Publicado en: 31/05/2011

Barack Obama recorre barrio devastado por tornado en Misurí

Barack Obama - Tornado en Misuri

Presidente Barack Obama recorrió el domingo el paisaje apocalíptico dejado por un violento tornado en Misurí

JOPLIN, Misurí, EE.UU. (AOL).- Cara a cara con las legiones de desamparados y afligidos, el presidente Obama, consoló a la comunidad y prometió que el gobierno ayudará en la reconstrucción.

“Vamos a seguir aquí mucho tiempo después de que las cámaras se hayan ido”, afirmó el presidente. “No nos vamos a detener hasta que Joplin esté de pie otra vez”.

Un servicio religioso conmemorativo recalcó el ambiente de duelo una semana después del desastre, mientras las autoridades continuaban identificando víctimas y voluntarios registraban los escombros de los vecindarios destrozados.

Los asistentes a la ceremonia vitorearon cuando Obama dijo: “Les prometo que su país estará allí con ustedes en cada paso del camino”, una promesa que extendió a todas las regiones de la nación azotadas por tormentas violentas esta temporada.

“Esta tragedia no es sólo de ustedes. Es una tragedia nacional, y eso quiere decir que habrá una respuesta nacional”, afirmó el mandatario.

El tornado de Joplin fue el peor en Estados Unidos en décadas, dejando más de 120 muertos y cientos de heridos. Hay al menos 40 desaparecidos y la ciudad enfrenta enormes daños materiales.

“Ustedes han demostrado una simple verdad”, dijo a los asistentes a la ceremonia, “que en medio de la congoja y la tragedia nadie es un extraño. Todo el mundo es un hermano. Todo el mundo es una hermana. Todos podemos amarnos unos a otros”.

La multitud de cientos de personas en el servicio religioso reflejaba una comunidad que está siendo reconstruida: gente en pantaloncillos cortos y gorras de béisbol, y abundantes bebés que en ocasiones lloraban.

El avión presidencial sobrevoló un vasto territorio de terrenos baldíos cubiertos por escombros de casas y árboles derribados al acercarse a Joplin. El gobernador de Misurí, Jay Nixon, y otros funcionarios le recibieron en la pista antes de proseguir a su primera visita: un recorrido por un barrio destruido.

La caravana de vehículos de Obama llegó a un vecindario en el que árboles derribados partieron casas, los tejados fueron arrancados de cuajo, los automóviles estaban en ruinas y había pedazos de madera regados por todas partes.

No vio ninguna construcción completa en su totalidad, sino más bien pequeñas imágenes domésticas: una habitación que aún tenía un televisor, un sillón en medio de escombros, una lavadora junto a una casa demolida. Había banderas estadounidenses aquí y allá en medio del caos.

“Lamento sus pérdidas”, le dijo Obama a una mujer angustiada, abrazándola en dos ocasiones mientras hablaban. Otra mujer le dijo que su tío vivía más adelante en la misma calle. El sobrevivió, pero su casa no.

“Dile a tu tío que estamos orando por él”, afirmó el presidente.

A los que laboran en el lugar, Obama les dijo: “Apreciamos todo lo que ustedes están haciendo. Dios los bendiga”. Un voluntario le dijo que había gente que estaba llegando desde otros estados para ayudar en lo que pudiera.

El mandatario regresó a territorio estadounidense el sábado después de una gira de seis días por Irlanda, Gran Bretaña, Francia y Polonia. Tras varias jornadas de estar concentrado en la relación de Estados Unidos con el resto del mundo, regresó a una relación aún más crucial: la suya propia con el pueblo estadounidense.

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