Publicado en: 08/08/2011

Chile: estudiantes desafían al Gobierno con nuevo llamado a paro

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Estudiantes chilenos y argentinos marchan hacia el consulado chileno en Buenos Aires, el 5 de agosto de 2011

SANTIAGO (AFP) – Estudiantes chilenos, que desde hace más de dos meses se manifiestan por un fortalecimiento de la educación pública, realizarán este martes un paro nacional apoyados por trabajadores estatales y del cobre, en un desafío al Gobierno, que la semana pasada les prohibió protestar.

“Esta manifestación es una demostración del apoyo que nuestra demanda tiene en la ciudadanía y un emplazamiento al gobierno para que pueda entrar en razón y dar una respuesta por fin favorable a las demandas que ha levantado este movimiento”, dijo este lunes la líder estudiantil Camila Vallejo.

La manifestación, convocada por estudiantes y profesores, se realizará cinco días después de una violenta jornada de protestas el jueves en que la Policía reprimió fuertemente a estudiantes que intentaron marchar por la céntrica avenida Alameda, con un saldo de más de 800 detenidos.

Para este martes los estudiantes convocaron nuevamente a marchar por la Alameda -principal arteria de Santiago y que pasa frente al Palacio presidencial de La Moneda- pese a que aún las autoridades de la capital no habían autorizado el recorrido de la manifestación.

“Exigimos al Gobierno que nos autorice la Alameda porque es nuestra, le corresponde a toda la ciudadanía”, dijo Paloma Muñoz, una de las voceras de los estudiantes secundarios.

Al paro general adhieren otros gremios como trabajadores del cobre y empleados públicos.

Cristián Cuevas, presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre, dijo a medios locales que “el movimiento estudiantil ha logrado colocar en el centro del debate la educación garantizada pública para todos”.

La del martes será la quinta gran protesta en casi dos meses.

El 14 de junio los estudiantes reunieron a más de 80.000 personas en una marcha por la Alameda. Dos semanas más tarde se realizó la segunda manifestación con igual convocatoria, mientras que el pasado 14 de julio tuvo lugar la última gran manifestación, con una adhesión un poco menor pero con la misma creatividad que ha acompañado a todas las manifestaciones estudiantiles.

El jueves pasado, los estudiantes intentaron marchar pero la prohibición del gobierno derivó en fuertes incidentes que se saldaron con casi 900 detenidos y 90 policías heridos.

Las convocatorias estudiantiles han sido las más masivas desde el retorno a la democracia en Chile en 1990, tras los 17 años de dictadura de Augusto Pinochet, cuyo régimen redujo a menos de la mitad el aporte público a la educación y promovió la introducción de instituciones privadas.

De hecho el ‘cacerolazo’ nocturno, una protesta típica de la dictadura, fue revivido por la población para apoyar a los estudiantes. Fue utilizado el jueves y mañana debería escucharse de nuevo.

Las masivas marchas han golpeado la popularidad del presidente derechista Sebastián Piñera, cuyo respaldo cayó a un mínimo de 26% desde que asumió en marzo de 2010.

En un intento por acallar el reclamo estudiantil, Piñera ha hecho dos propuestas: primero, un Gran Acuerdo Nacional de Educación (Gane) y luego un programa de 21 puntos.

Ambas proposiciones han sido calificadas de “insuficientes” por los estudiantes, que exigen que haya educación universitaria gratuita para quienes no puedan pagarla y que el Estado se responsabilice de la calidad de la educación.

Otro de los puntos exigidos por los estudiantes es el fin del lucro en la educación, prohibido en la legislación pero que es burlado a través de una serie de resquicios legales en casi todas las universidades privadas.

“La respuesta del Gobierno no es satisfactoria a las demandas que hemos planteado”, dijo Giorgio Jackson, otro de los dirigentes estudiantiles.

El Gobierno de Piñera ha propuesto la creación de una Superintendencia que vigile las utilidades en universidades pero no se pronunció acerca de colegios que reciben subvención y que son un próspero negocio.

El ministro de Educación, Felipe Bulnes, que asumió hace tres semanas en reemplazo del destituido Joaquín Lavín -cuestionado por los estudiantes por haber fundado una universidad privada- dijo este lunes que “sería un retroceso estatizar toda la educación”.

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