Publicado en: 18/07/2011

Carrera contrarreloj en Europa para salvar a Grecia y al euro

Herman Van Rompuy

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy

BRUSELAS (AFP).- Los dirigentes de la Eurozona tienen que superar aún importantes divergencias, en particular entre el BCE y Alemania, para cerrar el jueves en Bruselas el segundo paquete de rescate de Grecia y evitar que la crisis de la deuda se propague a economías mucho mayores dentro de la unión monetaria.

Invitándose una vez más al debate sobre la crisis europea, el secretario estadounidense del Tesoro, Timothy Geithner, exhortó el lunes a los dirigentes del viejo continente a actuar con más firmeza.

“El mundo necesita ahora ver que los líderes europeos toman medidas (…) para poner en práctica cambios adicionales que ayuden a controlar los riesgos de una crisis más amplia”, afirmó.

Por su parte, el portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, expresó la confianza de su país en que los dirigentes europeos lleguen a “un buen resultado” que lleve la “calma” a Grecia, al borde de la bancarrota.

El presidente de la Unión Europea, Herman Van Rompuy, “no habría convocado una cumbre si no hubiera tenido señales satisfactorias de los grandes países, en particular de Alemania”, dijo a la AFP una fuente europea cercana a las negociaciones.

Sin embargo, “quedan cosas por solucionar entre Alemania y el Banco Central Europeo (BCE), pero también entre los Estados de la zona euro”, señaló pidiendo el anonimato.

La participación de los acreedores privados de Grecia -bancos, seguros y fondos de inversión- es la manzana de la discordia entre la primera potencia europea y el BCE.

La canciller alemana Angela Merkel declaró este fin de semana que condiciona su presencia en la cumbre del jueves a “un resultado” concreto, sin excluir una reestructuración de la deuda.

Incluso se baraja la creación de una tasa bancaria para obligar a participar a las entidades de crédito en el nuevo plan de ayuda, confirmó el ministro francés de Asuntos Europeos, Jean Leonetti.

“Es una de las soluciones que se contemplan, presentaría la ventaja de no hacer intervenir directamente a los bancos y por lo tanto de no crear potencialmente una suspensión de pagos” de Grecia, explicó.

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, se opone frontalmente a cualquier idea de impago de la deuda griega, incluso parcial.

Esta opción, obligaría al BCE a no aceptar los títulos de Grecia como garantía para prestar dinero a los bancos, y empujaría a los gobiernos a inyectar dinero ellos mismos al sistema bancario en Grecia y a la propia Unión Monetaria.

“No podríamos aceptar sus títulos como garantías normales”, declaró Trichet al diario Financial Times Deutschland.

El miércoles, para allanar el camino, funcionarios de alto nivel de la Eurozona se reunirán en la capital europea para limar las últimas asperezas.

Llegar a un acuerdo se hace urgente para evitar el contagio a otros países como Italia y España que se encuentran cada día más acosados por los mercados.

El nerviosismo de los inversores fue palpable en el mercado de la deuda, donde los intereses de los títulos españoles, italianos y griegos alcanzaron nuevos récords desde la creación de la zona euro. En el caso de los dos primeros las obligaciones a diez años superaron el 6% y en el de los griegos, el 17,74%.

La publicación de los resultados de los “stress test” a 91 bancos de la Eurozona el viernes, en los que solo ocho fallaron el examen, no logró disipar la preocupación de los parqués.

Las Bolsas europeas cerraron en rojo, socavadas por las pérdidas de los bancos, que fueron los valores más castigados.

En París, el CAC 40 terminó con un fuerte retroceso de 2,04% a 3.650,71 puntos, su nivel más bajo del año, el Footsie-100 de Londres y el DAX de Fráncfort se dejaron ambos el 1,55%, mientras que el Ibex 35 de Madrid perdió 1,44%. Milán registró la mayor caída, con un 3,06%.

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