Publicado en: 12/04/2013

Aparente histeria antitrujillista, ante el hecho de que Trujillo sigue vivo en el corazón de la nación

Daniel-Adriano-Gómez

Daniel Adriano Gómez

Que a 52 años del asesinato del hombre fuerte, Rafael Leonidas Trujillo Molina, nuevas generaciones de dominicanos que no le conocieron, aprovechen cualquier situación, hecho o escenario para lanzar vivas a su favor, lo único que significa, es que la ciudadanía tiene un concepto muy especifico en cuanto a que los supuestos antitrujillistas que tienen 81 años viviendo de los contribuyentes e incluyendo sus asociaciones y fundaciones.

Primero como trujillistas de primera línea entre 1930-1959 y luego como supuestos y oportunistas “antitrujillistas” desde el 1961 hasta el presente (nada menos que 81 años viviendo de los contribuyentes y convertidos ahora como si en verdad fueran una casta poseyendo un titulo nobiliario por eterno) lo único que tal situación nos dice, es que la memoria popular recuerda, que durante el régimen de 31 años, este país vivió su mejor etapa de orden, civilidad, respeto a la ley, seguridad ciudadana y rescate del patrimonio público y que al comparar la parte buena de la dictadura con todo lo malo de la “democracia” que le sustituyó, se hace evidente que la República es la que ha salido perdiendo.

Desde luego, no es que tampoco se reconozca que en aquel periodo de nuestra historia sucedieron muertes aleves y asesinatos políticos terribles (como los asesinatos de las Mirabal y De la Cruz a manos de esbirros dispuestos por el “héroe” nacional Luis Amiama Tió por ejemplo) así como persecuciones insensatas y solo por el ejercicio de disentir de las políticas de aquel régimen (caso de las invasiones por Luperón y Constanza en la que se recuerda, que en la primera, el ahora “héroe” nacional Antonio Imbert Barreras, no solo que perseguía encarnizadamente a los invasores, sino que le envió a Trujillo aquel infame telegrama donde le decía: “Jefe, deme la orden y quemo a Puerto Plata”) pero si todo lo malo de la dictadura lo comparamos con todo lo que ha ocurrido en estos últimos 52 años de “democracia”, es una verdad absoluta, que en este tiempo han sido asesinados, perseguidos, asaltados, saqueados y robados no menos de cien mil y un millón de personas, frente a todo lo minimo que sobre este particular ocurriera en el régimen trujillista.

Pero como los supuesto antitrujillistas quieren ocultar sistemáticamente las vidas de esplendor, poder y derroche que mantuvieron durante 29 años continuos y solo interrumpidos por el año y medio que debieron cambiar tácticamente de bando luego de que parientes suyos y jóvenes se destaparon en el exterior como guerrilleros filo castristas y al venir al país en plan de guerrillas fueron derrotados por las fuerzas militares regulares, se descubre ahora como este grupo de perversos fanáticos quieren imponerle a la Republica un mecanismo deleznable de autoritarismo fuera de época y en base a un decreto-ley de un régimen golpista, para que el estatuto cuasi legal conocido como ley 5888 sea impuesto a toda la ciudadanía y de manera que se sancione a quienes con todo su derecho tienen el deseo de expresarse a favor de Trujillo y su régimen.

¿Cómo se puede explicar que 52 años después del asesinato de Trujillo por parte de un grupo de íntimos que vivieron como sátrapas e hicieron lo que les vino en ganas y quienes se conjuraron en contra del dictador respondiendo a dictados de la CIA estadounidense y de paso, fraguando y asesinando a las tres hermanas Mirabal y al alma de Dios de Rufino de la Cruz, que se había ofrecido para conducirles a esas damas el vehículo que las llevaría a ver sus esposos presos políticos en una cárcel a más de ciento cincuenta kilómetros de su hogar en el noreste del país, ahora resulte que el sentimiento a favor de Trujillo, increíblemente permanece y no solo intacto, sino a mayor profundidad dentro de tres nuevas generaciones de dominicanos?

¿A que se debe que no obstante la elaborada campaña desinformativa mediática de parte de medios escritos y periodistas favorecidos por el mismo Trujillo, la mayoría de los ciudadanos nada les creen cada vez que atacan al dictador y menos, cuando ciertos periodistas metidos a guionistas colaboran con la gestación de una que otra película en la que un militar traidor es encomiado como el supuesto héroe que esos grupos de resentidos entienden, criterio que por ningún lado es aceptado por la generalidad de la ciudadanía?

