Publicado en: 20/11/2019

Disgusto e incertidumbre en pacto Luis-Leonel

Luis Abinader (Izq) y Leonel Fernández (Der)

SANTO DOMINGO, RD.- La firma de un pacto o acuerdo electoral entre los candidatos presidenciales del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, y Leonel Fernández, de La Fuerza del Pueblo (LFP) ha creado una atmósfera de disgusto e incertidumbre a lo interno de la organización política opositora, mientras el proyecto presidencial del joven empresario tampoco da muestras de crecimiento.

Entre los motivos de ese estancamiento en el principal partido de la oposición están las quejas de miembros y dirigentes que entienden que esa alianza despoja al PRM de la posibilidad de impulsar un proceso de cambios en el país, en caso de llegar al poder en el 2020.

La existencia de una corriente contraria a ese pacto, por las consecuencias que tendría para credibilidad del PRM y su estandarte de cambios con respecto a los gobiernos peledeístas, quedó evidenciada por una declaración pública que hizo Carolina Mejía, secretaria general del partido y uno de los símbolos de la renovación así del liderazgo de la mujer en la política partidaria.

Carolina no participó en la firma del pacto y de inmediato, sin rodeos y de forma directa expresó: “Me preocupa que algunas de las personas que participan de estos pactos y/o alianzas sean las mismas que han tenido gran parte de la responsabilidad del grave deterioro de nuestra institucionalidad democrática, de la corrupción”.

Si bien hasta ahora es la única dirigente que de forma responsable ha fijado posición ante la alianza, han comenzado a producirse señales de descontento en la juventud perremeísta, defraudada porque entienden que cerrar filas con Fernández y sus seguidores no permitirá cambios institucionales, además de que la mayoría de los puestos reservados se lo dieron a la llamada Fuerza del Pueblo, que hasta ahora es solo un nombre sin respaldo de una estructura partidaria.

La dirigencia joven del PRM considera que al no poder asumir las posiciones electivas que se concedieron a Leonel y su gente, no será posible cumplir con la prometida oferta de renovación electoral con la cual esa organización se había posicionado ante el electorado.

El expresidente Mejía, quien fue vencido en las primarias por Abinader, reaccionó con cierta cautela, defendiendo el derecho de su hija a actuar conforme a sus convicciones, pero dejando claro que no objeta la apertura a alianzas en el PRM.

Entre otros factores que pueden haber incidido en que Abinader y el PRM no hayan podido crecer en las preferencias del electorado en la medida esperada, tras la división en el PLD provocada por la salida de Fernández, se citan la falta de carisma de Abinader, falta de una propuesta clara, su entorno, su inexperiencia en las lides partidarias y la incomprensión sobre las variables y características propias de la política dominicana.

Sin embargo, consciente de ese inmovilismo en el aprecio del electorado, que ha comenzado a ser mostrado por recientes encuestas, Abinader se ha lanzado a una carrera de acuerdos, entre los que figura el cineasta Alfonso Rodríguez y otros convenios y proclamaciones que no han podido elevar su popularidad.

La bandera del cambio en la política para el adecentamiento de las instituciones y la lucha contra la corrupción que Abinader enarbolaba en sus pronunciamientos ya no ondea con la misma fuerza y esta declinación se observa también desde el empresariado y la llamada masa silente que hasta el último momento decide su preferencia electoral.

El argumento con el cual el equipo de Abinader ha querido justificar el acuerdo con la gente de Leonel, sobre la base de que son importantes y que tienen como imperativo cerrar la posibilidad de que el PLD siga en el poder más allá del 2020, no ha despejado la inquietud en el PRM.

La susodicha alianza, que según algunos observadores no pudo ser concretizada de la noche en la mañana sino mediante contactos y acercamientos frecuentes, también ha contribuido a dar credibilidad a lo dicho por el presidente Medina, de que el PRM había hecho un significativo aporte de votos a Leonel en las primarias, lo que indicaría que venían trabajando juntos desde hace algún tiempo.

Otra cuestión que ha provocado comentarios, cuestionamientos y hasta extrañeza es que con tal de aproximarse a la posibilidad de alcanzar la Presidencia en los próximos comicios, Abinader se haya puesto de acuerdo con Leonel y su equipo político, que antes calificaba como el eje del mal y resposable de diversos actos de corrupción en sus administraciones.

Algunos han tratado de disculpar a Abinader diciendo que él no estuvo presente en la firma sino su jefe de campaña, Roberto Fulcar, pero pocos dan crédito a esto porque conociendo como se mueven los hilos en la jerarquía intrapartidaria, nadie puede creer que un pacto semejante podía suscribirse sin contar con la autorización expresa del candidato presidencial.

Al parecer, Abinader y sus asesores no acaban de darse cuenta que ese pacto cuestiona seriamente su discurso de promesa y adhesión reiterada en favor de una gestión ética y una visión diferente en el manejo del Estado.

Otra percepción que ha comenzado a afianzarse en círculos políticos es que con su afán de hacer alianzas sin tomar en cuenta el historial de la contraparte, Abinader estaría admitiendo que no está del todo seguro de que pueda obtener un triunfo en una primera vuelta electoral.

En ese sentido y como sustento de la percepción, se sostiene que el acuerdo con Leonel va más allá de la esfera congresual como se ha querido vender y que de hecho representa una admisión de parte de Abinader, de que por sí solo no podría tener una buena participación en las venideras elecciones, y de ahí las amplias concesiones que ha tenido que conceder en el convenio electoral.

El acuerdo
La semana pasada los partidos Revolucionario Moderno (PRM), La Fuerza del Pueblo (LFP), el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y otras once entidades aliadas, firmaron un acuerdo para apoyarse mutuamente en las candidaturas senatoriales en 24 provincias en las elecciones congresuales del próximo año.
En esa alianza el PRM llevará 13 candidatos a senadores y los demás tienen 11.
El acuerdo fue suscrito también por los partidos (PHD), (PQDC), (PRSD), (PUN), Frente Amplio , (FNP), (DXC) y el (BIS).

EL NACIONAL

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