Publicado en: 12/02/2012

Carta Pública: A los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional

hipolito-mejia-PRDEl ambiente político-electoral ha creado algunas tensiones y quisiera dirigirme a los altos mandos militares y policiales del país, al tiempo de enviar un mensaje de consideración y respeto a los esforzados miembros de esos cuerpos que trabajan con inocultables limitaciones por conservar la seguridad nacional y la seguridad ciudadana.

Algunos altos oficiales están muy activos políticamente, en un ambiente electoral que ha ido poco a poco colocando a mucha gente contra la pared, bajo acoso y hostigamiento para instigarlos a violar la Constitución y las leyes, asumiendo posiciones políticas partidarias que no se encuentran en su ámbito deliberativo.

Tengo conocimiento de muchas travesuras que se están cometiendo, de abusos inaceptables, de intrigas y hostilidades que pensábamos superadas en los cuerpos militares y policiales y de acosos que sólo conducen a destruir la carrera militar y policial de oficiales que se han formado y que desean seguir sirviendo a la patria desde las posiciones que en buena lid han conseguido como parte del esfuerzo democrático propio y de la sociedad dominicana.

Por eso, con este mensaje quiero transmitir a los altos oficiales que se han dedicado a realizar actividades políticas proselitistas a favor del candidato oficialista, que no es correcto destruir sus carreras profesionales y militares por situaciones políticas en las que no tienen ninguna deliberación. Esos tiempos pasaron y deben quedar fuera de la contienda electoral democrática.

Tengo los datos específicos de los jefes regionales que se han colocado de espaldas a los fundamentos constitucionales. El párrafo 3 del artículo 252 de la Constitución dice claramente que no es potestad de los militares incursionar en cuestiones de los partidos políticos. Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional “Son esencialmente obedientes al poder civil, apartidistas y no tienen facultad, en ningún caso, para deliberar”. Ese es un principio que se ha mantenido y que debe continuar.

A esos jefes militares y policiales regionales les pido mantener un comportamiento racional, equilibrado, distante de la campaña electoral. Y por supuesto, lo que solicito es solamente cumplimiento de los preceptos constitucionales. Tienen el deber y la responsabilidad de trabajar en sus áreas, en las que el país los necesita, especialmente en esta época en que se han deteriorado tanto las condiciones para abrirles paso a los delincuentes, narcotraficantes, criminales y muchas otras variantes del descalabro moral en que ha caído el país.

Recibo y tengo en mi poder informaciones detalladas de las actuaciones de los altos rangos que se han comprometido políticamente con la candidatura oficialista, y que trabajan con odio, irracionalidad y abuso de poder contra los oficiales que desean mantener la postura legal correcta, que buscan quedar al margen de un mandato político que representa un mayor hundimiento en que han caído los cuerpos militares y policiales de nuestra nación.

Algunos de estos oficiales cada día protagonizan el acoso, la persecución, el abuso de poder y muchas otras acciones deshonrosas contra los oficiales “que no se han puesto claros con el candidato” o que “están indecisos políticamente” en esta contienda electoral. Eso no debe seguir y les llamo la atención para que ocupen el puesto que les corresponde, sin alterar más de lo que ya lo han hecho el aparato militar y policial.

No aceptaré abusos, ni respaldaré actuaciones indebidas. Cuando asuma la presidencia de la República actuaré con todo el respeto que demanda la situación particular de los cuerpos armados militares y policiales, pero prometo que combatiré los abusos, la corrupción, la degeneración, el amiguismo y muchas de las trabas y distorsiones que se han introducido en esos cuerpos.

Las elecciones son apenas un momento estelar del proceso democrático del país. He sido y seguiré siendo un presidente respetuoso de los cuerpos armados. Trabajaré para fortalecerlos en su rol institucional, capacitarlos ante los nuevos desafíos, profesionalizarlos tanto como pueda, promover el nuevo liderazgo que tanto requiere este mundo globalizado, mejoraremos sus condiciones de vida y por supuesto haremos un esfuerzo consistente con los deseos de la nueva oficialidad en el sentido de modernizar nuestras instituciones de seguridad, de acuerdo al nuevo mandato de la Constitución Dominicana.

A las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional les espera desempeñar un rol fundamental en la protección de la seguridad ciudadana y la soberanía nacional. Involucrarse políticamente con un candidato, como forzosamente pretenden algunos irresponsables, es trabajar para destruir la institucionalidad en los  cuerpos militares y policiales que tienen roles sustanciales, apolíticos, en el futuro desarrollo de nuestro país.

Mi gobierno, el gobierno del Partido Revolucionario Dominicano, tendrá muy en cuenta estos roles y los hará cumplir, porque son el mandato de la ley y de la justicia, además es lo que el país desea con todas las fuerzas posibles.

Atentamente

Hipólito Mejía

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