Simple. A que los ciudadanos conocen perfectamente que no hay tal antitrujillismo con las características que se han querido hacer creer y que por lo contrario, se trata de grupos de presión que son los primeros en mantener la vigencia de Trujillo y como el único modo de ellos tener a su vez cierta vigencia pública y la que utilizan para tratar de imponer una acción abusiva de silencios obligados y con el pretexto de que “el asesino y tirano más grande de América” no sea reconocido y aplaudido por nuevas generaciones y de ambos sexos, que nunca le conocieron y quienes nacieron después de asesinado el hombre fuerte.

A lo largo de estos últimos 52 años de “democracia”, los supuestos antitrujillistas se han enriquecido y obtenido privilegios y canonjías como nunca antes ningún otro sector nacional ha logrado y como Dios todo lo ve, ha sido imposible que esos sectarios hubiesen podido impedir que la verdad resplandezca o asome sobre el torrente propagandístico de ese fascismo antitrujillista que nadie cree.

Justo por ello ha sido, que en la premiación artística El Soberano y en la noche del martes, una de las celebridades más reconocidas, populares y distinguidas de la música popular, el autor y cantante de bachatas, Antony Santos, al recibir sus premios, grito entusiasmado y con un espontáneo “Viva Trujillo, carajo” y del que todavía los perversos e hipócritas antitrujillistas no se reponen y como una apabullante demostración de que a nivel de pueblo, el culto a Trujillo, no que permanece, sino que se ha agigantado mucho más.

¿Por qué sucede esto?, porque la ciudadanía está hastiada y avergonzada de su clase gobernante como por igual de la clase política, a la que en gran mayoría entiende compuesta por bandoleros que han tomado por asalto al país en estos últimos 52 años y ejerciendo una tutela autoritaria con las características más increíble de una dictadura de tres partidos y ha ocultas.

La mayor demostración de lo que decimos, podría encontrarse, si las autoridades del ministerio público respondieran a la solicitud histérica de las asociaciones y fundaciones “antitrujillistas”, quienes gritan que a Santos hay que meterle preso y hasta que un juez le amoneste o lo meta por años en una celda. Ojalá que las autoridades cumplieran con ese requerimiento, para que entonces se vea como desde el corazón de la población las gente se tirarían a las calles y exigirían la libertad del cantante y compositor.

Los “antitrujillistas” que se desgarran las vestiduras, claman porque entienden el grito de admiración de Santos “como una ofensa contra los hombres y mujeres muertos durante la dictadura trujillista” y lo que no es cierto. Es al contrario, todo aquel que murió por sus ideas y principios durante la dictadura trujillista, nadie le vilipendia ni zahiere y sí se le reconoce como persona de valer y seria.

Lo que está ocurriendo, es que como al pueblo se le niega el derecho a la libre expresión y menos a una genuina libertad de prensa y de información, los ciudadanos han decidido y sin que nadie les aconseje, que gritar Viva Trujillo, es la mejor consigna para manifestar su enojo y rechazo al bandolerismo político, social y económico actuales, todo ese que ha provocado que esta nación haya perdido más de 200 mil millones de dólares estadounidenses desde el 1961 a la fecha.

No es que se quiera que Trujillo vuelva. No, ya ese dominicano es parte de la historia. Lo que se anhela, es que en el país haya un régimen que respete el Estado de Derecho, donde no se gobierne para grupos y los gobiernos como los congresistas y los jueces no sean matasellos de poderes fácticos encubiertos y menos, que diputados y senadores legislen y firmen leyes sin haberlas leído o saqueen el presupuesto nacional, cuando solo deberían cobrar por dietas y nunca por salarios y menos con el rosario de beneficios y canonjías que tan descaradamente se imponen.

Ya está bueno de que las asociaciones y fundaciones dizque antitrujillistas y sus colaterales nuevas patrocinadas por el gobierno peledeísta, como el llamado “Museo de la Resistencia” (aberración abusiva solo posible porque los “antitrujillistas” siguen en el poder político) o la supuesta “Comisión de la Verdad” (que busca generar odios y divisionismos infecundos para que la ciudadanía nunca llegue a descubrir los crímenes y robos de los “antitrujillistas”) continúen en su malévolo quehacer de evitar que en este país haya libertad para que cada quien se exprese como le plazca sobre Trujillo, su dictadura y sobre quienes fueron sus asociados en sus 31 años de gobierno totalitario y quienes ahora se guillan (hacen creer) de “antitrujillistas” y lo que nos obliga a recalcar, que la aparente histeria antitrujillista ante el hecho de que Trujillo sigue vivo en el corazón de la nación, no es más que eso, histeria demoníaca de todo un grupo minoritario de farsantes de opinión y tartufos y bandoleros de la peor ralea.

Por: Daniel Adriano Gómez

Fuente: labazuca.com.

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