fría”, se acerca más a un conflicto helado, que poco a poco se está derritiendo.

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