Cacerolazos plantones y marchas no son un juego de jóvenes

La OEA viene a auditar nuestras elecciones, sus trastes e insumos, en auxilio de la despavorida JCE, la agitación popular es estridente en todo el país, han fallado los sainetes y entremeses, nada convincentes de la responsabilidad del aborto electoral.

Ha estallado un crisis política, social y electoral inducida por el perínclito barón  de Villa Juana, putrefactor de la patria y padre de las movilizaciones, “La Fuerza Juvenil” se concentra en las plazas públicas, vestida de negro, pancartas a mano, banderas a media asta, ese festival carnavalesco de agitación no es un juego de jóvenes, es la venganza mezquina de un león herido sangrando por su herida, Leonel ha tirado el pueblo a las calles, apostando al caos, decidido a tumbar el gobierno, ha chufado a los maduristas, a la oposición, a su claque, a la cúpula empresarial, al pueblo llano y al tigueraje barrial.

La JCE admite carecer de capacidad gerencial al decir “no disponemos de planeación eficiente”, en un ambiente de anarquía y desasosiego, nadie cree en nada, ni en nadie, pero chismear, crear intrigas y enchinchar a los agitadores es el arma esgrimida por ese felino herido.

Felizmente, Danilo se maneja con un fino tacto diplomático, mientras se incrementan las concentraciones en las plazas y las movilizaciones callejeras, Leonel y sus aliados parecen haber importado las guaribas de Venezuela y convocó a una marcha opositora de 14 partidos para deslucir las solemnidades del 27 de febrero próximo, mientras nuestro correcto gobierno llama a la calma, la ecuanimidad, envía sus emisarios a la OEA, desiste del show técnico coronel, cancela sospechosos, llama a la gendarmería a no dejarse provocar, LA DESESPERANZA Y EL HARTAZGO SON EXALTADAS, Danilo cuida con celo magistral la paz social y la imagen pública del gobierno más justo que hemos tenido, con una salud de las finanzas públicas y nuestra economía robusta con rendimientos crecientes a escala exponencial, pero el enconado leviatán, Leonel, lo adversa, zarandeándolo todo, el congreso, la junta, las movilizaciones populares, ha revivido a la “marcha verde”, la cual creíamos ya madura, sin importarle costos ni consecuencias, mientras Danilo hace ingentes esfuerzos por reencauzar el proceso electoral, el orden, la transparencia, la confianza, peculiares de nuestra robusta democracia liberal.

Esta crisis nace en los aprestos megalómanos de Leonel resentido y resistido a comprender que nuestro liderazgo político necesita ser renovado, requiere sangre nueva, no más de lo mismo, para ello requerimos sangre nueva.

Leonel conspira, embosca, hace una celada a la renovación, quiere conducirnos a la regresión, el caudillismo hegemónico es un anacronismo, el ciclo de ese enconado leviatán es un producto político desvencijado con la vida útil vencida, en cambio el dúo Danilo – Gonzalo representa el desarrollo de: solidaridad, vialidad, titularidad, economía, agropecuaria, educación, el progreso y bienestar general de todos los sectores.

Por Edgar Marcano
Desde Montreal-Canadá

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