Publicado en: 02/12/2010

Dolor de un padre: Ramón Antonio Veras

Por: Ramón Antonio Veras

SANTIAGO DE LOS CABALLEROS, RD.- 1.- En el curso de la vida de los seres humanos, hay hechos, que en un santiamén le transforman por completo o casi en su totalidad, y para mi la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi modificó mi comportamiento, por lo menos en la forma de ver y analizar determinados fenómenos o conductas humanas.

2.- A lo mejor ningún progenitor dominicano ha tenido que pasar los momentos amargos, difíciles y odiosos que he tenido que soportar, sin proponérmelo, después del 2 de junio pasado, día de la tentativa de asesinato a Jordi. Si por un una u otra razón la vida quiso ponerme a prueba lo ha logrado.

3.- Por formación familiar no soporto a las personas falsas, de dobleces, mentirosas y simuladoras, y como una maldición, como una anatema, he tenido, que en el curso de las investigaciones del caso de Jordi, compartir con personas de semejantes conductas. Pura y simplemente, he tenido que tratar a lo peor y a lo mejor de la especie humana.

4.- Desde que recibí la noticia de que Jordi había sido objeto de una acción criminal, no lo pensé dos veces para identificar al autor: Adriano Román. En igual sentido razonó la generalidad de los miembros de la comunidad de Santiago que conoce al señor Román, su historial criminal, y también conoce a Jordi como abogado y comunicador social. Pero la unanimidad de criterios con relación al actor principal de la acción criminal, y el móvil de la misma, no duró mucho tiempo en ser contaminada.

5.- Luego de una reunión efectuada en la cárcel de Rafaey, bajo la dirección del señor Adriano Román, el día domingo 6 del mes de junio de 2010, se acordó darle inicio a una campaña por los medios de comunicación escritos, de radio y televisión, destinada a presentar la tentativa de crimen contra Jordi como motivada por asuntos pasionales.

6.- La campaña mediática que en un principio tuvo un costo de RD$ 950,000.00 surtió, parcialmente, su efecto llegando hasta un punto que la fiscalía y la policía tuvieron que recurrir ante el Obispo de Santiago para que llamara a capítulo a sectores que habían tomado el caso de Jordi como referencia de disputas personales y comerciales.

7.- Después de iniciada la campaña de desinformación y contaminación de la investigación judicial y policial, Jordi, mi familia y yo tuvimos que estar enfrentados contra la Asociación de Malhechores del 2 de junio y contra los sicarios morales que siguieron actuando hasta el día que fueron detenidos y exhibidos ante la opinión pública Adriano y sus sicarios materiales.

8.- Siempre me he mantenido debidamente informado de las investigaciones judiciales, y de las que ha hecho la actual jefatura del General Polanco Gómez. Por cuestiones de estrategia de inteligencia siempre me limité a decir que confiaba en las investigaciones. Pero de esas explicaciones sin mayores detalles, los sicarios morales sacaron la conclusión cochina de que “Negro Veras había negociado con la fiscalía, la policía y él o los autores del crimen para que todo quedara en silencio”. Así fue difundido varias veces, por ejemplo, por distintos segmentos de una emisora desde la ciudad capital, no obstante que el dueño de ese medio de comunicación me conoce muy bien porque fui abogado suyo, de su hija y de su progenitor.

9.- Mis amigos firmes y sin dobleces nunca creyeron en la campaña llevada a cabo contra Jordi, contra mi familia y contra mí, por los sicarios morales. Quienes conocen a mi familia, la formación de Jordi y lo que ha sido mi vida profesional y pública, resistieron todos los comentarios perversos, malvados y cobardes. Mis amigos verdaderos nunca me pidieron mayores detalles de las investigaciones, creían en lo que les decía y punto.

10.- La perversidad de los sicarios morales llegó hasta el punto de que en busca de que una actuación mía errada sirviera para desviar las investigaciones, quisieron inducirme a accionar judicialmente contra dos empresarios de Santiago bajo el alegato de que habían pagado el asesinato contra Jordi. No se salieron con la suya; sabía, al igual que los investigadores judiciales y policiales, que la asociación de malhechores dirigida por Adriano Román había planificado y ejecutado la tentativa de asesinato contra Jordi.

11.- No estoy formado para las injusticias. Desde un principio lo declaré públicamente: “Espero que esas investigaciones se hayan efectuado con el profesionalismo y la meticulosidad necesarios como para que el caso quede totalmente esclarecido, sus responsables plena y seriamente identificados y el expediente pueda sostenerse ante la justicia”.

12.- Con la citada declaración pública la anterior jefatura de la Policía Nacional, comprendió que estaba frente a mí y a una familia que se respeta y respeta al pueblo dominicano en su buena fe.

13.- Siempre dijimos que estábamos dispuestos a esperar: “En mi condición de padre de Jordi no descansaré hasta ver descubierta completamente la acción criminal en su contra. Entre el cielo y la tierra no hay nada oculto, y hago mía la idea de que “tanta es la fuerza de la justicia que ni aun aquellos que se nutren de la maldad y del crimen pueden vivir sin ella… A los que quisieron asesinar materialmente a Jordi, les alcanzará la vara de la justicia. De eso no tengo la menor duda y así lo reclama y espera toda la sociedad dominicana”.

14.- Por tal razón es que hoy, al cumplirse seis (6) meses de la tentativa de asesinato contra Jordi, lo decimos y ratificamos que estamos conformes como se han llevado ahora las investigaciones, que no tenemos la menor duda de que los principales autores de la asociación de malhechores dirigida por Adriano Román están detenidos, y que a medida que transcurran los días el expediente se completará y fortalecerá más y más.

15.- Los sicarios del 02 de junio están en manos de la justicia y la sociedad espera una vez esté concluida la investigación y transcurrido el proceso, lleguen las sanciones ejemplarizadoras.

16.- Para aquellos que hicieron la función de sicarios morales, Jordi, mi familia y yo solamente tenemos hacia ellos el desprecio, por miserables, indignos, infames, bajos y cobardes. Para nosotros, ellos no existen.

17.- El caso relacionado con Jordi no está cerrado; en él todavía pueden entrar otros para completarlo y así el tribunal tener un expediente que, como habíamos dicho, soporte todas las instancias judiciales hasta llegar a una sentencia definitiva e irrevocable que satisfaga, en parte a Jordi, a mi familia y a toda la sociedad dominicana.

Diciembre de 2010

Publicidad Pagada

anuncie