Publicado en: 02/08/2011

Continúa represión en Siria, la comunidad internacional dividida

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La represión del movimiento de protesta en Siria se cobró el lunes otros 24 muertos

DAMASCO (AFP) – La represión del movimiento de protesta en Siria se cobró el lunes otros 24 muertos, en el primer día del ayuno musulmán de Ramadán, aunque la comunidad internacional sigue dividida sobre la necesidad de condenar al régimen del presidente Bashar al Asad.

Veinticuatro civiles murieron el lunes en Siria, diez de ellos tras la oración de la noche, en el primer día del Ramadán, víctimas de disparos de las fuerzas de seguridad, indicó Rami Abdel Rahman, del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

“Diez mártires cayeron y varios resultaron heridos por los disparos de las fuerzas de seguridad durante las manifestaciones en distintas ciudades sirias, tras la oración de Tarawih”, que tiene lugar durante el Ramadán a la caída del sol, precisó Abdel Rahman, que hizo un balance global de 24 muertos durante la jornada.

Tras la oración del primer día del mes de ayuno musulmán, seis personas murieron en Irbin, al noreste de Damasco, donde salieron a las calles miles de manifestantes, una persona murió en Maadamiyé, cerca de la capital, dos en Latakia (noroeste) y una en Homs (centro), precisó.

Más de 150 personas fueron detenidas el lunes por la noche, añadió el activista.

Carros de combate bombardearon el lunes por la noche Hama, ciudad rebelde del centro de Siria. “Diez tanques están bombardeando de forma indiscriminada Dawar Bilal, un barrio residencial de la periferia de Hama”, declaró un militante por teléfono, mientras se oía ruido de bombas.

No obstante, la agencia oficial Sana informó parte que “el ejército prosigue su misión en la ciudad de Hama, retirando las barricadas levantadas por grupos de saboteadores en las principales entradas a la ciudad” y dio parte de “vastos enfrentamientos” contra grupos bien organizados y fuertemente armados.

El poder intenta desde hace varias semanas someter a la ciudad rebelde de Hama, donde se han llevado a cabo masivas manifestaciones. Hama es símbolo de la lucha contra el régimen tras la represión en 1982 de una revuelta de los Hermanos Musulmanes contra el presidente Hafez al Asad, padre del actual mandatario, que dejó 20.000 muertos.

Desde el inicio de la actual revuelta, cuya represión causó ya al menos 2.000 muertos (1.600 civiles), el régimen acusa a “grupos armados” y a “terroristas” de extender el caos por todo el país, infiltrándose entre los manifestantes y utilizando la violencia.

En ese contexto, las potencias occidentales volvieron a presionar, durante las consultas de emergencia llevadas a cabo el lunes en el Consejo de Seguridad de la ONU, para que se apruebe una condena contra el gobierno sirio por la represión.

El Reino Unido, Francia, Alemania y Portugal, apoyados por Estados Unidos, quieren impulsar una resolución formal de condena contra la represión de Al Asad.

El martes, Italia llamó a su embajador en Siria para consultas “frente a la horrible represión contra la población civil” y “propuso que todos los países de la Unión Europea llamen a sus embajadores en Damasco”.

No obstante, la UE no prevé retirar a su embajador en Damasco. El jefe de la delegación de la UE en Siria, Vassilis Bontosoglou, “permanecerá en Damasco para seguir de cerca la situación”, afirmó el portavoz de la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton.

“Quisiéramos que cesara la violencia inmediatamente y que el presidente Al Asad tomara medidas para resolver los problemas (…), lo cual requiere cambios sustanciales” en el país, estimó por su parte desde Bagdad el máximo jefe militar de Estados Unidos, el almirante Mike Mullen.

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